Mostrando entradas con la etiqueta errores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta errores. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de enero de 2016

Sin echar el laurel en la olla

Por LUIS TOLEDO SANDE
El valor histórico del balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba creció el 1° de enero de 1959, cuando desde allí Fidel, junto a Raúl, confirmó el triunfo de la Revolución.
El valor histórico del balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba creció el 1° de enero de 1959, cuando desde allí Fidel, junto a Raúl, confirmó el triunfo de la Revolución. (Foto: Autor no identificado)

Sin restar importancia a las dos guerras llamadas mundiales, ni a la liberación de naciones como China y Vietnam –esta, además, con la ejemplar victoria sobre la invasión estadounidense en su haber–, del siglo XX cabe destacar cuatro procesos revolucionarios diversos: en orden cronológico, la Revolución Mexicana, la Revolución de Octubre, la Segunda República Española y la Revolución Cubana. Tres de ellos se ubican en ámbitos de la lengua española, hecho contrastante con el escaso prestigio que suele concederse a las ciencias sociales expresadas en ese idioma.

Pero ese ángulo, de interés y merecedor de atención frente a expresiones de colonialismo fomentadas desde otras áreas culturales, requeriría un análisis particular. El presente artículo apenas bordea el significado de la Revolución Cubana desde su fragua y su llegada al poder, y en su existencia hasta hoy. Haberla ubicado en el conjunto de procesos aludidos mueve a rozar por lo menos algunos rasgos de los tres que la acompañan en el esbozo.

La Revolución Mexicana, cuyo carácter pionero en aquel siglo no parece tenerse tan en cuenta como sería justo, fue un paso de avance en la transformación de un país de nuestra América frente a la herencia feudal que le llegó de su formación como colonia. La importancia de esa Revolución no debe ocultarla ningún estancamiento sufrido con el tiempo y al influjo de los forcejeos clasistas y presiones externas, lo que se dice sin afán de agotar el tema.

La de Octubre no se limitó a “diez días que estremecieron el mundo”: sumó décadas de una siembra emancipadora que incluyó tanto liberar a Rusia y sus colonias del zarismo como propiciar el nacimiento de varias naciones marcadas por aspiraciones socialistas. Generó, en fin, valiosas transformaciones internas y un baluarte para la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de grandezas tales, deficiencias y males internos contrarios al socialismo le impidieron llegar viva a los finales de la centuria en que tantos logros cosechó y nutrió tantas esperanzas, aunque haya interesados en negar unos y otras. Las causas del desmontaje antisocialista de los frutos de esa Revolución, incluida la propia Unión Soviética, deben seguir estudiándose. Ninguna precaución será ociosa para que errores y aberraciones como los allí entronizados no se reproduzcan y den al traste con otros proyectos justicieros.

Burocráticamente declarada irreversible por decretos que pretendían blindar el socialismo desde oficinas, la realidad que se logró construir en el camino abierto por aquel extraordinario Octubre fue demolida. Además de ser una tragedia en sí, ello ha dado asideros para negar legitimidad y valor a todo empeño revolucionario.

Esa tendencia dolosa se aprecia en análisis distorsionadores del pasado y el presente de la humanidad, aunque se trate de un afán democrático tradicional como la Segunda República Española, derrotada por una implacable alianza internacional de la reacción fascista, sin descontar los que puedan haber sido errores en su sostenimiento y su defensa.

Contra la dignidad de ese ensayo fundador –en cuyas filas se vertió sangre cubana– se lanzan hoy perros de la propaganda capitalista, en complicidad con la herencia del fascismo que nutrió en España el denominado Bando Nacional. Este, artífice del levantamiento anticonstitucional y terrorista contra la República, enlutó el país durante décadas y finalmente preparó la sucesión monárquica, sobre la cual se fabricó una transacción “democrática” enfilada a silenciar el pensamiento de izquierda y sepultar las aspiraciones republicanas. El sometimiento a la OTAN no es casual.
Secuelas de un desmontaje
La entrada el 8 de enero, en La Habana, de la Caravana de la Victoria, encabezada por Fidel, fue recibida con desbordado entusiasmo.
La entrada el 8 de enero, en La Habana, de la Caravana de la Victoria, encabezada por Fidel, fue recibida con desbordado entusiasmo. (Foto: Autor no identificado)

Volviendo a los afanes socialistas, se debe recordar que alguien tan objetivo, de pensamiento científico y de honradez militante al servicio del socialismo como Vladimir Ilich Lenin, sostuvo la inviabilidad de la plena construcción de un proyecto de esa índole en un país aislado. Sobran razones para entender las vicisitudes con que ha tenido que vérselas el experimento cubano.

Pero ese experimento lo puso en práctica una Revolución que triunfó el 1° de enero de 1959 y viene, por largo camino, de sus propias raíces, desde antes de 1868, con su propio Octubre vivido en ese año. Eso le ha permitido relacionarse con el mundo sin dejar de ser ella, y no solo llegar viva al siglo XXI: continúa su marcha, su pujanza, con el deber de fortalecerse, y enfrentando desafíos colosales, ya abiertos o enmascarados.

Entre los obstáculos que la rodean está la propaganda lanzada mundialmente contra todo lo que huela a revolución. En el caso de Cuba, tal campaña tiene sus recursos predilectos. Uno es sostener que la etapa más próspera del país fueron los años durante los cuales se entronizó la tiranía encabezada, al servicio del imperialismo estadounidense, por Fulgencio Batista, exponente mayor de los crímenes y el latrocinio sufridos por la nación.

El triunfo de la Revolución Cubana, y el apoyo con que desde la lucha insurreccional la abrazó la mayoría del pueblo, se debieron a su carácter popular: esa mayoría vio y encontró el camino para lograr, junto con la justicia social, la soberanía que la intervención estadounidense le arrebató en 1898.

