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domingo, 28 de diciembre de 2014

Cuba no negocia sus principios

Por Omar Segura*

Queda claro que Rafael Bautista, en su reflexión [1], desconoce y subestima a los cubanos, y en especial a Fidel y a Raúl. Prácticamente nos acusa de oportunismo: Ya Cuba resolvió su problema... que se joda el mundo.
 Sin dejar de entender que muchas de sus preocupaciones y cuestiones que plantea tienen basamento, sobre todo en lo referido a las intenciones de USA, que nunca ha actuado como buen samaritano, sí no compartimos su pesimismo y -digámoslo sin rodeos- su desconfianza hacia nuestros gobernantes.
 A pesar de una aparente defensa de la unidad y de la solidaridad con Venezuela y Latinoamérica, Bautista no deja de coincidir con los mismos argumentos de quienes persiguen confundir y desunir a nuestros pueblos asignándole a Cuba el papel de mercader de nuestra soberanía y traicionar los principios bolivarianos y martianos.
 El autor parece que no leyó bien o no interpretó el mensaje de Raúl, donde también queda expuesto el ideario y las convicciones de Fidel: "discutir y resolver las diferencias mediante negociaciones, sin renunciar a uno solo de nuestros principios", y dentro de esos principios, y en un lugar destacado, se encuentra la solidaridad y el internacionalismo, y por supuesto: el antiimperialismo, que a los cubanos nos vienen de casta. Demostrado históricamente en la práctica en otros momentos y circunstancias difíciles.
 Da la impresión que el autor sí se da cuenta de las intenciones del imperio, de sus intentos de recomponer su hegemonía, y nuestros líderes son gente ingenua que se deja embaucar así, sencillamente.
 Pretende hacernos ver cosas que, de sobra, por experiencia personal, conocemos los cubanos, en especial sus dirigentes.
 ¿Sabremos o no nosotros los cubanos de que la suerte de uno es la suerte de todos? ¿Estaremos o no conscientes de que o nos levantamos todos o nos hundimos todos?
 Pueden existir relaciones bilaterales sin perjudicarse las multilaterales. ¿Quién dijo que Cuba, al establecer relaciones comerciales y diplomáticas con Estados Unidos abandonará sus compromisos y sus relaciones con Latinoamérica –su entorno natural-, con Rusia, con China o con cualquier otro país?
 Pienso también que subvalora a los venezolanos. Es cierto, evidente, de que esta acometida va dirigida a presionarla, minar sus bases y destruirla, apoyados por la oligarquía interna y los elementos apátridas y guarimberos. Hay un legado de Chávez que viene desde Bolívar, y que el pueblo ha hecho suyo y lo defenderá. Tenemos plena confianza en ese pueblo.
 Es inevitable que las relaciones de Cuba y Estados Unidos deben materializarse en algún momento, pero, como siempre se ha reiterado de esta parte: sobre la base de la igualdad y el respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia, al modelo socioeconómico que hemos decidido implantar y defender, y, reitero: sin renunciar a uno solo de nuestros principios.
 Subestima a Fidel cuando dice que fue "sorprendido" o cuando se refiere a su "silencio". El hecho de que no haya escrito o hablado, no significa que no piense. Todos los que, de una forma u otra conocemos a Fidel, sabemos que es ajeno al "silencio" o al dejar de pensar. En cuando a lo de "sorprendido", más de una vez, Fidel ha sido quien ha sorprendido a muchos.  Pero, todo a su tiempo.
 Este resultado -aunque muchos no quieran reconocerlo o pretendan minimizarlo- responde a la resistencia y a la lucha de Cuba, siempre apoyada por los pueblos del mundo, y donde Fidel ha jugado un papel principal. Y, para los mal pensados, no es culto a la personalidad, es el merecido reconocimiento al liderazgo de quien siempre ha estado al frente de las luchas de su pueblo en tiempos de calma y de tempestades.
 Muchas cuestiones lleva implícito y explícito el trabajo de Bautista, que tienen una lectura que en nada ayuda a la unidad y defensa de principios que el pretende, a su vez, defender.
 ¿Cómo Venezuela se va a quedar sin su “sostén discursivo”, y que “su antiimperialismo se queda sin su mejor argumento”, cuando es el propio imperialismo, con su actuar, quien brinda el sostén moral y político y el mejor argumento a quienes lo enfrentan?. El argumento para el antiimperialismo, sostenido históricamente por nuestros grandes próceres, es tan viejo como el propio imperialismo, y el argumento dejará de tener base con la desaparición del sistema que le sirve de fundamento.
 El antiimperialismo no se “desinfla” (por usar la terminología del autor) por esta medida adoptada por Estados Unidos con Cuba. Sus bases van más allá del tiempo y de nuestras fronteras. Siempre que haya un crimen que denunciar, una política agresiva que combatir, una causa justa que defender, ahí ha estado y estará la voz de Cuba. De eso no le quepa le menor duda a nadie.
 ¿Dónde está la “desunión” de los “ingenuos” y “descolocados” países, cuando el ALBA, CARICOM, UNASUR, CELAC, MERCOSUR, están ahí? Está claro que esta era una medida inesperada, y que el imperio aplica políticas para destruir y desunir a quienes se le enfrentan; pero eso no significa que se baje la guardia y se desarticule la defensa de la soberanía de nuestros pueblos.
 Más que acusar a Cuba de “pragmática”, el autor la acusa de oportunismo. No fuimos “pragmáticos” cuando desapreció la URSS y, con ella, un importante soporte de la Revolución, sin embargo, no formamos parte de ese abandono de principios y, a la larga, contra viento y marea, estamos aquí.
 La necesidad de mantener relaciones y una actividad comercial con Estados Unidos es innegable, pero no sólo para Cuba. Ambos resultamos beneficiados. Sus propios empresarios y las personas con alguna luz lo reconocen así. Pero de ahí a que –como quiere hacer ver el autor con otras palabras- Cuba se venda y venda a otros por un plato de lentejas, va un buen trecho, insalvable. Decir que las negociaciones de Cuba son una “gambeta política” es lo último que pueda escucharse, cuando Cuba no le ha hurtado el cuerpo a ninguna situación, por espinosa que fuera, que haya tenido que enfrentar para defender justos intereses ajenos, aun a riesgo propio. Mucho menos, dejar abandonados en el camino a quienes nos brindaron su apoyo y solidaridad. Simplifica todo a un simple ajedrez político, donde USA propone un gambito de Cuba por Venezuela. Eso es desconocer e ignorar los principios que mueven a los cubanos. Es, en resumen, faltarnos el respeto y acusarnos de mercachifles políticos. Además, nuestros dirigentes no son tan inexpertos “ajedrecistas”. No es la primera vez que Cuba propina un jaque mate.
 En resumen, Bautista, plantea que Cuba, con su actuación, lleva a Venezuela, y con ella a los demás países de Latinoamérica… y de más allá, a la piedra de los sacrificios.
 ¡Qué poco nos conoce!
 Todo no está dicho aún. Raúl lo enfatizó al final de su intervención: "Sobre estos importantes temas volveremos a hablar más adelante".
Nuestros dirigentes sabrán estar a la altura de este momento, de sus convicciones y de sus compromisos históricos.

[1 ] ¿Del bloqueo a Cuba al bloqueo del ALBA?  Rafael Bautista (especial para ARGENPRESS.info) http://www.argenpress.info/2014/12/del-bloqueo-cuba-al-bloqueo-del-alba.html

sábado, 15 de noviembre de 2014

Cuba-EE.UU: Negociaciones sin condiciones previas

Por Manuel E. Yepe*

El gobierno cubano siempre ha sido partidario de negociaciones sin condiciones previas como el único proceder adecuado para buscar el camino a la  normalización de las relaciones entre Washington y la Isla.

Ha sido el régimen estadounidense, encabezado por presidentes de los dos partidos que se alternan en su sistema de gobierno, la parte que siempre que ha exigido condiciones antes de sentarse a conversar.

