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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Inconformidad sobre un artículo del NY Times


Acabo de leer un editorial del NY Times  dedicado a los blogueros cubanos. El artículo hace un batido de sustancias que mezcla  materia y antimateria, por supuesto el resultado de su análisis es una confirmación del pensamiento sesgado y epidérmico, con el cual nos ven una buena parte de los medios de prensa de los EEUU. Nada tiene que ver Yoani Sánchez con la blogosfera cubana.
El Texto del Time dice “Un interesante campo intermedio surgió en 2007, cuando Yoani Sánchez, una escritora evocadora y perceptiva, comenzó a publicar en Internet textos que narraban la cruda realidad del día a día en La Habana. Su blog, Generación Y, se convirtió en una sensación internacional, y en un medio irritante para el Gobierno cubano”

Generación Y, y posteriormente 14 y medio no son sitios digitales resultado de la  "iniciativa de una persona  evocadora y perceptiva” sino el desarrollo de un programa de subversión y guerra mediática concertada por la contrarrevolución desde el exterior, en la que usaron a una persona ambiciosa y autosuficiente perfectamente comprable, La señora Sánchez no es una cubana que bloguea por pasión personal; es la cara visible de un equipo de manipulación y guerra mediática, quienes son realmente los responsables de sus textos y líneas de mensajes. Es una persona que por dinero sirve a una potencia extranjera contra su propio país. En en todas partes del mundo eso se llama mercenarismo, en muchas de esas naciones le hubiera costado  libertad o la vida.

El propio Time en uno de sus artículos confiesa “Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas han resultado bastante contraproducentes. Los fondos han sido un imán para charlatanes, ladrones y buenas pero infructuosas intenciones. Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones, le han dado a Cuba una bonanza propagandística y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo”. Entre esos Charlatanes y Ladrones está  la señora Sánchez.  La contrarrevolución interna en consonancia con la minoritaria comunidad extremista de Miami, asustados porque se le esfume el negocio en los nuevos tiempos, ha declarado su disconformidad con la postura del presidente Obama.

Los  blogueros cubanos nos ganamos la vida de muchas maneras pero no por el oficio de bloguear o por recibir dinero a cambio de ser críticos del sistema cubano. Entre nosotros hay periodistas, comunicadores, informáticos, profesores, ingenieros, diseñadores o especialistas en algo del servicio público y honrado. Tenemos y muchos y diversos oficios. Como hobby, “como utilidad de la virtud” nos sentamos casi siempre en una compu, mayormente de la viejitas, y por conexiones muchas veces primordiales, para contamos la verdad de nuestra vida.


La distancia entre Yoanis Sánchez,  sus amanuenses y los Blogueros Cubanos quedó demostrada más allá del sentido ideológico y político cuando la profesora de la Universidad de la Habana  Elaine Díaz  nos mostró el resultado gráfico del modelo matemático aplicado para mapear los blogs y el tejido digital que lo une. Así comprobamos lo que ya todos sabíamos, que los mercenarios estaban aislados, solos en su círculo vicioso de cieno y mentiras.
Pero la inconformidad no es solo habernos "colados" a todos en el mismo saco, sino que nos promueve como una especie de gremio contestatario, enfrentado al sistema social cubano, una lista de críticos sin banderas cuyo deporte es atacar al poder establecido en Cuba.  Se equivoca en conceptos y escénicas cuando nos asigna un papel imposible de ser  “alternativa a la prensa oficial” La blogosfera existe por si mismo, más allá de los medios de prensa, como parte del entramado social tiene sus propias dinámicas y sus propios retos.

Como en la teoría de las cuerdas los blogs y los medios de prensa viven  en espacios que se conectan pero que son diversos. Por ejemplo en los países donde Internet tiene acceso doméstico los blogs mayoritariamente no son alternativa de los grandes medios incluido el NY Times.  Incluso un aglutinador de blogs como el The Huffington post con más de un millón de comentarios por mes no expresa alternancia sino consonancia con los medios tradicionales de las grandes transnacionales de la comunicación. Y esto no ocurre porque los medios de prensa establecidos- no uso oficialista por ser un concepto maniqueo- sean realistas, divertidos y populares, sino porque tienen la hegemonía de la manipulación y de la información o desinformación. Otra causa está en que la inmensa mayoría de los accesos a la red tiene como fin el ocio o el mercadeo y no el pensamiento, algo que por cierto no ocurre en Cuba a pesar de su limitada penetración.