Esa realidad explica que en 1961, tercer año tras la toma del poder, cosechara dos victorias íntimamente vinculadas, e impensables sin el apoyo mayoritario y entusiasta del pueblo: el aplastamiento de la invasión mercenaria en Playa Girón y sus inmediaciones, y la declaración del país como territorio libre de analfabetismo, gracias a la masiva Campaña Nacional de Alfabetización que hoy sigue dando frutos dentro y fuera de Cuba.
Fundamento
La presencia de campesinos de todo el país en la celebración del 26 de Julio en La Habana, en el propio 1959, mostró el carácter popular de la Revolución, y entre sus testimonios dejó este Quijote de la Farola.
La presencia de campesinos de todo el país en la celebración del 26 de Julio en La Habana, en el propio 1959, mostró el carácter popular de la Revolución, y entre sus testimonios dejó este Quijote de la Farola. (Foto: KORDA)

Esos logros, y otros, se buscaron y se percibieron asociados a la herencia martiana. Presente en la nación desde el siglo XIX, devino –como expresó Fidel Castro, guía de la obra desatada con los hechos aurorales del 26 de julio de 1953– fundamento moral de la acción armada iniciada entonces y, en consecuencia, de los logros cosechados en ese camino. En él, 1961 aportó otro nutriente explícito, asumido en la médula nacional de la obra revolucionaria: en Girón se combatió también en defensa del socialismo.

El carácter socialista de la Revolución se proclamó precisamente en la despedida de duelo de los mártires del bombardeo que, como ablandamiento artillero,  el imperialismo lanzó contra Cuba en vísperas de la invasión mercenaria. Esta, así y todo, fue derrotada en poco más de 60 horas. Fue una victoria de pueblos, porque a partir de entonces, como también dijo el guía histórico de la Revolución, todos los de nuestra América, no solo el cubano, “fueron un poco más libres”. Tal realidad abonó la simpatía que la Revolución cosechó en la región desde el mismo 1959.

El carácter popular que le permitió alcanzar el poder se consumó en logros masivos, como las leyes de Reforma Agraria y de Reforma Urbana, y la disminución de las grandes diferencias acumuladas entre el campo y la ciudad, sobre todo en lo tocante a la capital. En medio de las dificultades económicas de un país bloqueado, ese afán de equidad, sin el cual la Revolución habría estado sumamente incompleta, generó construcciones –carreteras, industrias, embalses de agua, edificios para diversos usos sociales: escuelas, centros de atención médica, viviendas– que transformaron hasta la imagen física del país.

Ello, asumido con sed de equidad para toda la nación, pudiera explicar el detenimiento constructivo y las dosis de pérdida de esplendor material padecido por la capital. Ese hecho, tendenciosamente desgajado del contexto, lo esgrimen los enemigos de la Revolución para denigrarla, y aunque no existieran contra ella tales campañas de descrédito, constituye uno de los frentes en que mayor esfuerzo por la recuperación necesita seguir acometiendo.

La búsqueda de equidad entre los territorios de la nación es también inseparable de logros que esta ha venido disfrutando desde 1959 en terrenos tan vitales como la educación y la salud, la ciencia y el deporte. En el quehacer literario –incluida la vertiente editorial– y en otras expresiones artísticas –cine, música, danza, plástica– se ha vivido, encaminado por instituciones que le han dado gloria al país, un apogeo sin precedentes.
Datos, esencia
Las nacionalizaciones de empresas que explotaban al país –extranjeras muchas de ellas, y en gran parte estadounidenses– fueron respaldadas por el pueblo.
Las nacionalizaciones de empresas que explotaban al país –extranjeras muchas de ellas, y en gran parte estadounidenses– fueron respaldadas por el pueblo. (Foto: Autor no identificado)

El auge lo ha caracterizado la búsqueda de masividad, con un amplio movimiento de aficionados en los distintos sectores poblacionales, y favoreciendo el desarrollo de individualidades sobresalientes, que han merecido admiración y lauros en distintas partes del planeta. Espectáculos artísticos de alto nivel están al alcance de la población, con entrada a precios módicos, o libre, al igual que los deportivos. Mantener ese camino es una de las señales con que en medio de severas dificultades la Revolución ratifica su lealtad, también en esas esferas, al José Martí que entendió que “ser culto es el único modo de ser libre”.

Enumerar las conquistas alcanzadas en los diversos frentes antes mencionados pudiera ser necesario ante quienes opten por desconocerlas, pero en esos casos resultaría estéril. Las personas honradas pueden disponer de la información que emana de la propia realidad. Alúdase solo a los altos grados de instrucción generalizada y a los índices de mortalidad infantil y esperanza de vida que hacen de Cuba un país ejemplar en esas esferas, como reconocen instituciones y organismos internacionales de la mayor relevancia.

Los logros están presentes asimismo en la amplia colaboración de Cuba con numerosos pueblos, y se aprecian hasta en una emigración que, a diferencia de la de otros países –y no solo entre los que clasifican como no desarrollados–, sobresale por su preparación técnica y profesional. Quien conozca la realidad de los inmigrantes en otras naciones, podrá dar fe de esas diferencias.

Anécdotas y experiencias de tal realidad abundan. El autor de este artículo no pasará de recordar la gratitud con que el embajador de un pueblo hermano acogió la iniciativa de una universidad, europea, de ofrecer a emigrantes de su pueblo cursos para adiestrarlos en tareas concretas.

Eran  las peor pagadas, y más despreciadas –por lo menos antes del reconocimiento de la etapa de crisis que allí se gestaba– entre los naturales de la nación a la que habían ido a parar: en ese caso, empalmar cables, vestir camas, limpiar ancianos…; en otros correspondería hablar de la agricultura y la construcción. Al final de la ceremonia en que su embajador había expresado gratitud a la universidad, un colega diplomático, amigo del articulista, le dijo a este: “Los emigrantes de tu país no necesitan esa ayuda”.