Esas exigencias, que invariablemente han trascendido no solo en el plano oficial sino también -y sobre todo- como parte de la larga e intensa campaña contra Cuba en los medios corporativos estadounidenses, han cubierto un disímil abanico de pretextos, evidentemente destinados a impedir el diálogo.

Inicialmente fueron los procesos judiciales contra los asesinos y torturadores de la tiranía derrocada por la revolución; la promulgación de leyes para la nacionalización de latifundios y negocios estadounidenses que controlaban la economía cubana; el apoyo a las luchas libertarias en varios países latinoamericanos; el apoyo a las luchas contra el apartheid y por la independencia en África, y la alianza con la Unión Soviética para  sobrevivir el bloqueo, las amenazas y las agresiones de Estados Unidos.

Más tarde, comenzaron a acudir a pretextos menos susceptibles de probar, tales como supuestas violaciones de los derechos humanos y de las reglas de la democracia. Finalmente recurrieron a la más absurda de todas las acusaciones: el apoyo al terrorismo, un flagelo del que Cuba ha sido, durante más de medio siglo, una de las víctimas más sufridas a escala global.

En un artículo titulado “Mojigatos argumentos sobre derechos humanos de Obama contra Cuba”, no exento de jocosidad pese a lo serio del asunto, el periodista estadounidense Matt Peppe, recogió en su blog algunos argumentos que Cuba podría poner como requisitos para que los dos países entablaran conversaciones, si fuera su propósito obstaculizar tales perspectivas.

“Raúl Castro, Presidente de Cuba, pudo haber dicho que quiere establecer relaciones con los Estados Unidos, pero primero Washington debe proporcionar seguro médico a los 46 millones de sus ciudadanos que carecen de ella; suprimir los asesinatos extrajudiciales mediante drones en países soberanos; hacer la educación superior accesible para todos; reformar su sistema penitenciario que tiene, por mucho, la más alta tasa de encarcelamiento en el mundo, con una desproporcionada cantidad de prisioneros que pertenecen a las minorías; conceder la  soberanía a Puerto Rico como exigen la carta de la ONU, la declaración de la ONU sobre la descolonización y el referéndum popular en Puerto Rico de 2012; poner fin al bloqueo económico contra Cuba, que ha sido consecutivamente condenado por la Asamblea General de Naciones Unidas en los últimos 22 años; cerrar el centro de detención y torturas de Guantánamo y devolver a Cuba ese territorio; hacer justicia a los terroristas cubanos que residen libremente en Miami luego de haber bombardeado aviones civiles, hoteles y barcos de pesca cubanos; y poner en libertad a los tres cubanos que permanecen como presos políticos en Estados Unidos por haber estado investigando a los grupos terroristas en el sur de la Florida para prevenir nuevos ataques.

Pappe aclara que, en verdad, lo que dijo el presidente cubano fue que: "no les pedimos a Estados Unidos que cambie su sistema político o social, pero no aceptamos negociar el nuestro. Si realmente queremos avanzar en nuestras relaciones bilaterales, tendremos que aprender a respetar nuestras diferencias. Si no es así, estamos listos para continuar otros 55 años en la misma situación."

Según Obama: "Cuba aún no respeta los derechos humanos... El pueblo estadounidense acogerá con gusto el día en que el pueblo cubano pueda vivir sus vidas con libertad…"
Presumiblemente, dice Pappe, Obama significa que eso ocurrirá cuando Cuba renuncie al derecho a la autodeterminación que garantiza la carta de la ONU para unirse al orden neoliberal impuesto por Estados Unidos; cuando Cuba se comprometa a entregar el control estatal sobre sus industrias, su banca y sus telecomunicaciones abriéndolas a la inversión extranjera, para que más dinero pueda ser enviado al exterior en vez de quedarse en la economía nacional para beneficio del pueblo cubano; cuando Cuba se comprometa en acuerdos de "libre comercio", que impidan la protección de la mano de obra y las salvaguardas ambientales mientras obligan a las empresas locales a competir en un desigual juego con las empresas multinacionales que reciben subsidios del gobierno estadounidense que les permiten reducir sus precios de venta. En fin, cuando Cuba decida privilegiar las ganancias privadas sobre el bienestar social.

Los argumentos del presidente estadounidense sobre los “derechos humanos” y la “democracia” no son más –dice Pappe- que una herramienta de propaganda que eleva al acusador a un estatus moral superior para poner al acusado a una posición indefendible, al margen de los hechos reales, la historia y el contexto.

Estados Unidos nunca sugiere que Cuba sea juzgada con arreglo a tantas Convenciones, Pactos y Declaraciones que la comunidad mundial ha elaborado y aprobado en este campo, sino que Cuba se atenga a los criterios que Estados Unidos establece para ellos, que Washington se considera apto para interpretar y juzgar por sí mismo.

Noviembre 15 de 2014

*Periodista cubano, especializado en temas de política internacional.

Enviado por su autor, publicado en su blog Manuel Yepe: Opiniones desde Cuba
 
Imagen agregada RCBáez

domingo, 22 de junio de 2014

Cuba en el corazón

Por Rubén Basso*

Quien tiene hoy 55 años en Cuba, ha nacido con la revolución y no conoce otro modo de vida ni aceptaría otro sistema que el socialista. 

Es difícil imaginar que pudieran los cubanos tolerar las diferencias sociales que impone el capitalismo, pues se ha incorporado en la conciencia colectiva la idea de la igualdad de oportunidades para todos y la distribución igualitaria de los recursos, así como la gratuidad de los servicios de salud' de la educación, el año de licencia para la madre que acaba de tener su hijo. La posibilidad del aborto sin restricciones legales, el mes de licencia para el trabajador cualquiera sea su antigüedad laboral y tantas otras leyes orientadas al bien social, las cuales son el fruto del pleno funcionamiento de la ANPP (asamblea nacional del poder popular). La libertad de expresión con los reclamos inherentes, se entiende desde lo orgánico, manifestado a través de las diversas organizaciones sociales, entre ellas y principalmente, las sindicales, cuando de problemas laborales se trata. El gobierno siempre está dispuesto a escuchar los reclamos y satisfacerlos en la medida de sus posibilidades.

Es difícil apreciar la realidad cubana si aplicamos nuestras costumbres o nuestros modos de apreciar la realidad desde el mundo capitalista y neoliberal en que vivimos y nos acostumbramos. Para ello hay que despojarse de todo preconcepto y conocer los valores básicos que hacen a la dignidad, la justicia, la equitativa distribución de los recursos y la igualdad que solo prevalece en una sociedad verdaderamente socialista.

En la Cuba de hoy se discuten, se consideran, se planifican modos de acción y estrategias para alcanzar objetivos, pues la práctica socialista está ya instalada en toda actividad social, profesional, económica, cultural, educativa y artística, es decir, en la vida misma.

A rasgos generales la vida del cubano transcurre sin mayores sobresaltos. Las diversas carencias que aun sufren no parecen alterar su tranquilo modo de vida. Desconocen la histeria de las grandes ciudades del capitalismo, el apuro de sus habitantes circulando entre mendigos, habitantes de la intemperie, trapitos, limpia vidrios, malabaristas y buscas diversos que circulan por las veredas y las calles de otros países, consecuencia, como sabemos, de la falta de oportunidades laborales o carencias económicas. A lo sumo, vendedores y artesanos proponen al pasar, ya que se ha permitido la práctica de una forma de cuentapropismo, servicios varios de comida, transporte o mercancías. Abundan las ofertas artesanales y asombra la variedad y calidad de expresiones pictóricas, así como esculturas en madera y otros materiales, en la mayoría de los casos fruto de una adecuada y sistemática formación profesional.

Circular sin aceptar ofertas no deseadas de algunos personajes que insisten o especulan con la buena fe del turista para sacar provechos indebidos, es la consigna a seguir en la ruta del conocimiento de la realidad cubana.