Ciertamente, como todo fenómeno nuevo, el de los blogs en Cuba encontró y encuentra aún quienes no lo entienden, le temen o lo censuran. Son cada vez menos los hechos como el ocurrido con La Joven Cuba. En la medida que se va comprendiendo el fenómeno de las redes sociales y de los blogs se van normalizando las relaciones entre esta nueva forma de comunicación y la institucionalidad. Hay que reconocer además que ningún bloguero cubano ha sido apresado, está en la cárcel o ha sido muerto por decir, honestamente, lo que piensa-algo por cierto bastante común en otros estados occidentales-  Por que no le preguntan a los españoles por la Ley Mordaza y a los orteamericanos por  Patriot Act.

Pero llega a límites extremos el artículo del NYT cuando acusa “Pocos segmentos de la sociedad cubana parecen estar en posición de sacar más provecho del acercamiento entre Washington y La Habana que este grupo. A medida que el acceso a Internet se amplíe y el gobierno cubano no pueda argumentar, de manera creíble, que Estados Unidos representa una amenaza existencial, los escritores independientes seguirán siendo importantes agentes de cambio”

Los cubanos que escribimos en los blogs, como todos los cubanos,  comprendido el significado de la nueva situación creada al restablecerse las relaciones entre Cuba y los EEUU. Si el bloqueo económico y financiero que pretende ahogar la Nación Rebelde desde hace más de 56 años es levantado y se mejoran las facilidades para adquirir tecnología y conectividad. Por supuesto, ganaremos  en las condiciones para bloguear. No solo para los que ya lo hacemos sino para todos los cubanos.

Si entiendo por "escritor independiente" el que bloguea a título personal, aseguro con toda responsabilidad que ojala cada cubano pueda contar su día a día en la Web, sus traumas por el transporte y por el agro, escenas singulares en Cuba están alejadas absolutamente de otros traumas más duros: los del mundo, las drogas, la violencia, los desaparecidos, los policías vestido de robocop golpeando a los estudiantes, las guerras religiosas. ¿Por que EEUU, los verdaderos dueños de Internet, han mantenido cerrada la llave de acceso total de Cuba a la Web? Cada vez que se produce un intercambio pueblo a pueblo, como el de los estudiantes universitarios del programa académico  "Semestre en el mar", es la verdad de Cuba y no la desinformación malintencionada de la “gran prensa” la que sale mal parada.


No necesita la gente de la Isla  de Internet o de cualquier otro medio para conocer al verdadero enemigo de la nación y su pueblo. Mientras pone esperanzas en la normalización de las relaciones, comprende que de la noche a la mañana no se vuelve inocua la Helms Burton, La ley Torriceli, la Doctrina Monroe, El Destino Manifiesto y muchas otras aberraciones imperiales. Durante años las hemos sufrido. La historia conforma en el cubano incluso el más optimista,  un  sentimiento antiimperialista formado por la historia, por las miles de victimas de sabotajes, de agresiones, del cerco económico y financiero que nos niega las más elementales condiciones de vida a las que nos hemos enfrentamos y salido adelante.
Las negociaciones del gobierno de los EEUU no son consecuencia de que Cuba sea un país débil y un pueblo engañado como pretende decir el articulo del NY Times;  sino porque esta nación y sus habitantes, entre los que nos contamos los blogueros cubanos, hemos resistido y somos cada vez más visibles en el mundo de unidad que se conforma en la América Latina y el resto de los estados del planeta y con eso hay que contar.


Fuente Turquinauta

lunes, 15 de diciembre de 2014

El Times con un nuevo editorial, entre "asombros", verdades, medias verdades y sutilezas…

¿Inesperada franqueza en un país que se caracteriza por que sus más altos dirigentes hablen a calzón quitado con el pueblo y reconozcan ante él sus errores…? Ya por ahí me saltó un poco la liebre…  pero leer que se describa a Batista como un líder autoritario y no como el bestial asesino que fue, ya me pareció el colmo… Como en esos dibujos en que nos invitan a buscar el gazapo, los invito a leer este nuevo Editorial del New York Times "con los ojos bien abiertos", como nos invitaba Chuncha en aquél spot televisivo de nuestros años juveniles. Una razón más para confirmarnos en una idea: los cambios en Cuba nos tocan a nosotros, no para facilitarles a los yanquis el "cambio de régimen" si no porque son imprescindibles para lograr la patria socialista que merecemos y por la que hemos luchado. De todas formas, continúa siendo un punto a favor de nuestro país que estos temas lleguen a la opinión pública norteamericana:

La economía de Cuba en una encrucijada

En julio de 2007, cuando Raúl Castro estaba al mando del país mientras su hermano recibía atención médica, el presidente interino emitió una crítica asombrosa de la economía cubana al describir las ineficiencias de la industria láctea. Su descripción del oneroso y costoso mecanismo para llevar la leche de las vacas hasta la mesa familiar era una historia ya conocida para los cubanos, quienes han sido sometidos por décadas a una economía centralizada, que se encuentra entre las más disfuncionales y anómalas del mundo. Pronto se hizo evidente que la inesperada franqueza de Castro ese día representaba el inicio de una era de transformación para la economía de la isla.

Luego de que Fidel Castro cediera el poder a su hermano en 2008, el Gobierno cubano inició una serie de reformas que han permitido que sus ciudadanos comiencen a crear formas de sustento que no están completamente sujetas al control del Estado. El ritmo ha sido vacilante, con mucho retroceso propiciado por la antigua guardia del Gobierno, que considera una mayor liberalización de la economía como un repudio del sistema socialista que Fidel Castro hizo sacrosanto.

El inminente final de la era de los Castro —Raúl Castro, de 83 años, ha dicho que dejará el cargo en 2018— coincide con un intenso debate sobre el futuro de la economía del país.
Hasta ahora, la administración Obama ha observado las reformas con escepticismo. La Casa Blanca ha flexibilizado las restricciones de viaje a la isla y de remesas, pero ha hecho relativamente poco para empezar a levantar la red de sanciones que Estados Unidos ha impuesto a Cuba durante décadas.

El presidente Obama podría ayudar a expandir el papel de la pequeña pero creciente clase empresarial al flexibilizar sanciones mediante pasos que puede tomar unilateralmente la rama ejecutiva. También puede colaborar con el creciente número de legisladores que apoyan la expansión de relaciones comerciales con Cuba. La Casa Blanca podría iniciar el proceso eliminando a Cuba de la lista del Departamento de Estado de países que respaldan a organizaciones terroristas. También es posible ampliar los mecanismos mediante los cuales los estadounidenses pueden proveer capital a las empresas independientes.

Hacer eso empoderaría a los cubanoamericanos que desean desempeñar un papel más robusto en la transformación económica de la isla. Además, gradualmente, disminuiría la habilidad del Gobierno cubano de culpar a Washington por las deficiencias de una economía que está fallando a sus ciudadanos, principalmente como resultado de las políticas estatales.

Antes de que Fidel Castro asumiera el poder en 1959, la economía de Cuba estaba dominada por su relación con Estados Unidos, entonces el más importante importador del principal producto cubano, azúcar. Los turistas estadounidenses viajaban a la isla por montones, atraídos por su proximidad, clima tropical y deleitante vida nocturna.

Luego del derrocamiento de Fulgencio Batista, un líder autoritario que había protegido los intereses comerciales estadounidenses, el Gobierno de Fidel Castro afianzó el control sobre, prácticamente, todo segmento de la economía. Decomisó tierra y propiedades de empresas estadounidenses y prometió garantizar vivienda, atención médica y educación a todos los ciudadanos. El sistema comunista generó una economía retrógrada y lánguida, respaldada ampliamente por Moscú. Pero luego del colapso de la Unión Soviética en 1991, la economía cubana se desplomó.

Los cubanos llaman de manera eufemística a la austera privación de los años 90 el “periodo especial”, una época en que el Gobierno cubano fue forzado a permitir cierta inversión extranjera y autorizar, de manera limitada, el empleo por cuenta propia. En 1999, la Habana encontró un nuevo benefactor en el recién elegido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuyo apoyo hizo posible que las autoridades cubanas apretaran el control estatal de la economía.

Pero en los últimos dos años, Venezuela, que provee petróleo ampliamente subvencionado a Cuba a cambio de servicios médicos, lidia con una crisis política y económica que empeora, y que podría forzar la eliminación de subvenciones a La Habana.