Pero Cuba ha tenido que desempeñarse en condiciones anormales, porque muy pronto contra la Revolución se lanzó la hostilidad de la mayor potencia mundial, los Estados Unidos. La poderosa nación imperialista, acostumbrada desde su gestación, y en su desarrollo –en él se ubica el robo de más de la mitad del territorio de México–, a dominar y saquear a otros países, no le perdonó a Cuba su dignidad nacional y su servicio al pueblo. Con esa orientación el gobierno cubano acometió nacionalizaciones indispensables, y en ello también tuvo un rotundo respaldo popular.
Patente imperial
El 2 de septiembre de 1960, en respuesta a las maniobras de la OEA en la reunión de San José, Costa Rica, para aislar a Cuba, la Primera Declaración de La Habana encarnó la firmeza de la Revolución y su latinoamericanismo, propio de la historia nacional.
El 2 de septiembre de 1960, en respuesta a las maniobras de la OEA en la reunión de San José, Costa Rica, para aislar a Cuba, la Primera Declaración de La Habana encarnó la firmeza de la Revolución y su latinoamericanismo, propio de la historia nacional. (Foto: Autor no identificado)

Pronto la hostilidad del vecino del Norte se expresó en un bloqueo económico, financiero y comercial que aún perdura, y en agresiones armadas. En estas se inscriben la invasión mercenaria de 1961 y las bandas de alzados –también mercenarias– que fomentó en distintos sitios del país, y que en sus monstruosos actos terroristas cometieron asesinatos, entre otros, de alfabetizadores.

En aquellos actos figuran la explosión del vapor francés La Coubre en el puerto de La Habana, y la voladura de un avión cubano en pleno vuelo sobre Barbados. Esta última acción, así como otras, la orquestaron agentes del imperio que gozan de libertad en la nación que se autopromueve como el modelo de  la democracia.

Cuando hoy, en su licencia imperial, el presidente estadounidense propone cambiar la política que su gobierno ha mantenido contra Cuba durante más de medio siglo, y dice que tal política no ha conseguido su propósito, solo queda una opción para interpretar sus palabras. Si a pesar del enorme daño económico, material y en vidas que esa política le ha causado a Cuba, el cabecilla del imperio la estima fallida, es porque ha sido planeada con un superobjetivo: destruir a la Revolución y restablecer en la mayor de las Antillas la dominación con que desde 1898 los Estados Unidos ensayaron aquí el neocolonialismo, “su sistema de colonización”, como lo denunció Martí pensando en los planes imperiales contra nuestra América en general.

Pese a todo, Cuba –y por eso ha obligado al imperio a buscar un cambio de imagen– perdura como ejemplo de resistencia. Ha dado apoyo ideológico y moral a otros pueblos, y protagonizado un aporte internacionalista que –aunque se propongan silenciarlo ingratos y enemigos– contribuyó a las mejores transformaciones emancipadoras en África. Lo han reconocido pueblos y guías políticos como Nelson Mandela en Sudáfrica, y varios en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y otros de nuestra América.

La proclamación del carácter socialista de la Revolución fue abrazada por la gran mayoría del pueblo, y defendida desde el siguiente día en Girón.
La proclamación del carácter socialista de la Revolución fue abrazada por la gran mayoría del pueblo, y defendida desde el siguiente día en Girón. (Foto: Autor no identificado)

Allí, plantando cara al vecino poderoso, se han desafiado las maquinaciones de la Organización de Estados Americanos y del Área de Libre Comercio para las Américas. De ese enfrentamiento han surgido alternativas de dignificación soberana como la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Resurgen las banderas del socialismo, en busca de actualización creativa, aunque no sea más, ni menos, que por entre las estructuras del sistema capitalista.

Pero el imperio no cesa en sus planes, y dispone de enormes recursos. En general, con el individualismo y el pragmatismo consustanciales al sistema capitalista, propala el neoliberalismo. Estimula las llamadas desideologización y despolitización, máscaras del afán de erradicar el pensamiento revolucionario.

Promueve y apoya cuanto pueda conducir a la reversión de planes nacionales molestos para su manía de dominarlo todo. Ahora, con respecto a Cuba en particular, intenta dar la imagen de un cambio de actitud, y propone otros métodos para lograr lo que la resistencia y la creatividad cubanas le han impedido conseguir.
Golpistas de etiqueta
Todo eso, de lo cual las campañas contra Cuba son inseparables, explica distintas formas de golpes de Estado que en Honduras y en Paraguay han venido a sustituir el gorilismo armado, que no debe considerarse definitivamente cancelado; los intentos golpistas en Venezuela, Bolivia y Ecuador; las campañas y amenazas contra la misma Venezuela bolivariana; la creación de nuevas bases militares en Colombia; la propaganda y las maniobras para alimentar la oposición contra los gobiernos de Brasil y Argentina.
La victoria de Girón y la erradicación del analfabetismo marcaron el alcance y la naturaleza de la obra revolucionaria.
La victoria de Girón y la erradicación del analfabetismo marcaron el alcance y la naturaleza de la obra revolucionaria. (Ambas fotos: Autor no identificado)

En esta última la derecha consiguió electoralmente el éxito contra las fuerzas progresistas que habían sacado al país del hundimiento en que lo atascó el desafuero neoliberal. El saludable optimismo no basta para ignorar que, con la guerra mediática y económica, el imperio y sus cómplices intentan aplastar cuanto proyecto justiciero le salga al paso. Sería torpe considerar a Venezuela un caso aislado.

Los zarpazos de la derecha neoliberal –que va por más en el mundo– se dan cuando en varios países las urnas han devenido camino de triunfo para proyectos emancipadores, y los medios imperiales de propaganda fabrican la imagen de que todo acto armado por parte de los pueblos es terrorismo repudiable. Los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, sin embargo, desencadenan guerras genocidas y consiguen edulcorarlas con falacias lingüísticas tan perversas como calificarlas de humanitarias: deformación de sentido que ha pasado incluso al periodismo revolucionario, o de izquierda al menos, para hablar de crímenes y desastres de lesa humanidad.