Es muy escasa la presencia policial en la gran ciudad -La Habana- y en las ciudades chicas, prácticamente nula. Se ven agentes en función de custodia en edificios públicos de importancia. No se observan en las calles cámaras de vigilancia.

Tuve la fortuna de aprovechar un buen día de sol, viento suave y un mar de verdes aguas, calmo y templado. Las extensas playas de la larga y angosta península de Varadero son de arenas finas y blancas. Nada obstaculiza el paisaje. Aquí no hay buscas que acuerden con funcionarios comunales para construir balnearios, levantar esqueletos de madera y construir carpas de temporada casi hasta la orilla del mar, achicar playas públicas y cobrar barbaridades, como en Mar del Plata u otros balnearios de nuestra costa. Todo aquí es natural y pleno de libertad.

Se puede circular sin temor y a toda hora, solo o en compañía, sin temores de asaltos, golpes, y agresiones. Habrá hechos delictivos por caso aun en escasa proporción, porque la condición humana es a veces compleja e impredecible, pero delitos y accidentes quedan en la órbita de lo policial y la justicia, sin que trasciendan la órbita de lo privado. El morbo repetitivo y la distorsión de las noticias no tienen lugar en ningún medio de prensa. Noticias locales, amplia información internacional, reportajes culturales diversos, expresiones artísticas musicales, comentarios deportivos, tratamiento de problemas y reclamos sociales conforman la grilla diaria de los medios radiales y televisivos.

Aunque pueda haber quizás en muy pequeña proporción, que desconozco, se puede asegurar que aquí la droga no tiene cabida. En ningún momento en el diario trajinar ciudadano he observado víctimas de ninguna adicción.

Conmueve observar a niños y jóvenes estudiantes concurrir a sus estudios con sus uniformes y calzados impecables.

El cubano es atento, desprejuiciado, generalmente culto. Se presta al diálogo y contesta con cortesía. Se sorprende cuando algún turista desubicado procede de forma descortés.

El bolero, el son, la guajira, el danzón, el changüí, la habanera y otros ritmos campean en diversos lugares, porque el cubano en general es alegre y gusta de la música y la danza. Lo hemos apreciado en bares, restaurantes y lugares diversos. La “Casa de La trova” que el gobierno pone a disposición para que sus músicos se luzcan -¡y cómo!- tanto en Santiago como en La Habana y otras ciudades ante el público local y el turista, por muy poco dinero, funciona desde la mañana hasta la madrugada y de pronto, mezclado con los nativos vemos al extranjero moviéndose al vaivén de la música y el ritmo.

La formación artística, sea en lo musical, en lo pictórico, en lo literario, la expresión teatral y otras manifestaciones culturales como la artesanía, han generado profesionales creativos cuyos productos asombran.

El deporte tiene muy buenos cultores en las diferentes disciplinas y la pasión por el futbol ha crecido hasta ponerse casi a la par del base ball, el deporte tradicional y masivo. En diversos lugares se ven niños y jóvenes correr tras de una pelota, algunos demuestran una gran habilidad.

No se observan, al pasar del visitante, rasgo ninguno de discriminación entre ellos por características raciales.

Todos los habitantes sin excepción tienen su tarjeta de racionamiento que asegura una alimentación esencial, aunque al decir de algunos no es suficiente para el sostenimiento mensual. Los alimentos básicos de la tarjeta se abonan en pesos cubanos y resultan muy baratos.

Los sueldos son bajos sin contar las gratuidades ya mencionadas y por todos conocidas. Aunque el crecimiento demográfico impone constantes necesidades de viviendas, abundan en todas las ciudades, aun las campesinas, monobloques de varios pisos, suficientemente confortables. En La Habana se observan deficiencias estructurales en algunos edificios antiguos prerrevolucionarios, habitados, pese a su deterioro a causa de las inclemencias del tiempo y las dificultades económicas para su mantenimiento. El gobierno destina recursos para su reparación, pero la restauración es lenta.

La economía cubana está orientada fundamentalmente a asegurar la salud, la sana y suficiente alimentación, la educación y la vivienda para todos los habitantes.
Hay sin duda dificultades, el bloqueo norteamericano ha afectado en muchos miles de millones de dólares la economía cubana. Pero a pesar de ello, el gobierno y su pueblo han resistido con dignidad y a su vez contribuido con miles de profesionales de la salud y la educación, en una verdadera práctica de internacionalismo solidario, a la mejora de la calidad de vida de habitantes de varios pueblos, especialmente latinoamericanos.
Esperanzas ciertas de que las cosas mejoren poco a poco, ahora mismo se observa. Las dificultades –no lo olvidemos- son el precio de la dignidad de un pueblo no sometido a ningún imperialismo ni a ninguna corporación extranjera, dignidad que pueblo y gobierno defienden a rajatabla.

El intercambio económico con China y otros países se suma sin duda a un proceso de industrialización que continúe agregando valor a la producción y favorezca el aprovechamiento de la abundante mano de obra calificada.

Ciertamente, algunos profesionales dejan el ejercicio de su profesión para volcarse a otras actividades algo más lucrativas, circunstancias conocidas en otros países entre ellos el nuestro. El descontento que se observa en algunos jóvenes que sin renegar de la situación política aspiran a un horizonte de mayor expansión, se superpone a su acostumbramiento a tener -desde el estado- resueltos los problemas básicos del vivir. Los mayores que han conocido directamente o por el relato de sus padres las ignominias de los gobiernos anteriores a la revolución, critican estas actitudes. Sería interesante a este respecto el recuerdo permanente de los versos de Nicolás Guillén cuando manifiesta:
TENGO
Cuando me veo y toco yo, Juan sin Nada no más ayer, y hoy Juan con Todo, y hoy con todo, vuelvo los ojos, miro, me veo y toco y me pregunto cómo ha podido ser.
Tengo, vamos a ver, tengo el gusto de andar por mi país, dueño de cuanto hay en él, mirando bien de cerca lo que antes no tuve ni podía tener.
Zafra puedo decir, monte puedo decir, ciudad puedo decir, ejército decir, ya míos para siempre y tuyos, nuestros, y un ancho resplandor de rayo, estrella, flor.
Tengo, vamos a ver, tengo el gusto de ir yo, campesino, obrero, gente simple, tengo el gusto de ir ¡es un ejemplo¿ a un banco y hablar con el administrador, no en inglés, no en señor, sino decirle compañero como se dice en español.
Tengo, vamos a ver, que siendo un negro nadie me puede detener a la puerta de un dancing o de un bar. O bien en la carpeta de un hotel gritarme que no hay pieza, una mínima pieza y no una pieza colosal, una pequeña pieza donde yo pueda descansar.
Tengo, vamos a ver, que no hay guardia rural que me agarre y me encierre en un cuartel, ni me arranque y me arroje de mi tierra al medio del camino real.
Tengo que como tengo la tierra tengo el mar, no country, no jailáif, no tennis y no yatch, sino de playa en playa y ola en ola, gigante azul abierto democrático: en fin, el mar.
Tengo, vamos a ver, que ya aprendí a leer, a contar, tengo que ya aprendí a escribir y a pensar y a reír.
Tengo que ya tengo donde trabajar y ganar lo que me tengo que comer.
Tengo, vamos a ver, tengo lo que tenía que tener.
Dejé Cuba el pasado 30 de mayo, con la alegría de haber vivido una realidad llena de proyectos y esperanzas.

 Publicado en Rebelión y Súmate a Cristina
 
Imagen agregada, archivo web
*Argentino, publica regularmente en varias páginas y redes sociales

sábado, 4 de enero de 2014

Grotesca réplica de EEUU a oferta cubana

Por Manuel E. Yepe*

 
“Estados Unidos está abierto a dialogar con Cuba si garantiza la protección de los derechos humanos” es el título que dio el diario El Nuevo Herald, vocero de la extrema derecha cubano-americana de Miami, a un despacho de la agencia de prensa francesa (AFP) de diciembre 24 de 2013. “El gobierno de Estados Unidos está abierto a forjar una nueva relación con Cuba cuando el pueblo cubano disfrute de las protecciones a los derechos humanos fundamentales y la habilidad de determinar libremente su propio futuro político”.