La precariedad de esa relación le ha dado más urgencia al debate sobre cuán rápido el Gobierno cubano necesita implementar las reformas que respaldó Raúl Castro. Los líderes de la antigua guardia advierten que una economía de mercado liberalizada podría convertir a Cuba en una sociedad menos igualitaria y proveería una apertura a que Estados Unidos desestabilice al gobierno mediante una inundación de inversión privada. Los reformistas, incluidos algunos de los economistas más respetados del país, argumentan que el estado actual de la economía es insostenible.

La realidad es que los logros en la previsión social de la isla no pueden sustentarse si se mantienen las tendencias económicas y demográficas actuales. Cuba, Argentina y Chile son los únicos países de Latinoamérica y el Caribe actualmente clasificados en el rango superior del Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, una medición del nivel educativo, expectativa de vida, entre otros indicadores, de un país.

El salario promedio en Cuba, en la actualidad, equivale a aproximadamente el 28% del valor adquisitivo antes del colapso de la Unión Soviética, según el Centro de Estudios de la Economía Cubana, una entidad estatal adscrita a la Universidad de la Habana. La devaluación ha causado hurtos descontrolados en los centros laborales. También ha incentivado a miles de profesionales cubanos que han emigrado a Estados Unidos y Latinoamérica en los últimos años en busca de una vida mejor. La tasa de natalidad del país ha descendido, a la vez que los ciudadanos en edad avanzada viven más tiempo.

El sector agrícola sigue obstaculizado por tecnología desactualizada y políticas bizantinas. Una ley para atraer inversión extranjera que la Asamblea Nacional de Cuba aprobó en marzo, aún no produce un solo acuerdo. Y, para aumentar los desafíos, el Gobierno cubano ha prometido eliminar próximamente su sistema de doble divisa, un proceso que podría generar inflación. El sistema dual, que incluye un peso ajustado al dólar, se estableció en los años 90, cuando se abrió el turismo.

A pesar del estancamiento económico, hay que destacar el crecimiento de una nueva clase de empleados del sector privado, actualmente casi 500,000. Aunque no es una cifra enorme en una nación de 11 millones de habitantes, constituye una clase sorprendentemente ingeniosa en un país donde administrar un restaurante privado exige adquirir prácticamente todos los ingredientes en el mercado negro. Un producto tan básico como la papa tiene que adquirirse como contrabando en Cuba.

Muchos de los que han establecido negocios, tales como posadas, son cubanos que regresaron con ahorros obtenidos en el extranjero y aquellos con parientes que aportaron el capital inicial. Todos luchan con la burocracia ante la imposibilidad de importar legalmente productos tan básicos como colchones y almohadas. Traer artículos de Estados Unidos es costoso y complicado, como consecuencia de las sanciones estadounidenses.

Las autoridades cubanas parecen tener una actitud inconstante respecto al creciente sector privado. Aunque dan la bienvenida al empleo y a la ganancia tributaria que genera, los burócratas están poniéndoles trabas a los negocios particularmente exitosos, y obligando algunos a convertirse en cooperativas administradas conjuntamente con el Estado. El mensaje parece ser: queremos prosperidad pero no personas más prósperas que otras.

Washington podría empoderar el campo reformista al facilitar que los empresarios cubanos obtengan financiamiento externo y formación empresarial. Es poco probable que esa estrategia sea exitosa, a menos que Estados Unidos abandone su política de cambio de régimen. A pesar de que la transformación económica de Cuba está avanzando lentamente, bien podría conducir a una sociedad más abierta. Por ahora, el continuo antagonismo proveniente de Washington solo está ayudando a la antigua guardia.

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 Otros editoriales del NYT sobre Cuba