Es difícil –heroico, digamos sin rodeos– conseguir un triunfo revolucionario valiéndose de los mecanismos y procedimientos que el capitalismo ha perfeccionado para defender sus intereses. Pero la persistencia de la Revolución Cubana la explica su toma del poder por la lucha armada con decisiva participación popular. Y se ha mantenido gracias al decisivo apoyo de la mayoría del pueblo.
De las Marchas del Pueblo Combatiente y de los actos en reclamo del retorno del niño Elián González a la patria nació la Tribuna Antimperialista, llegada para quedarse cerca de la que ha vuelto a ser la Embajada de los Estados Unidos en Cuba.
De las Marchas del Pueblo Combatiente y de los actos en reclamo del retorno del niño Elián González a la patria nació la Tribuna Antimperialista, llegada para quedarse cerca de la que ha vuelto a ser la Embajada de los Estados Unidos en Cuba. (Foto: YAMIL LAGE)

No es casual que todo lo relativo a Cuba sea tergiversado o satanizado, con saña, por la propaganda imperialista. Para actuar, el país debe guiarse únicamente por la norma de la justicia y lo correcto: ni hacer para complacer al enemigo, ni dejar de hacer por no parecer que presta atención a sus campañas.

Cuanto haga será sometido a lentes distorsionadores, para desconocer sus aciertos y atribuirle errores o magnificar los que cometa. El esperado afinamiento en su política migratoria, por ejemplo, deja sin argumentos a no pocos infundios lanzados contra ella, y en igual medida los mismos que los propalaban intentan revertir el efecto de sus aciertos.

El contexto internacional está signado por la preponderancia de las fuerzas del imperio, y las circunstancias nacionales de Cuba se ven severamente dañadas por el bloqueo que este le ha impuesto durante más de medio siglo. Contra semejante engendro se proyecta el clamor de pueblos, avalado en votaciones de la Asamblea General de la ONU, pero  groseramente las burla el mismo gobierno que anuncia la voluntad de cambiar su política hacia Cuba.
Desplazamientos y persistencias
El mayor reto que se le presenta al país radica en mantener el afán de asegurar la justicia social en un contexto internacional con frecuencia sórdido. En él –ha escrito Fernando Martínez Heredia en su libro El corrimiento hacia el rojo, título alusivo a los ciclos de expansión y contracción material del universo– se aprecia “un mundo extraño, en el cual reinan el lucro y el hambre, y no parece haber futuro para la decencia”.

No caben en pocas líneas las instituciones cuyo intenso trabajo testimonia la atención brindada a la cultura. La Feria del Libro –que no se limita a La Habana–, es una de las múltiples evidencias de esa realidad.
No caben en pocas líneas las instituciones cuyo intenso trabajo testimonia la atención brindada a la cultura. La Feria del Libro –que no se limita a La Habana–, es una de las múltiples evidencias de esa realidad. (Foto: Autor no identificado)

Ante ello lo pertinente y digno no será cruzarse de brazos y renunciar a construir un mundo mejor, que es posible, además de necesario para que la humanidad llegue a merecer en plenitud ese nombre. Como añade el mismo autor citado, “la indecencia carece totalmente de legitimidad”.

La búsqueda de la decencia en las relaciones humanas a todos los niveles define lo que un país como Cuba, que ha llegado hasta donde está gracias a la construcción revolucionaria, debe tener en la brújula de sus replanteamientos en pos de una eficiencia económica indispensable para mantener el proyecto justiciero que tanto esfuerzo y tanta sangre ha costado. La seducción economicista y pragmática no será garantía para ningún empeño revolucionario erigido sobre la convicción de que la historia lo avalará, aunque tampoco deba ignorar los requerimientos de la economía.

La Cuba que halló en Martí el fundamento moral para su transformación, debe recordar el reclamo del Maestro, quien en “Crece” (abril de 1894) se planteaba si la revolución que él fraguaba tendría posibilidad de triunfar. Ante la duda, razonable, sostuvo que el gran deber patrio y humano sería hacer posible la revolución, o, por lo menos, acometerla del modo más eficaz. Lo innoble sería traicionar la grandeza del sacrificio.

La celebración de los Juegos Panamericanos de 1991 fue un justo reconocimiento al deporte cubano, que ha cosechado impresionantes victorias en el mundo.
La celebración de los Juegos Panamericanos de 1991 fue un justo reconocimiento al deporte cubano, que ha cosechado impresionantes victorias en el mundo. (Foto: Autor no identificado)

Se avanzaba hacia la guerra que estallaría el 24 de febrero de 1895, y afirmó: “Era ambiente la revolución, y hoy es plan. Era un sentimiento inútil y cómodo: como corona de adelfas era, y de laurel, que no hay derecho a arrancarse de la frente para sazonar, con sus hojas ensangrentadas, la olla de la comodidad”. Comprendía que, aunque imperfecto, lo hecho antes del 10 de octubre de 1868 –la “preparación gloriosa y cruenta” asumida en el Manifiesto de Montecristi (marzo de 1895), ya en pie la nueva guerra–, se inscribía en la gloria de la cual sería deshonroso huir: “¡infeliz, en la memoria de los hombres, quien eche el laurel en la olla!”. Ratificó así la base ética de su pensamiento y de su conducta.

Como otros suyos, aquel texto de Martí de 1894 sigue trazándole a Cuba el gran deber de hoy, cuando acomete una nueva etapa en una permanente sucesión de institucionalizaciones. Ese empeño, que empezó con el desmontaje, desde 1959, de las estructuras capitalistas, vivió un momento señero cuando en 1976 se aprobó, en proceso hondamente democrático, popular, la Constitución que ratificó a Cuba como república y como Estado socialista, llamado, por tanto, a tener la guía de trabajadores y trabajadoras, nada parecido al capitalismo de Estado.