Tal fue la respuesta poco seria de Washington, formulada por “un funcionario de alto rango de la diplomacia estadounidense que pidió el anonimato” a una oferta de diálogo reiterada por el Presidente Raúl Castro al inquilino de la Casa Blanca en el discurso de clausura del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la 8ª Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento cubano) el 21 de diciembre último.

En aquella ocasión, el Primer Mandatario de Cuba expresó que “si en los últimos tiempos hemos sido capaces de sostener algunos intercambios sobre temas de beneficio mutuo entre Cuba y los Estados Unidos, consideramos que podemos resolver otros asuntos de interés y establecer una relación civilizada entre ambos países como desea nuestro pueblo y la amplia mayoría de los ciudadanos estadounidenses y la emigración cubana.

“En lo que a nosotros respecta, -enfatizó el Presidente Raúl Castro- hemos expresado en múltiples ocasiones la disposición para sostener con Estados Unidos un diálogo respetuoso, en igualdad y sin comprometer la independencia, soberanía y autodeterminación de la nación. No reclamamos a Estados Unidos que cambie su sistema político y social ni aceptamos negociar el nuestro. Si realmente deseamos avanzar en las relaciones bilaterales, tendremos que aprender a respetar mutuamente nuestras diferencias y acostumbrarnos a convivir pacíficamente con ellas. Solo así; de lo contrario, estamos dispuestos a soportar otros 55 años en la misma situación”.

En la clausura del X Período Ordinario de la 7ª Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en diciembre 13 de 2012 el Presidente cubano había dicho, a pocas semanas de que se iniciara el segundo periodo de mandato del presidente Barack Obama, que “de la misma forma que Cuba jamás renunciará a la defensa de la independencia y la autodeterminación, reitera una vez más a las autoridades norteamericanas la disposición al diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, sobre todos los problemas bilaterales, a la vez que continúan sobre la mesa nuestras ofertas de cooperación en cuestiones de interés común, sin precondiciones o gestos previos”.

La oferta de diálogo de parte del gobierno cubano no es nueva. De hecho puede decirse que esa ha sido una disposición invariable de La Habana desde que surgieron las primeras objeciones oficiales estadounidenses al proceso político cubano tras el triunfo de la revolución en 1959 y su líder, Fidel Castro, viajó a Washington para sostener conversaciones llamadas a dejar claras la disposición cubana de sostener una relación respetuosa, sin injerencias en los asuntos internos de las  partes.

Lo que sí ha variado una u otra vez ha sido el pretexto para rechazar la oferta.
Inicialmente fue el tema de la nacionalización de propiedades extranjeras en Cuba, un programa básico de la revolución que afectó a varios países con nacionales que poseían importantes industrias o grandes fincas en la Isla. Todos estos inversionistas – excepto los de Estados Unidos, a quienes les fue vedado por su gobierno negociar con el gobierno cubano una compensación mutuamente aceptable acorde con las normas del derecho internacional- arribaron a acuerdos satisfactorios de indemnización, hecho que demostró que Washington no buscaba arreglo sino confrontación.

Luego surgieron otros efugios en forma de objeciones de Estados Unidos que impedían el dialogo negociador entre las dos partes: las relaciones de Cuba con la Unión Soviética, la presencia militar soviética en Cuba, el apoyo cubano a los movimientos de liberación nacional en América Latina (varios de los cuales hoy son gobiernos), la presencia militar cubana en África en apoyo a los movimientos de liberación nacional y a la lucha contra el execrable apartheid.

Y, en los últimos tiempos, el gobierno de Estados Unidos ha recurrido al pretexto de una presunta violación de los derechos humanos en Cuba. Tan desatinada acusación promovida por el país que más sistemáticamente viola los derechos humanos en el mundo de hoy y que incluso opera un centro de tortura de detenidos sin condena en una base militar que opera ilegítimamente hace un siglo en territorio de la provincia cubana de Guantánamo es, cuando menos, grotesca.

Enero 4 de 2014

*Manuel E. Yepe Menéndez: Abogado, periodista, economista y politólogo. Profesor adjunto del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) . Entre otros importantes cargos, fungió como Director Nacional fundador del Sistema de Información Tecnológica (TIPS) del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Cuba y Secretario del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos.
 Enviado por su autor a Cuba coraje; imagen agregada RCBáez

martes, 9 de abril de 2013

Cuba, presos y prisiones: volviendo las costuras al revés

Por Rosa C. Báez

Periodistas escuchan a oficial de prisiones
Gracias a la puntual revisión matinal de los blogs de mis más queridos amigos de la Isla Insurgente, me llega a través de Yohandry [1] la información de que periodistas nacionales y acreditados en Cuba, realizan un recorrido por diferentes prisiones del país.

Nos cuenta el Yoha: “Divididos en dos grupos, los periodistas visitan el Combinado del Este, uno de los cinco centros penitenciarios de Mayor seguridad de la Isla y La Lima, Centro de Trabajo y Estudio para adultos y jóvenes ubicado en Guanabacoa, mientras otros recorren la prisión de mujeres, El Guatao y el Centro de Jóvenes por conducta, San Francisco Paula.

Durante el recorrido, la prensa ha tenido total acceso a las celdas de los reclusos, el hospital, el teatro donde se desarrollan actividades culturales para su esparcimiento, así como lugares de trabajo y estudio”.

Como posiblemente los descreídos y desacreditadores consuetudinarios adversaran diciendo que “todo está preparado”, que es un “espectáculo montado por Los Castro”, quiero compartirles algunas ideas de un trabajo que publicáramos en marzo de 2010 [2], del reconocido historiador cubano Felipe J. Pérez Cruz:  

“En Cuba el sistema penal se dirige precisamente a concretar el paradigma del humanismo, que insiste en la necesidad de buscar en todo momento, la oportunidad y los medios para la dignificación del ser humano.  La profilaxis del socialismo cubano se inserta en toda la filosofía del hombre y la mujer que defiende nuestro proyecto. Consideramos al ser humano perfectible, y se asume que sus conductas negativas pueden reformarse, y sobre esta base, se enriquecen constantemente los conceptos de reeducación en los centros penitenciarios”.

Y nos habla de cómo se contribuye a dignificar al hombre que, por circunstancias específicas, ha delinquido:

“En la mayoría de las prisiones existen bibliotecas, salas de televisión y vídeos y se está incorporando la computación. En el plan de vida de los reclusos hay opciones recreativas, deportivas y culturales, con la aspiración de que toda la población penal, tenga la posibilidad de ampliar sus conocimientos, se instruya y pueda recrearse de forma sana.  El derecho a la práctica del deporte, la cultura y recreación, incluye la constitución de equipos deportivos y grupos de artistas aficionados, atendidos por instructores profesionales, y la realización de competencias inter establecimientos”.

Y reafirma esta idea:

“En Cuba se parte del principio de que la persona que cumple una sanción de reclusión, lo hace para volver a reinsertarse en la sociedad. Nuestro concepto esencial radica, en que la no permisibilidad y el rigor en la defensa de la legalidad y el clima solidario de la nación, presupone que cada recluso, incluido el que haya sido comisor de delitos contrarrevolucionarios, es también una responsabilidad de la sociedad, y esta debe esforzarse por ayudarlo a rectificar su error.

Las opciones de trabajo resultan elemento fundamental para incentivar la labor de reincorporación social de los reclusos, tanto dentro como fuera del penal, en dependencia del delito que se extinga.  Por ello se le propicia que en el período en que transcurre su pena, tenga acceso al estudio y al trabajo, preparándose en un oficio y ayudando económicamente a su familia, pues en todos los casos, se le retribuye salarialmente, por igual labor que la realizada por otro ciudadano fuera de la prisión. La sanción de trabajo correccional sin internamiento es una de las soluciones penales más recurridas”.