  Foto AP/ Ramón Espinosa; Fuente The New York Times;

domingo, 16 de noviembre de 2014

Editorial de The New York Times: La fuga de cerebros en Cuba, cortesía de EEUU


En un sexto editorial desde el 12 de octubre pasado, publicado en inglés y español, el diario The New York Times ataca el programa de EEUU, vigente desde la administración Bush, que incentiva la migración de personal médico cubano, por ser “particularmente difícil de justificar”.
“Es incongruente que Estados Unidos valore las contribuciones de los médicos cubanos enviados por el gobierno para asistir en crisis mundiales, como aquella del terremoto en Haití en 2010, mientras procura desestabilizar al estado facilitando las deserciones”.
Asegura que “mientras se mantenga esta política incoherente, establecer una relación más saludable entre ambas naciones va a seguir siendo difícil”.
A continuación el texto íntegro del Editorial:
El Secretario de Estado John Kerry y la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Samantha Power, han elogiado la contribución de médicos cubanos que atienden a pacientes con ébola en África occidental. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, una agencia federal norteamericana, recientemente envió a un funcionario a una reunión regional organizada por el Gobierno cubano en La Habana, para coordinar la lucha contra la epidemia. En África, los médicos cubanos están laborando en instalaciones construidas por Estados Unidos. El virus ha tenido el inesperado efecto de inyectarle sentido común a una relación innecesariamente tóxica.

Sin embargo, los médicos que trabajan en África occidental hoy podrían fácilmente abandonar sus obligaciones, tomar un taxi a la embajada estadounidense más cercana y solicitar estatus migratorio, mediante un programa que ha permitido miles de deserciones. De ser aprobados, pueden ingresar a Estados Unidos en cuestión de semanas, a pocos años de convertirse en ciudadanos estadounidenses.
Hay muchos aspectos condenables de las políticas fallidas de Estados Unidos respecto a Cuba y el embargo que impone a la isla desde hace décadas. Pero el programa que incentiva la migración de personal médico durante asignaciones oficiales en el exterior es particularmente difícil de justificar. Durante el recién terminado año fiscal, 1,278 profesionales médicos, un número récord, obtuvieron autorización de inmigrar.

Es incongruente que Estados Unidos valore las contribuciones de los médicos cubanos enviados por el gobierno para asistir en crisis mundiales, como aquella del terremoto en Haití en 2010, mientras procura desestabilizar al estado facilitando las deserciones.

El sistema migratorio estadounidense debe darles prioridad a los refugiados y a las personas perseguidas más vulnerables del mundo. Pero no debe utilizarse para agravar la fuga de cerebros de una nación adversaria, sobre todo, cuando mejorar la relación entre los países es un objetivo viable y sensato.

El programa, diseñado por la rama ejecutiva, comenzó en agosto de 2006, cuando Emilio González, un exiliado cubano, firmemente opuesto al gobierno de la isla, estaba al mando del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos. González describió las condiciones laborales de los médicos como “tráfico de personas sancionado por el Estado”. En esa época, la administración Bush estaba procurando sabotear al Gobierno cubano. Facilitar la defección de médicos que participan en misiones en el exterior representa una oportunidad de atentar contra la principal herramienta diplomática de la isla y humillar al régimen de los Castro.

Cuba lleva varios años usando sus brigadas médicas como su principal fuente de ingresos y poder persuasivo. La isla tiene uno de los índices más altos de médicos per cápita en el mundo, y ofrece becas para cursar estudios de salud a cientos de estudiantes internacionales cada año. Entre ellos, ha habido algunos estadounidenses. Según cifras del Gobierno cubano, más de 440,000 habitantes en la isla de 11 millones están empleados en el sector de la salud.

La Habana obtiene petróleo subsidiado de Venezuela y dinero de varios países como remuneración por la atención médica que brinda. Este año, según el diario estatal Granma, el gobierno espera recibir $8,200 millones de dólares a cambio de la labor médica de su personal en el exterior. La gran mayoría de los que están desplazados actualmente, unos 46,000, trabajan en América Latina y el Caribe. Unos 4,000 están asignados a 32 naciones africanas.

Los profesionales médicos, como la mayoría de cubanos, ganan sueldos bajos. Este año, el gobierno aumentó el salario de los profesionales de la salud. Los médicos ahora ganan aproximadamente $60 dólares por mes y los enfermeros ganan unos $40 dólares por mes. Las asignaciones en el exterior representan una oportunidad de ganar sustancialmente más. Los doctores que trabajan actualmente en Brasil, por ejemplo, reciben aproximadamente $1,200 dólares por mes.

Los 256 profesionales médicos que atienden a pacientes con ébola en África occidental están recibiendo subsidios diarios de aproximadamente $240 dólares por parte de la Organización Mundial de la Salud. José Luis Di Fabio, el jefe de la misión de la OMS en La Habana, dijo que los médicos y enfermeros en África viajaron por voluntad propia. “Son voluntarios”, dijo durante una entrevista. “Hubo algunos que se echaron para atrás y no hubo problema”.