Con esas luces entra la Revolución en su año 58, cuando se prepara el VII Congreso del Partido que tiene la misión de guiarla, y el cual en su anterior Congreso aprobó los Lineamientos para acometer lo que se ha denominado actualización del modelo económico cubano.
Utilidad y virtud
Se debe hacer lo necesario para que la Revolución mantenga ese espíritu productivo y –siempre Martí– orientado por la utilidad de la virtud, superior a la virtud de la utilidad, y para que dentro de muchas décadas se pueda seguir hablando de ella como de una realidad viva, no de un proceso estancado en resignaciones o sacado de rumbo por deformaciones que serían deplorables. Cuando se ha tenido como brújula echar la suerte con los pobres de la tierra, y se ha vivido más de un siglo de luchas revolucionarias, sería criminal abandonar el camino que esa brújula ha venido indicando.

Al Centro Nacional de Investigaciones Científicas, pionero y emblemático en su esfera, se han sumado numerosas y relevantes instituciones que aseguran el futuro de Cuba como país de ciencia y conciencia.
Al Centro Nacional de Investigaciones Científicas, pionero y emblemático en su esfera, se han sumado numerosas y relevantes instituciones que aseguran el futuro de Cuba como país de ciencia y conciencia. (Foto: Autor no identificado)

Sabedor de que “ni hombres ni pueblos pueden rehuir la obra de desarrollarse por sí,–de costearse el paso por el mundo”–, Martí sostuvo: “No yerra quien intenta componer un pueblo en la hora en que aún se lo puede; sino el que no lo intenta. Si no se lograse la composición, se lograría al menos el conocimiento de las causas por que no podía lograrse; y eso limpiaría el camino para lograrla mañana”.
El error es humano, pero la rectificación, también humana, es además sabia, y lo que se haga debe regirse por la ética: “Si se intenta honradamente, y no se puede, bien está, aunque ruede por tierra el corazón desengañado: pero rodaría contento, porque así tendría esa raíz más la revolución inevitable de mañana”. Pero no valdrían autocomplacencias a estas alturas de un camino en que el “Patria y Libertad” de los mambises condujo al “Libertad o Muerte” del Ejército Rebelde, lema que el logro de la libertad convirtió en “Patria o Muerte” y frente a la saña enemiga fue coronado por un “Venceremos” que hoy resulta más fuente de responsabilidad y compromiso consciente que nunca antes.
La Revolución, que en las actuales circunstancias urge mantener, puede verse como la que en su tiempo –con el ejército español en Cuba y el estadounidense dispuesto a invadirla– Martí vaticinaba que podría ser inevitable luego. Más de un siglo después –con una Cuba que ha encarado y vencido desafíos tremendos–, la realidad es otra, y tampoco se debe olvidar un hecho: a lo largo del devenir humano, las revoluciones no han sido términos en la historia.
En sus mejores frutos –incluso a pesar de errores y hasta de traiciones– han representado actos de transición o fuentes de luz hacia logros de mayor alcance. Para Martí, como se lee en su texto de 1894 citado, la meta era la que puede seguir orientando a Cuba hoy y siempre: el “fin humano del bienestar en el decoro”. Nada menos.
A espectáculos de compañías danzarias –Ballet Nacional, Conjunto Folclórico Nacional y otras–, del movimiento teatral y de agrupaciones musicales –como la Orquesta Sinfónica Nacional, en la foto– el público accede a precios módicos o con entrada libre. (Foto: L.T.S.)
A espectáculos de compañías danzarias –Ballet Nacional, Conjunto Folclórico Nacional y otras–, del movimiento teatral y de agrupaciones musicales –como la Orquesta Sinfónica Nacional, en la foto– el público accede a precios módicos o con entrada libre. (Foto: L.T.S.)
En la Escuela Latinoamericana de Medicina estudian jóvenes de escasos recursos, provenientes de la región e incluso de los Estados Unidos. Ha sido visitada, entre otros, por Ban Ki-moon, secretario general de la ONU.
En la Escuela Latinoamericana de Medicina estudian jóvenes de escasos recursos, provenientes de la región e incluso de los Estados Unidos. Ha sido visitada, entre otros, por Ban Ki-moon, secretario general de la ONU. (Foto: CUBADEBATE, AFP/Pool)
Las criminales restricciones impuestas por el bloqueo son un grave obstáculo para la salud, pero Cuba mantiene una atención médica socializada y de alta calidad. Así en el Cardiocentro Pedriático William Soler, al que corresponde la foto.
Las criminales restricciones impuestas por el bloqueo son un grave obstáculo para la salud, pero Cuba mantiene una atención médica socializada y de alta calidad. Así en el Cardiocentro Pedriático William Soler, al que corresponde la foto. (Foto: Autor no identificado)
También a pesar del bloqueo se mantiene la educación universal y libre de pago para todas las personas en edad escolar, y fuera de ese sector disfrutan igualmente ese logro incontables interesados en superarse profesionalmente. Se incluyen centros para educación especial, como la Escuela Solidaridad con Panamá, del municipio Boyeros , en La Habana, para niños con discapacidad físico-motora.
También a pesar del bloqueo se mantiene la educación universal y libre de pago para todas las personas en edad escolar, y fuera de ese sector disfrutan igualmente ese logro incontables interesados en superarse profesionalmente. Se incluyen centros para educación especial para niños con discapacidad físico-motora. (Foto: www.aclifim.sld.cu)
Del 17 de diciembre de 2014, la memoria patriótica cubana guarda especialmente el completamiento del regreso de los Cinco luchadores antiterroristas que sufrieron injusta prisión en cárceles del imperio.
Del 17 de diciembre de 2014, la memoria patriótica cubana guarda especialmente el completamiento del regreso de los Cinco luchadores antiterroristas que sufrieron injusta prisión en cárceles del imperio. (Foto: ESTUDIOS REVOLUCIÓN)


Tomado de Revista Bohemia

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El pozo sin fondo de las justificaciones

Por Leydis María Labrador Herrera 
  justicia-ciega_copia_0  

La defensa es permitida. No se puede juzgar a un ser humano sin antes escuchar sus razones y argumentos. Así lo establecen los principios elementales de justicia social y nadie está en desacuerdo con eso, pues de cierta forma en el transcurso de la vida, todos pasamos por el papel de jueces y acusados indistintamente.