Pero por supuesto, todos sabemos “por dónde le entra el agua al coco”… una gran parte de los que se interesan por nuestra población penal, o bien intentan sacar “jugo” de cualquier hecho que con ellos se relacione, para acumular “puntos” a los ojos del imperio; o, simplemente, han sido engañados por la propaganda imperial que coloca a Cuba como un país terrorista, como un país que protege al terrorismo, a pesar de la repulsa del consenso de países que piden sea excluida y reivindicada por semejante acusación, falaz y tendenciosa…

Les recordamos estas palabras de Felipe

“La aspiración de la Revolución de resolver por medios humanistas, las causas y consecuencias de las conductas antisociales y delictivas, tienen una barrera principal en la política criminal que auspicia y desarrolla el imperio estadounidense.  La peligrosidad de las acciones terroristas, que se urden en Miami y otros centros de la mafia cubano americana, con el apoyo y aliento del gobierno norteamericano y de sus grupos más conservadores y profascistas, están dirigidas en primer lugar contra la vida y la seguridad de los ciudadanas y ciudadanos  cubanos. Un saldo hasta ahora documentado de 3 478 muertos, 2 099 incapacitados y daños físicos y psíquicos a cientos de víctimas y familiares, resulta el terrible costo humano con el que hemos sido castigados por nuestra decisión de defender la soberanía, la independencia y el socialismo.

Mientras el gobierno norteamericano proteja y despenalice a criminales internacionales como Orlando Bosh y Luis Posada Carriles, les otorgue el perdón presidencial, o los juzgue por delitos menores, para dejarlos luego en plena libertad en territorio estadounidense, el pueblo de Cuba tendrá que estar más alerta que nunca, y sus medidas de protección y disuasión para evitar nuevos actos terroristas, tienen que ser necesariamente muy rigurosas. Quienes se presten a secundar la actividad contrarrevolucionaria, recibirán la justa respuesta de nuestros órganos de seguridad y orden interior y tendrán que responder por los delitos tipificados en la ley. Y sobre todo, los que cometan actos criminales contra la niñez y la juventud, la integridad física y la vida de los ciudadanos, deben saber que pueden ser sancionados hasta con la pena capital”.

En las próximas horas, iremos socializando, a través de Twitter y Facebook, las noticias que nos lleguen de este acontecimiento, una muestra más de las intenciones de Cuba de mostrar al mundo sus verdades, sus potencialidades… A ver qué dicen ahora los de “la acera de enfrente”, para empañar tan nobles propósitos…

Para terminar, les dejo con un párrafo de un trabajo del inolvidable Samuel Feijoo, de su visita a las cárceles de Santa Clara [3], visita reseñada en una revista Bohemia… de enero de 1959:

“Lo que parecía inconcebible en nuestra época y, sobre todo, en nuestra isla pacifica y alegre: la existencia de cámaras de torturas y sus horribles Instrumentos, utilizados ya contra presos políticos o ya contra ciudadanos inocentes de actividades revolucionarias. Es un hecho tan cierto como espantoso. Los relatos de los numerosos torturados, de los vejados y golpeados, lisiados y desmembrados por los carniceros de Batista, se confirman ahora con los hallazgos (en varios lugares de la República, tanto en cuarteles como en las jefaturas de Policía y de los distintos cuerpos “represivos” ‘de la (Tiranía) de los utensilios horrendos para la tortura física y moral los infelices cubanos que caían en manos de los asesinos sustentadores de la dictadura”.

Los invito a leer in extenso, los trabajos de Felipe y Feijoo, que pueden encontrar a través de sus direcciones en las notas de este breve acercamiento al tema. ¡Y a seguir la cobertura informativa de la fraterna CubaSí de esta visita, con fotos y videos! [4].

[1] Periodistas reportan desde centros penitenciarios de Cuba
http://yohandry.com/index.php/component/content/article/44-cuba/2269-periodistas-reportan-desde-centros-penitenciarios-de-cuba-
[2] Hablemos de las prisiones y el regimen carcelario en Cuba; por Felipe de J. Pérez Cruz
http://lapolillacubana.blogcip.cu/2010/03/01/hablemos-de-las-prisiones-y-el-regimen-carcelario-en-cuba/
[3] La increíble crueldad de la tiranía: Cámara de torturas en Santa Clara; Texto y fotos de Samuel Feijoo
http://librinsula.bnjm.cu/1-205/2004/mayo/21/pasado/pasado39.htm
[4] FOTOS y VIDEOS: Periodistas reportan desde cárceles en Cuba
http://www.cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/16086-visita-la-prensa-centros-penitenciarios-de-cuba

Fotos "cortesía" CubaSí:

Tras las rejas pero seguros de ser escuchados
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Una de las detenidas conversa con los periodistas
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El estudio dignifica: enseñar, aprender, el primer paso
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Comedor de una de las instalaciones
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Una de las actividades culturales realizadas por las reclusas
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Familiares comparten con las reclusas
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Un numeroso grupo de periodistas asistió a la visita
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Con una mirada de esperanza
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viernes, 4 de enero de 2013

La patria libre y próspera de José Martí

Por Carlos Rodríguez Almaguer*


“Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria,
se unirá el mar del Sur al mar del Norte,
y nacerá una serpiente de un huevo de águila.”
José Martí
Lectura en Steck Hall, Nueva York, 24 de enero de 1880


Vine al mundo por los campos que rodean a un pequeño batey en el límite norte entre el Camagüey y Oriente, cuando ya la Revolución Cubana había cumplido 12 años, en octubre de 1971. Año duro, como han sido casi todos los años de una Revolución que no aceptó rendirse cuando las esperanzas de que fuera “una revuelta más, liderada por un caudillo ambicioso” se vinieron abajo, y sus enemigos vieron llegada la hora de estrangularla. La obra social que ya desplegaba el nuevo proceso en el campo de la salud pública y gratuita para todos,  logró salvar “milagrosamente” la vida de aquel endeble bebé que fui, nacido a destiempo, y que hubo de permanecer todavía en una incubadora bajo los cuidados intensivos de médicos y enfermeras solícitas por un período largo, hasta la sobrevida.

Mi madre, joven de 17 años, era maestra rural. Mi padre, obrero agrícola. Mi casa siempre estuvo llena a la vez de libros y estrecheces. Lo que soy y seré lo debo a la obra profundamente humana de la Revolución y a sus hombres y mujeres, porque ella no es un ente abstracto, tiene rostros y voces, tiene nombres que habrán de “tener siempre cubierto libre en nuestra mesa” y altares cariñosos en nuestros corazones, como pedía José Martí para los padres fundadores de la nación.

Cincuenta años, en tiempo histórico, es apenas un suspiro en la inmensidad de los siglos para un pueblo que ha sido en los últimos 500 años, desde la llegada de los conquistadores españoles hasta hoy, 400 años colonia de España y otros 60, neo colonia yanqui. Hace muy poco tiempo nos gobernamos a nosotros mismos, el tiempo que lleva en el poder la Revolución de enero de 1959. Por eso Fidel ha llamado, con razón, “errores de aprendizaje” a aquellos desaciertos que se han cometido en el maremágnum de presiones a que se ha visto sometido el Gobierno Revolucionario, por los problemas internos heredados de cuatro siglos y medio de expoliación extranjera y por las descomunales presiones externas venidas de los mismos que nos explotaron antes y nos quieren ahogar ahora. Algunos de esos errores, por supuesto, han dependido más de los hombres que ejecutan, que de los que preven, puesto que son más aquellos.
 