Algunos médicos que han desertado dicen que las asignaciones en el exterior han tenido un elemento implícito de coerción, y se han quejado porque el Gobierno cubano se embolsilla la mayor parte del dinero que genera sus servicios. Sin embargo, el Departamento de Estado dice en su más reciente informe sobre tráfico de personas que la supuesta coerción de profesionales médicos cubanos “no parece reflejar una política uniforme del gobierno”. Aún así, La Habana podría pagarle a su personal en el exterior de manera más generosa si las brigadas médicas van a seguir representando una importante fuente de ingresos.

El año pasado, el gobierno cubano flexibilizó las restricciones migratorias, autorizando que la mayoría de sus ciudadanos, incluso los disidentes, pudieran salir y entrar al país libremente. Los médicos, quienes en el pasado eran sujeto de restricciones más estrictas, también pueden viajar sin mayores problemas actualmente. Estados Unidos reserva 20,000 visas de inmigración para cubanos en la isla cada año. Adicionalmente, quienes logran llegar por vías irregulares, automáticamente adquieren la residencia legal.

El gobierno cubano considera el programa de defección de médicos como un símbolo de duplicidad por parte de Estados Unidos. Inhibe la capacidad de Cuba a la hora de contribuir en crisis internacionales y no ayuda, en lo mínimo, a crear una sociedad más abierta o democrática. Mientras se mantenga esta política incoherente, establecer una relación más saludable entre ambas naciones va a seguir siendo difícil.

Como un creciente número de cubanos, a muchos profesionales médicos seguramente les seguirá interesando la posibilidad de emigrar a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades, y están en su derecho de hacerlo. Pero invitarlos a desertar durante misiones en el exterior es excesivo.

(Tomado de The New York Times)

Fuente Cubadebate

domingo, 2 de noviembre de 2014

Editorial de The New York Times pide canje de presos entre EEUU y Cuba


the new york times
Solo hay una manera viable de retirar a (Alan) Gross de una ecuación suficientemente compleja (con Cuba), afirma este lunes un nuevo editorial de la edición impresa del diario norteamericano The New York Times: La administración Obama debe canjearlo por los tres cubanos que llevan más de 16 años tras las rejas en Estados Unidos.

El diario, que en octubre publicó tres editoriales a favor de la normalización de las relaciones entre Cuba y EEUU, reconoció que  ”hace casi cinco años, las autoridades en Cuba detuvieron a Alan Gross, un subcontratista del gobierno estadounidense que estaba trabajando en un sigiloso proyecto” para extender una red ilegal en la Isla.
“Aunque un creciente número de líderes en Washington y La Habana parecen estar ansiosos por comenzar a normalizar la relación entre los países, el caso de Gross se ha convertido en el principal obstáculo para lograr un avance diplomático”, asegura el diario en el editorial que se publicó simultáneamente en inglés y español, y se adelantó en la edición digital en la noche de este domingo.
Añade que “en la Casa Blanca, la posibilidad de un intercambio de presos con La Habana genera ansiedad, debido a las críticas que surgieron en mayo, cuando Estados Unidos negoció la liberación de un soldado secuestrado en Afganistán a cambio de cinco líderes del movimiento Talibán”. 

Sin embargo, el diario reafirma que “en circunstancias excepcionales, vale la pena hacerlo. El caso de Gross es una de ellas”.

Gross viajó a La Habana cinco veces en 2009, bajo la dirección de Development Alternatives Inc., que tenía un contrato con la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos. Fingiendo ser turista, transportó furtivamente equipos de comunicación, añade el rotativo.

“El Gobierno cubano, que lleva años protestando los proyectos encubiertos para promover reformas democráticas en la isla, condenó a Gross en 2011 a 15 años de prisión por actos que atentan contra la integridad del Estado”, dice.

Reconoce que “durante los primeros meses de su detención, funcionarios en la isla sugirieron que estarían dispuestos a liberar a Gross si Washington suspendía los proyectos cuyo fin es destituir al actual Gobierno cubano. Esas negociaciones no prosperaron”.