 Sin embargo, más allá de marcos legales y derecho ciudadano, creo que la posibilidad de defenderse, vista incluso como instinto de conservación, ha pasado a un ámbito un poco ambiguo, que pudiera confundirse perfectamente con un mal que aqueja a nuestra sociedad: la justificación. En otras palabras, ese vicio pernicioso de no aceptar la culpa y tratar de pasar la responsabilidad a alguien más, como papa caliente.

 Sin importar el rol que desempeñemos en el entorno que nos rodea, todos tenemos deberes inaplazables y nos gusta que se reconozca lo que hacemos bien, pero, raras veces, aceptamos nuestros errores. Lo preocupante del caso, es que esa actitud afecta de forma directa el funcionamiento y desarrollo de nuestra sociedad. Supone un obstáculo para el logro de las más elevadas metas y los más complejos objetivos.

 Lo cierto es que sin pensar en nada más que en sacudirse, muchas personas al ser interpeladas por una violación determinada, comienzan a trazar todo un laberinto de causales que al final no conducen a la raíz del problema. El análisis de una problemática se convierte en una cadena interminable, donde raras veces aparece la aguja oculta en el pajar. Como es de esperar, a las dificultades les salen canas y se complejiza la búsqueda de soluciones.

 Situaciones ilustrativas pudieran citarse muchas, pues chocamos a diario con ellas. Por ejemplo, es más fácil decir que una empresa no cumplió su plan de producción porque los recursos no llegaron en tiempo, porque la documentación tenía errores o porque faltaba capacitación al personal, que reconocer limpiamente, por encima de esas dificultades, que hubo falta de exigencia y control, o que no existió sistematicidad en el seguimiento al proceso productivo.

 Decía Ernesto Guevara que hay que eliminar los errores que cometen los hombres y no a los hombres que cometen los errores, y ese ha sido un principio por el que se ha caracterizado nuestro sistema social. Para equivocarse, basta con ser humano, pero de ahí a salvar responsabilidades a toda costa, va un trecho bastante grande.

 Es inadmisible que en medio del proceso de actualización que vive nuestro modelo económico, o del combate contra el delito y las indisciplinas sociales, aún nos demos el lujo de aceptar justificaciones vacías, que no conducen a ninguna parte y se abra espacio así para actitudes pasivas y conformistas. Acostumbrarnos a lo mal hecho, verlo sin sentir indignación y para colmo, permitir que se camufle, aun a sabiendas de lo que hay tras la madeja, es la forma más fácil de liberar al peligroso fantasma de la enajenación.

 Diariamente nos enfrentamos a problemáticas que pudieran resolverse, como indica la sabiduría popular, dándole los palos al burro cuando se cae. Lamentablemente, a veces se confunde ser considerados con ser al extremo permisivos, sin darnos cuenta de las consecuencias que sobrevienen a los ojos ciegos y los oídos sordos.

 La sociedad cubana vive momentos cruciales y todos de una forma u otra somos protagonistas de esos procesos. No podemos cruzarnos de brazos y aceptar que la culpa no la tenga nadie, cuando sabemos a ciencia cierta que no es así. Justificación, es en la vida práctica más que en la lengua materna, el antónimo de solución. Si todos lo sabemos, ¿por qué seguimos permitiéndolo?

Tomado de Periódico Granma

domingo, 28 de junio de 2015

En busca del tiempo perdido

"Nosotros, los comunes, podemos también encontrar un cauce creativo en la acción cotidiana de los trabajos y los días, a través de la solidaridad con el otro. Desde el sitio más modesto, estamos en condiciones de cambiar las circunstancias". ¡No perdamos más tiempo!

En busca del tiempo perdido

Por Graziella Pogolotti

P1000648Una de las más célebres novelas del siglo XX sale en busca del tiempo perdido. La sensación producida por un pastelillo que se disuelve en la boca al tomar un sorbo de té, despierta en el narrador la memoria de un pasado ya distante, el de su infancia en el mítico Combray y, luego, la vida toda. En ese recorrido, van cayendo máscaras hasta alcanzar el fondo sórdido, mezquino y aún grotesco, oculto tras la fascinante apariencia.

Si pasamos de la literatura a la economía, descubrimos que el tiempo constituye también una categoría importante, con peso decisivo a la hora de evaluar costos. Parte esencial de la efímera existencia humana, su adecuada administración contribuye a la rentabilidad, a la competitividad y a la eficiencia del proceso productivo de bienes y servicios. Una consigna reiterada con frecuencia hace algunos años aludía a la cadena puerto-transporte-economía interna. La permanencia de las mercancías en los almacenes paralizaba el funcionamiento de la industria y el comercio, adelgazaba el margen de utilidades y se traducía en pérdidas.

Seguidora fidelísima de las cartas de los lectores a nuestros órganos de prensa, encuentro en ellas muestras útiles para un análisis sociológico de nuestra realidad. El fluir de la cadena que garantiza el adecuado funcionar de la economía y la vida apacible de los ciudadanos sufre constantes interrupciones como tren lechero girando en un interminable circuito de ida y vuelta. En ocasiones las dificultades responden a causas materiales. Lo más frecuente, sin embargo, sucede por razones originadas en el factor humano.

Los planeamientos recurrentes vuelven una y otra vez. Pueden agruparse en tres básicos. Uno de ellos se centra en los obstáculos infinitos que entorpecen cada trámite con total indiferencia ante las necesidades del solicitante y en relación con el desperdicio de tiempo en oficinas y en viajes prolongados. Estos problemas se derivan del incumplimiento de las funciones que corresponden a cada cual, nunca limitadas a la simple recepción de un formulario. Se extienden también a la tarea de orientar a los ciudadanos que no pueden ser duchos en las numerosas resoluciones normativas de cada organismo. Otro paso importante se produciría mediante el establecimiento de ágiles coordinaciones entre las oficinas ubicadas en un mismo circuito.