En cambio, en tiempo humano, 50 años es más de media vida y ello ha de tenerse en cuenta por los que representan con sus nombres y sus actos, en cualquier lugar y época, a esa Revolución inspirada en los más elevados principios éticos y humanistas que ha conocido la sociedad humana hasta nuestros días. Con razón también, Fidel expresó que “hemos hecho una revolución más grande que nosotros mismos”. Nadie, ni joven ni viejo, tiene el derecho de sentirse jamás por encima de la “revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes” por la que marcharon dispuestos a morir miles de hombres, jóvenes en su inmensa mayoría, hacia las arenas de Playa Girón, en abril de 1961. Muchos de ellos entregaron allí, enfrentando a los odiadores de este mundo, sus preciosas vidas.    

Hemos hecho los cubanos en todos estos años muchas cosas para hacer y mantener a la patria libre de cualquier intromisión extranjera, tanto en el espacio físico que la sostiene, como en el espacio cultural que la compone, desde lo político hasta lo espiritual. Y Cuba es de una vez y para siempre libre, independiente y soberana. En cambio, y a pesar de todos los esfuerzos, muchos de ellos mal organizados y otros tantos peor implementados, más las zancadillas perennes de las poderosas fuerzas externas que no quieren que avancemos, no hemos logrado todavía hacer a la patria próspera como soñó el Apóstol.

Somos los responsables de nuestro destino nacional e individual, y así como la dignidad nacional no es sino la suma de la dignidad personal de cada uno de sus integrantes, y como tampoco existiría la patria sin patriotas que la sientan, la sufran y enaltezcan con su trabajo y con sus vidas, tampoco tendremos patria próspera sin ciudadanos prósperos, ateniéndonos al precepto martiano de “con todos y para el bien de todos”, que solo excluye, según él, a quienes quieren o aceptan a Cuba sometida a algún poder extranjero.

A veces pareciera que individualmente sentimos un rechazo natural a la riqueza, que poseer es sinónimo de egoísmo y de maldad, cuando en verdad los instintos biológicos de sobrevivencia están más a flor de piel en aquellos que más privados se ven de satisfacer las necesidades naturales básicas como comer, tener un techo y vestirse, como establecería, según el propio Engels,  el Prometeo de Tréveris, Carlos Marx. De igual forma pareciera que ser pobre es sinónimo de sencillo, y por tanto la pobreza devendría en virtud y no la sencillez. La primera no es ni virtud ni vicio, sino desgracia de la que debe ser  obligación humana esforzarse por salir y a la vez ayudar a otros a que salgan de ella. La segunda, responde a una actitud ante la vida y no al tamaño de la bolsa, y que por tanto puede encontrase en determinadas personas, independientemente de la prosperidad de que gocen o la precariedad de que padezcan.     

El socialismo en sí mismo ha tenido desde sus orígenes la premisa ética de luchar contra la pobreza material y espiritual humana y, también, contra la riqueza material mal repartida o mal obtenida, pero no contra la riqueza en sí. Contra aquellas riquezas injustas habrá que luchar siempre, como habrá que luchar contra el igualitarismo, también injusto, que por proteger al holgazán  desalienta al laborioso. “Tener no es signo de malvado, y no tener tampoco es signo de que acompañe la virtud”, como ha dicho sabiamente el Trovador. De hombres y de mujeres, prósperos y generosos, tenemos ejemplos sublimes en nuestra propia historia, tantos acaso como los que tenemos de personas pobres y mezquinas que, sofocadas por los apetitos, sin cultura ni instrucción que les sirvan de freno y solo con los instintos por brújula, han sucumbido a las más bajas pasiones humanas y han cometido los más horrendos crímenes en contra de la Patria y de sus hijos.

Por ello salté de alegría cuando en la clausura de la pasada Asamblea Nacional, con las mismas banderas de Yara y de Guáimaro presidiendo el Salón de Sesiones, escuché a Raúl decir que “Valoramos que la actualización del modelo económico cubano, tras las medidas iniciales de supresión de prohibiciones y otras trabas para el desarrollo de las fuerzas productivas, marcha con paso seguro y se empieza a adentrar en cuestiones de mayor alcance, complejidad y profundidad, partiendo de la premisa de que todo lo que hagamos va dirigido a la preservación y desarrollo en Cuba de una sociedad socialista sustentable y próspera, única garantía de la independencia y soberanía nacional conquistadas por generaciones de compatriotas en más de 144 años de lucha.”

A los “retranqueros” de la nueva política económica que actualiza y salva a la vez al socialismo y a la nación en Cuba habrá que tenerlos bien identificados y de cerca, para salvar al que quiera salvarse con la patria, y apartar a tiempo, sin merma de su dignidad, a los que, aún con una equivocada “buena fe”, quieran salvarse a su costa o hundirse con ella. Temer a la liberación de las fuerzas productivas en una Revolución que se ha encargado desde el primer momento de desarrollarlas  y fortalecerlas, es un suicidio. Temer a la acumulación de riquezas bien habidas por los que la trabajan con sus manos o con su intelecto, bajo la sospecha de que la prosperidad engendra el egoísmo, es no tener en cuenta lo expresado por Martí  de que “Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno.”

Trabajemos cada uno la parte de deber que nos corresponde, hacia la patria y hacia la familia que es nuestra patria chica, y aprovechemos el enorme caudal de conocimientos, bondad e ingenio  que hemos acumulado en estos años gracias a la Revolución que nos hicimos los cubanos y que hemos sabido conservar por más de medio siglo frente a todos los peligros. Esa será una de las mejores maneras de honrar, en el 160 aniversario de su natalicio, la memoria de aquel hombre solar que nos enseñó que “el patriotismo es un deber santo, cuando se lucha por poner la patria en condición de que vivan en ella más felices los hombres.”       

*Profesor, escritor y estudioso del legado de José Martí,  Héroe Nacional de Cuba


martes, 27 de noviembre de 2012

Materialmente humildes, sobreabundantes por los dones del espíritu

Extraído del post “Resonancias”, del Blog Segunda Cita -que administra el trovador Silvio Rodríguez- este texto responde al “intercambio de ideas que abrió la entrada "Materialmente pobres"  de ese blog, según nos aclara Silvio... Su belleza, la profundidad de sus postulados, me parecen motivos suficientes para compartirlo con ustedes:

Materialmente humildes, sobreabundantes por los dones del espíritu
Por Joel Suárez Rodés*



…de aquellos tiempos duramente humanos.
…aunque la cruda economía ha dado luz a otra verdad.
Silvio


La “pobreza irradiante y sobreabundante por los dones del espíritu” que une “los espejuelos modestos de Varela“; “la levita de las oraciones solemnes de Martí” ; las raídas ropas de negros, mulatos y blancos humildes de los anónimos insurrectos de nuestras guerras de independencia; la desgastada Biblia del socialista y pastor metodista Deulofeu; el agua con azúcar prieta, aprieta y dale, de los hogares de Pogolotti, el primer barrio obrero de La Habana; el lecho sin pan de Tina y Mella; el estómago pegado al espinazo de los descamisados de las columnas de Camilo y Che hacia occidente; la harina con boniato de mis abuelos de Aguacate; los parches almidonados de los pantalones pobres pero decentes de la infancia de mi padre; el caqui y las botas rusas de la Columna Juvenil del Centenario y las escuelas al campo como única indumentaria para conquistas en fiestas de Deep Purple, Santana, José Feliciano y Almas Vertiginosas; el papel gaceta de Ediciones Huracán; las cuerdas de cables de teléfono de Experimentación Sonora; las tres gracias -arroz, chícharo y huevo– sobre una bandeja de aluminio en el comedor de una beca; los guaraches de suelas de goma de camión de Carlos Téllez, artesano; el tizne de las ollas a fuerza de leña y luz brillante; el bolero desentonado en las noches de apagón, la lavadora rusa, el televisor Caribe, el perro sin tripa, la pasta de oca, los pollitos vivos, el picadillo de gofio, las forever bycicle…. la vivimos las cubanas –sobre todo las cubanas– y los cubanos, a lo largo de nuestra historia como angustia apostólica y virtud sacrificial. Es el testimonio más significativo en los últimos 50 años de la capacidad de hombres y mujeres de remontar las adversas circunstancias cotidianas que imponía por un lado la “desigualdad engendrada por el colonialismo, [...] formas abismales de subdesarrollo y la acción perenne de nuestro gran enemigo” y por otro, errores y desaciertos por cuenta propia. Y no predico porque la contracción que pudo significar en nuestras circunstancias la gran redistribución de pan y de belleza que debe suponer cualquier proyecto emancipador signifique que el socialismo por ley sea siempre un proyecto carencial. La materialidad de la felicidad junto con la redistribución del poder, la soberanía popular, el acceso a la cultura y la información, la libertad, la dignidad de mujeres y hombres y el respeto a los derechos de la naturaleza deben ser conquistas y derechos a garantizar en las concreciones de los proyectos de quienes lo intenten ahora y siempre.