The New York Times asegura categóricamente que funcionarios norteamericanos han concluido que para lograr la libertad de Gross, es necesario repatriar a los tres agentes cubanos que fueron condenados en un juzgado federal en Miami, en 2001.

Sugiere que “para efectuar un canje, el Presidente Obama tendría que suspender el resto de la condena de los reos. Esa acción sería justificable si se tiene en consideración el largo periodo que han estado presos, las críticas válidas que han surgido respecto a la integridad del proceso judicial que enfrentaron, y los posibles beneficios que un canje podría representar para lograr un acercamiento bilateral”.

El diario asegura que preso que más le importa al Gobierno cubano, Gerardo Hernández, “fue condenado a cadena perpetua. Hernández, el líder de la Red Avispa, una agrupación que infiltró grupos de exiliados cubanoamericanos en el sur de Florida durante la década de años noventa, fue hallado culpable de conspiración para cometer asesinato. La fiscalía acusó a Hernández de conspirar con autoridades en La Habana para derribar aviones operados por un grupo de exiliados que solían repartir folletos sobre la isla, incitando a una revolución contra el gobierno. A sus cuatro asociados se les declaró culpables de delitos no violentos. Dos han regresado a Cuba, y los otros dos van a ser liberados relativamente pronto”.
Añade del The New York Times:

Un panel de tres jueces del Juzgado de Apelación del Distrito 11 revocó los fallos en agosto de 2005, habiendo determinado que un conjunto de factores impidieron que los acusados tuvieran un proceso justo. Los jueces establecieron que, en vista de la enorme hostilidad contra el gobierno cubano en Miami, y de cobertura periodística vilipendiando a los espías, el jurado no podía ser imparcial. Al revisar el caso posteriormente, todos los jueces de la corte de apelación dieron revés a ese fallo y restituyeron los veredictos. Sin embargo, jueces de esa corte señalaron otras deficiencias en el proceso judicial, que llevaron a una reducción en la condena de tres de los presos. La jueza Phyllis Kravitch escribió una opinión disidente, argumentando que la acusación de conspiración para cometer asesinato imputada contra Hernández no tenía fundamentos. Los fiscales, según la jueza, no establecieron que Hernández, quien le proveyó a La Habana información sobre los vuelos, había acordado con autoridades en la isla que los aviones serían derribados sobre espacio aéreo internacional. Si los aviones hubieran sido derribados sobre espacio aéreo cubano, el acto no habría constituido un delito bajo la ley de Estados Unidos.
El regreso de Hernández a la isla es una prioridad primordial para el Presidente de Cuba, Raúl Castro. Los líderes cubanos han celebrado a los presos como héroes y han protestado que el proceso legal fue injurioso. Entidades independientes, incluido un panel de Naciones Unidas que evalúa detenciones arbitrarias, y Amnistía Internacional, han sido críticas del proceso judicial.

El diario reconoce que a través de los años, funcionarios estadounidenses han dicho que no están dispuestos a intercambiar a los cubanos por Gross, dado que alegan que los casos no son equivalentes.

“Sin embargo, un canje podría abrir el camino para reanudar lazos diplomáticos, lo cual permitiría que Estados Unidos tuviera mayores oportunidades de fomentar cambios positivos en la isla mediante la expansión de comercio, turismo y mayor contacto entre cubanos y norteamericanos. De lo contrario, se perpetuará la enemistad que ha reinado durante más de 50 años, continuando así un ciclo de desconfianza y actos de sabotaje por ambos lados”, asegura.

Y remata: “Más allá de los méritos estratégicos de un canje, la administración tiene un deber de hacer más por lograr la liberación de Gross. Su arresto se llevó a cabo como consecuencia de una estrategia irresponsable.“

El diario asegura que Gross ha bajado más de 45 kilos de peso durante su detención. Está perdiendo la vista en el ojo derecho. Tiene dolencias en las caderas. En junio, su madre falleció. En mayo, luego de cumplir 65 años, Gross dijo que este año será el último que pasa en cautiverio, amenazando estar dispuesto a quitarse la vida si no recobra la libertad. Sus seres queridos han tomado sus palabras literalmente, considerándolas como una advertencia de un hombre desesperado.

“Si Gross muere estando en custodia, la posibilidad de establecer una relación más saludable con Cuba desaparecerá por varios años. Obama tiene que reconocer que esto es enteramente evitable, pero hay que actuar pronto”, concluye.