Otra zona problemática nos concierne a todos. Atañe a la experiencia cotidiana de los habaneros, aunque sean pocos los empeñados en reclamar, por los medios a su alcance, una respuesta adecuada. Se trata de la limpieza de las alcantarillas, el desbordamiento de las fosas albañales, y la limpieza de calles, aceras y solares yermos. La magnitud del problema parece abrumadora, pero se impone encontrar soluciones puntuales de acuerdo con el contexto específico. Las consecuencias sanitarias pueden ser aún más costosas en la preservación de vidas y en el gasto por tratamiento. La agresión ambiental contribuye a la indisciplina social y puede repercutir negativamente en el desarrollo del turismo.

Vistos los ejemplos precedentes, puede afirmarse que la consigna de otrora referida a la cadena puerto-transporte-economía interna adquiere el carácter de metáfora de muchos tropiezos actuantes en nuestro existir cotidiano. Hay que romper esquemas, combatir hábitos y cambiar mentalidades. El mundo que nos rodea está interconectado. Hemos construido parcelas con férreas delimitaciones en cuanto a lo que toca a cada uno. De esa manera, desechamos el pleno uso del capital disponible, obstruimos la participación creadora de los colectivos formados en oficios y profesiones diferentes y renunciamos a la necesidad de fortalecer el sentimiento de responsabilidad. Para la solución de los problemas de gran magnitud, se requiere la inversión de recursos considerables. Pero en el universo de la pequeña y también de la gran escala, el papel de la subjetividad es decisivo. La rutina y la apatía burocráticas coartan la voluntad de hacer, propagan el escepticismo, paralizan la iniciativa y la confianza en que, del esfuerzo mancomunado, habrán de surgir respuestas a los problemas que devoran el brevísimo tiempo disponible para el trabajo útil, la atención a la familia y a la comunidad, la recreación, el descanso y la superación.

El narrador de En busca del tiempo perdido, llegado al término de su existencia vuelve la mirada hacia atrás para rescatar desde la memoria los acontecimientos que se le escaparon entre los dedos. Marcel Proust, el autor de la novela, un judío en parte excluido por su origen, dedicó años de esfuerzo para acceder al mundo aristocrático de los grandes salones. Poco a poco se le fueron revelando las mezquindades de un universo que proyectaba una imagen maravillosa. Entonces, encerrado en su habitación, en una cama cubierta de minúsculos papeles con anotaciones, se entregó por completo a su obra y descubrió en ella el sentido de su vida. Nosotros, los comunes, podemos también encontrar un cauce creativo en la acción cotidiana de los trabajos y los días, a través de la solidaridad con el otro. Desde el sitio más modesto, estamos en condiciones de cambiar las circunstancias. Abotagados por la rutina burocrática, sometidos a la monotonía de las horas que transcurren, despojados de proyectos motivadores, desechamos inútilmente el precioso tiempo de vida que nos viene dado, y con nuestra indiferencia, malbaratamos el de las personas que acuden en solicitud de ayuda, como estar ante la ventanilla de un sótano, observando tan solo los pies de los caminantes.

Fuente Juventud Rebelde
FOTO RCBáez: Paisaje usual en la Villa Panamericana

miércoles, 19 de noviembre de 2014

En busca del Unicornio perdido (VI). Mediocres y rastacueros: enemigos internos

Por  Antonio J. Martínez Fuentes*
“… desafiar poderosas fuerzas  dominantes
 dentro y fuera del ámbito social y nacional”
                     Fidel

"El mediocre… custodia celosamente la armazón de
 automatismos y prejuicios y dogmas acumulados
durante siglos, defendiendo ese capital común
 contra la asechanza de los inadaptables"

El pasado año escribí la Antropológicas 77 con el título Construir proyectos de vida sustentables, me  motivaron las experiencias,  lecturas y vivencias de nuestra vida cotidiana que nos  vienen haciendo meditar desde hace ya tiempo, y percibo que le sucede a un sinnúmero de amigos y amigas, me refiero nueva y necesariamente a la lamentable erosión (creo que mejor le llamaría deconstrucción) de numerosos hábitos conductuales correctos, éticos, morales y cívicos,  que lamentablemente  se han venido extendiendo (como el  marabú) y que por ende tienden a  “caracterizar” a un amplio sector de nuestra sociedad desde hace no poco tiempo. 
 
En ella narré la experiencia, grata, que tuve en marzo de ese  año, en nuestra casi  tricentenaria universidad habanera cuando acogió a los participantes del XVI Simposio Territorial y Fórum de Ciencia y Técnica de la Cultura Plaza de la Revolución. Me correspondió participar en la  sesión de la comisión no. 3, en ella  estábamos presentes desde niños y niñas de una escuela primaria hasta adultos mayores (entre los cuales me incluyo). Fue muy estimulante escuchar la ponencia: La Historia de la Biblioteca Nacional, presentada muy original y creativamente por los alumnos Alain Axel Badidila Rodríguez, Adrián Chacón García, Cynthia Fernández Huguet, Álvaro González Hernández, Jean Manuel Pérez Alfonso, Ernesto Suárez Aliño, Darián Ulacia Iglesias y José Enrique Villuendas Quesada, todos de la Escuela Primaria Frank País García del municipio en cuestión.

 “Terminadas las sesiones de trabajo nos encaminamos hacia el hermoso e  histórico Patio de los Laureles del Edificio Felipe Poey  del recinto universitario, lugar lleno de recuerdos de luchas pasadas iniciadas por Julio Antonio Mella en 1923. Allí dialogué con los escolares que presentaron el trabajo sobre la Biblioteca Nacional José Martí. Ellos no querían irse sin visitar nuestra también histórica y hermosa Aula Magna.  Los envié, al cuidado de una de las abuelas que los acompañaban, a contactar al apreciado amigo Mario Suárez (Mayito) que funge como administrador del Aula.