Pero en nuestro caso, esa virtud consagrada en el sacrificio, en el apostolado de la causa revolucionaria, en las esperanzas de un futuro promisorio y en el chiste irreverente con angustias, desaciertos y dirigentes, fue posible gracias a que el hecho revolucionario transformó la vida de las personas y sus relaciones, y la transformación cultural fue tal que las cubanas y cubanos que borraron el sinsabor de la epopeya frustrada de la zafra con cerveza en perga de cartón en los famosos carnavales del 70 eran radicalmente distintos a los que alcanzaron y vitorearon el triunfo del primero de enero. Pero sobre todas las cosas, porque las botas rusas, el pitusa de caqui y la melena reprimida estaban llenos de revolución, y con ellos asistimos a fiestas y conflictos desgarradores, a trabajos voluntarios y enfrentamientos ideológicos, a victorias celebradas y mezquindades, a la irrupción de los Van Van y a los santos en el closet. Silvio, Pablo, Noel y “tantos muchachos hijos de esta fiesta” ponían la banda sonora mientras fumábamos tupamaros, desembarcábamos en la Patricio Lumumba, gritábamos libertad pa’ los pescadores, jugábamos a los Comandos del Silencio. El speddrun, Black Power, Power to the People, free Angela Davis los sentíamos como nuestros, y sobre las mismas botas y el camuflaje cambiamos las manos del timón de un taxi chevy por el de una rastra en caravana en la guerra de Angola.

“El futuro se hizo mucho más dilatado en el tiempo pensable y fue convertido en proyecto”, y sus objetivos retaban a lo imposible, porque de lo posible se sabía demasiado; esa “audacia se convirtió en confianza y costumbre” y fue el sustento de tanta resistencia. La epopeya de la Revolución Cubana era la principal fuente de producción de sentido de vida de la inmensa mayoría de los cubanos y las cubanas. Pero a principios de los 70 y en los años subsiguientes le cargaron mataduras al proyecto y los bolos contaminaron tanta obra del espíritu, la que tanto había ayudado “a crear firmeza de convicciones, capacidad de sacrificio, disciplina, entre otras virtudes”; por el contrario, se censuró la rebeldía, el criterio propio, el pensamiento crítico y la crítica al pensamiento, lo que provocó, cierto, “extraordinarias combinaciones de avances muy notables que cambiaron decisivamente al país, y desviaciones y retrocesos también notables, que hicieron mucho daño y han dejado hondas huellas”.

Comenzó a alejarse de entre nosotros una inédita posibilidad cultural (espiritual) para las revoluciones socialistas de liberación nacional: aquella que tenía su sustrato en la “pobreza irradiante y sobreabundante por los dones del espíritu”, aquella en que se subvertía la ética del tener por la ética del ser; aquella que ayudaba a que la Revolución nuestra fuese un valladar y una alternativa frente a las lógicas del desarrollo y el bienestar de la modernidad; aquella que pudo parir una nueva subjetividad para la otra relación con las cosas, un consumo modesto y el goce sano que nos ayudara a administrar personal y socialmente la necesidad y el deseo dentro de límites éticos, estéticos, espirituales y ecológicos y que la plenitud, la vida digna a que aspirásemos fuese un testimonio de humildad y de solidaridad con los otros y las otras.

Es cierto que a partir de 1986 el proceso de rectificación volvió a poner la mirada en el proyecto nuestro y la mano en el arado cubano que labra el surco de esta epopeya. Pero el óvulo fecundado de nuestros hijos e hijas abrió sus ojos cuando la resistencia de sus padres fue puesta a prueba y, para casi todos, la vida cotidiana fue duras carencias y proezas por poner un plato en la mesa. La pobreza y el sacrificio dolían; la virtud y el decoro recibieron golpes abrumadores y la promesa de la “tierra sin males” perdió asidero en cabezas y corazones. Pacotilla y consumismo atraparon a no pocos de los que fueron “saliendo de uno en uno del Período Especial”. Los padres sintieron en el alma la cercanía del fin del tiempo que fue futuro, con sentimientos muy encontrados que no pocos llevaban como “la espina de la promesa incumplida”. ¿Y nuestros hijos e hijas, los jóvenes? Esa factura se la cobran al proyecto, y su relación con el proceso ha sido muy compleja y diversa. No es desestimable la anomia social.

Si de lo que se trata es, como dice Aurelio, de reinventar el socialismo, y el socialismo por sobre todas las cosas es una obra cultural y del espíritu, seriamos irresponsables si no reconocemos que hoy son disimiles las motivaciones y los proyectos personales y grupales de muchas y muchos en esta isla, y que muchos de ellos, por su naturaleza, son un desafío si queremos recolocar la promesa, el proyecto y sus valores entre las fuentes de producción de sentido de vida, si queremos fortalecer y garantizar la continuidad del proyecto socialista. A esta tarea inmensa le son imprescindibles condiciones materiales dignas para la reproducción de la vida, entre ellas la dignificación del trabajo y su retribución, pero en lo que esto sucede para las mayorías, como antaño, los cubanos y las cubanas tenemos reservas para ir más allá de las circunstancias. Lo muestran en estos días los habitantes de la región oriental, brutalmente dañada por el huracán Sandy, y los que nos movemos en solidaridad con ellos. Fernando afirma que hay más de una solución posible. Para desplegar en toda su intensidad las soluciones en curso y todas aquellas que se pudieran emprender, la gente necesita sentirse motivada, y la mejor manera de lograrlo es cuando uno se siente que forma parte, que lo que se va a hacer contó con su contribución -y el debate en torno a los lineamientos fue un buen prólogo- y que mantiene el control y disfruta de sus resultados.

Los cubanos y las cubanas viviremos, de ahora en adelante, con una buena contribución del esfuerzo propio, y como ha sido ratificado, pensando con cabeza propia. Así como se precisa, nos dice Aurelio, de “mecanismos que hagan innecesarias (o suplementarias al menos) las exhortaciones” para elevar la producción y la eficiencia y un funcionamiento de estos que armonice la contribución de los sectores estatal y no estatal de la economía, es imprescindible que el pensamiento con cabeza propia de nuestros conciudadanos y conciudadanas encuentre cauces institucionales, hoy deficitarios, para incrementar su papel, de manera orgánica, en las decisiones políticas. En un tiempo en que el liderazgo histórico de la Revolución no estará más entre nosotros y nosotras, debemos innovar y fortalecer la soberanía popular. Por un lado, el poder de los trabajadores en las organizaciones económicas para el ejercicio del control popular y obrero de la gestión empresarial estatal y privada, su responsabilidad social y ambiental. Por otro lado, la participación popular consciente, organizada y crítica en el ejercicio institucionalizado de la opinión pública y en mecanismos efectivos de control popular sobre las instituciones, dirigentes y los estamentos burocráticos; y sobre todo, la participación en la planificación y en la implementación de políticas sociales y en la rendición de cuentas como mecanismo de seguimiento y evaluación de la gestión en los territorios. Estas son tareas pendientes para que el socialismo sea entre nosotros expresión de un poder de la gente al servicio de la gente.

Empeñémonos en arraigar el ideal, la promesa, el proyecto socialista en los diferentes sectores del pueblo cubano. Solo así podremos mantener un proyecto de nación independiente, justa, solidaria y fraterna, próspera para todos y todas, con respeto a la naturaleza, inclusiva de la diversidad nacional, que rechace cualquier forma de discriminación, que es el horizonte que la Revolución, por su raíz popular, situó como deseado y posible.

En sus viajes por los países socialistas e intentando comprender la crisis que dio al traste con esos regímenes, Frei Betto habló de hambre de pan y de belleza, y mi padre en su tribuna parlamentaria y sus sermones dominicales reclamaba que este pueblo merece un refrigerio. Merecemos un refrigerio de pan y de belleza. Raúl Castro nos dijo sin tapujos que esta era la última oportunidad: la última oportunidad para la Revolución cubana de desplegar aquella posibilidad infinita que no lograron los socialismos históricamente existentes, que acompaña desde siempre entre nosotros José Martí, de reinventar el proyecto como toda la felicidad posible para todos y todas, de no dejarnos bloquear por la dificultad que significa imaginar cómo hacer las cosas más allá de la lógica del mercado y del dinero y vivir intensamente el imaginario del fin del capitalismo. Otro modo de ser entre los seres humanos y otro modo de estar con la naturaleza.

Y “bendito sea el paraíso algo infernal que me parió”.

Noviembre 11 y 2012

Fuente Segunda Cita

*Coordinador General Centro Cultural Martin Luther King-Jr., Cuba

Imagen agregada RCBáez sobre imágenes de archivo y foto de Alejandro Ramírez

jueves, 22 de noviembre de 2012

Carta de una joven que se ha ido (...a vivir a Cuba)

Hay, cómo no! y para no variar, los usuales comentarios ofensivos, airados o displicentes con que "castigan" a Vincenzo y claro, ahora también a Martina; pero la respuesta a esos comentarios la da otro lector, con esta frase lapidaria:
"El punto de la disidencia cubana (dentro o fuera) es siempre el mismo: la crítica sin propuestas, sin ideas"...

Carta de una joven que se ha ido
Por Martina Manfrin

Nota de Vincenzo Basile (Capítulo Cubano): Tras todas las especulaciones de mi Carta de un joven que se irá, les presento ahora -siguiendo con el mismo tema- una carta de una joven italiana que se ha ido a Cuba...

No era fácil explicar por qué, desde los 15 años de edad, siempre soñé con quedarme a vivir en Cuba. Era entonces una isla que se encontraba al otro lado del Atlántico, que nunca había visto y que tenía una forma de gobierno de las más extrañas, elogiada por muchos y fuertemente criticada por otros. Desde Italia me salía imposible, por mucho que estudiara y coleccionara artículos varios sacados de revistas y periódicos, tener una visión objetiva del asunto; sin embargo, seguía buscando aquella Isla, y su aura de misterio acrecentaba mis deseos de adolescente. Y fue así que pasé unos cuantos años estudiando todo lo que encontraba sobre la mayor de las Antillas y su Revolución, y lo hice tan bien que hoy en día puedo citar de memoria los nombres de los hijos del Che y Fidel, los principales combates en la Sierra Maestra y las técnicas básicas de la guerrilla. Tuve también el privilegio de conocer al Expedicionario Italiano del Granma, Gino Doné, y a Alberto Granado, el de la motocicleta.


Hasta aquí –Ustedes pensarán- era una infatuación de niña, y por supuesto tendrían razón, si no fuera que en el 2009, acabada de graduarme en Letras, hice mi primer viaje a Cuba. Tenía en aquel entonces 22 años y más preguntas que respuestas, y con ese espíritu me metí de viaje. O iba a amarla o a odiarla profundamente, la Cuba real. En realidad me equivocaba, regresé a Italia con más dudas que antes, perpleja y al mismo tiempo con el deseo de regresar para buscar a fondo un centro de gravedad permanente, un punto de vista desde el cual formular una opinión clara y personal sobre la isla. Así que di otra vuelta en el noviembre de 2010, un viaje muy mochilero que me metió en el medio del campo y de la calle, dándome la posibilidad de preguntarle a la gente cualquier cosa, del funcionamiento de la libreta al transporte. Recogí de esta forma muchos datos, críticas y sugerencias, con unos cuantos meses de antelación al Sexto Congreso del PCC. El único juicio que pude formular al regreso de mi segunda expedición fue que había en Cuba muchas cosas que había que cambiar, pero el núcleo socialista permanecía bueno, válido y fundamental para un positivo desarrollo de la sociedad cubana, y precisamente en ese sentido me atrevía a definirme revolucionaria. Como dice Pablito Milanés, “no todas las cosas me complacen, pero por ella daría la vida”.

El año pasado, en diciembre de 2011, a un par de días de mi graduación de posgrado, ya estaba en Cuba tratando de buscar una forma para quedarme a vivir allí. Para darme más posibilidades de éxito había participado en Italia, unos meses atrás, a una trasmisión televisiva a premios. Será materialista decirlo, pero hasta para hacer revoluciones hay que recaudar fondos. Lamentablemente, a pesar de eso, mi tercer viaje a Cuba fue un desastre, y tuve que regresar a Italia porque se me vencía la visa de turista y me faltaban los papeles para empezar los trámites. Lo que más recuerdo de aquel período fue el peloteo entre las oficinas (a todos le encanta tu proyecto, pero nadie al final quiere hacerse cargo) y la ciguatera que cogí comiendo pescado en casa de mis abuelitos cubanos. Regresé a Italia herida en el cuerpo y en el espíritu.

Nunca estuve tan cerca de rendirme como entonces; quería dejarlo todo, pero al mismo tiempo me daba cuenta que sin Cuba yo no era nada, y que no se pueden olvidar años de estudio y dedicación así de pronto. Debía cubanizarme un poco más y aprender a inventar pa’ conseguir.

26 de marzo de 2012. Mi tierra me llama a vencer o a morir, esta vez con todos los papeles legalizados y sellados como Inmigración manda. Cuba en estos años está cambiando, ya hace unos cuantos meses trabajan muchos particulares por cuenta propia y se habla de una reforma migratoria que tendría que salir pronto. Paso trabajo, mucho trabajo. Pero al final encuentro El Trabajo, el que me va a permitir quedarme en la Isla, bajo la categoría migratoria de Residente Temporal. Ahora soy trabajadora de Finauto International Ltd (www.finautointernational.com), empresa distribuidora oficial de carros Kia, Ssangyong y Daewoo en Cuba. En estos meses he logrado conquistar el cariño de todos mis compañeros de trabajo y paso los fines de semana empeñada en actividades culturales: teatro, ballet, pasarelas, eventos públicos, etc. Fuerte de la experiencia que me ha llevado hasta aquí, para ayudar mis compatriotas a emigrar hacia mi Isla Querida he abierto también un servicio de consultas legales y laborales a precios baratísimos que se llama La Habana Fácil.

Estoy en procinto [proceso] de empezar el trámite para sacar mi Carnet de Identidad y la Reforma Migratoria ha sido aprobada hace unas semanas. El cielo se está abriendo poco a poco, para mi Cuba Socialista y para mí. Estoy convencida que este país tenga un futuro radioso por delante, y creo que es maravilloso vivir aquí y crecer con él. Si tropezaremos lo haremos juntos, pero también nos levantaremos y lucharemos para mejorarnos cada día un poco más.

¡Ahora sí que es fácil explicar por qué siempre soñé con quedarme a vivir en Cuba!

 
Fuente Blog Capítulo Cubano:


http://capitulocubano.blogspot.it/2012/11/carta-de-una-joven-que-se-ha-ido_17.html#more