Al rato, volvieron  y me contaron, con esa magia de la niñez,  sus vivencias al entrar al bello e impresionante recinto; allí  vieron las pinturas que decoran las paredes, estuvieron frente a la urna que guarda los restos del Padre Félix Varela, de quien se dice nos enseño en pensar. Allí, según me expresaron, hicieron todos el juramento de graduarse como profesionales universitarios y con diplomas de oro!! Hermosa acción que  me dieron motivos para continuar teniendo fe en el mejoramiento humano. ¿Qué camino tomará cada uno? La familia, la escuela, la sociedad en su conjunto los llevaran quizás por caminos diferentes, pero confió en que por  buenos camino

 “Pero a veces pienso:¿cómo es que esas personitas sencillas, honestas, sinceras, inocentes, llenas de amor, pueden,  en un momento, dado comenzar un proceso de cambios, transformaciones, “mutaciones”, que los conviertan en jóvenes y adultos desprovistos de valores humanos?  Martí sentenció que los niños son la esperanza del mundo, pero en ocasiones esas esperanzas se truncan se trastocan y surgen anti-esperanzas y se puede perder el camino. A mí, como a muchas otras personas, me martilla frecuentemente la pregunta: ¿qué nos está fallando? Pero siempre veo alguna que otra esperanza,  en acciones de muchos niños y jóvenes, y adultos, y abuelos y abuelas”.

De acuerdo con el profesor  Wilson Leyva en su libro "Virtudes y vicios en la sociedad cubana" (Editorial Ciencias Sociales, 2013) “…en nuestro sistema moral hay “rasgos de moralidad” positivos y negativos (virtuosos y viciosos) distinguibles más allá de de las coyunturas  políticas a las que puedan ser asociados”.

La mediocridad

La mediocridad puede ser uno de las tantas formas de existir (vicios) que nos lleven a  perder  el camino. Al hablar de mediocridad no puedo obviar al filosofo argentino José Ingenieros (1877-1925) nacido en la ciudad de Palermo (Italia), donde trascurrió su infancia y luego emigró con la familia hacia Argentina. Estudió medicina en la Universidad de Buenos Aires, y fue profesor  de psicología experimental en esa universidad. Está considerado como uno de los máximos representantes del positivismo en Latinoamérica y escribió su tesis doctoral, "La simulación en la lucha por la vida" (1903), en clara consonancia con la corriente darwinista que prevalecía en Argentina por aquella época. A ese respecto, y como miembro del Partido Socialista, defendió también la idea de que la lucha de clases era una de las múltiples manifestaciones de la lucha por la vida. Una de sus obras destacadas y ampliamente conocida es El Hombre Mediocre (1913)

El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar.

El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego.... Vive según las conveniencias y no logra aprender a amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos.

Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición, sin darse cuenta de que justamente las creencias son relativas a quien las cree, pudiendo existir hombres con ideas totalmente contrarias al mismo tiempo. A su vez, el hombre mediocre es sinónimo de envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que otros  no sean reconocidos y  que no se pongan por encima de sí.

“Solamente los mediocres se conforman con la rutina”. “Son actitudes nefastas, que se convierten en una verdadera calamidad … y son más dañinas que una enfermedad”.
Mediocres  y rastacueros,  pareja malsana  y desgraciadamente más generalizada que el mismo cáncer… ¿Por qué?. Sencillo: pues  el cáncer no es contagioso, la mediocridad sí lo es,  el cáncer te acerca a las personas buenas, la mediocridad las aleja, en fin la cadena puede ser tan larga como nuestra capacidad para crear analogías. “El cáncer mata a las personas en forma individual, la mediocridad las mata en forma colectiva”.

La mediocridad para lo único que sirve es para destruir; demuele la iniciativa, la motivación, las buenas intenciones, el deseo de superación, el amor, la creatividad, en fin destruye el espíritu y la moral de las personas. Corroe las relaciones interpersonales, crea tensiones, desafectos, descontentos, desconfianzas, divisiones y agravios. El mediocre mira de que lado se vive mejor.

Los perjuicios del mediocre empoderado

Muchas veces me  he preguntado cómo accede el mediocre al poder y creo que se debe por  saber representar una personalidad que no es tal, por su dobles moral, por su poder de desdoblarse en lo que no es, por la adulonería, por saber lograr el ascenso y desplegar su total  realidad. Su propósito verdadero no es el éxito colectivo, es el individual, posee en verdad  un profundo sentimiento de  aversión al cambio, no cuestiona el estatus quo,  no contradice el escalón superior, pero desea lograrlo. Posee grandes reservas de envidia, rencor, autosuficiencia, menosprecio al otro, sin olvidar  que no pocas posiciones  están ocupadas  por personas que le tienen miedo al talento a pesar de de que pretenden dar la  imagen  contraria.

El mediocre por lo general actúa solapadamente y recurre a la manipulación de subalternos, consejeros,  homólogos y hasta sus propios jefes, “medran con torpes intrigas de antecámara” a fin de lograr manejarlos y ponerlos en función de  intereses malsanos. El mediocre es un manipulador por excelencia!

Según el destacado periodista Luis Sexto:

 “Para algunas instituciones, el sentido principal no es el servicio, sino aplicar fórmulas que les faciliten comodidad y placidez en la práctica de sus deberes. Hasta las explicaciones demoran, cuestan trabajo, porque tal parece que para ciertos funcionarios explicar al pueblo sus decisiones es como humillarse. Entonces, en qué país vivimos. Cómo queremos mejorarlo. ¿Acaso algunos creen que debemos gobernar para el pueblo, pero sin el pueblo? Si la pregunta fuera afirmativa, ya estaríamos alejándonos de los postulados de la revolución cubana.

 “Antes de fallecer a deshora, Joel James, agudísimo escritor revolucionario, escribió un ensayo en que sostenía que podremos tolerar que ciertas medidas de mercado en las actuales circunstancias de deterioro e insuficiencia  material,  potencien  la economía cubana. Lo único que no puede ocurrir -decía Joel James- es que  algunos de  cuantos dirigen y apliquen la política sean permeados por el mercado o sigan atrincherándose detrás de actitudes burocráticas. El pueblo, ese es el antídoto. Porque contando con el pueblo,  seguirá Cuba manteniendo  la esencia  de la revolución. Pero si algunos prescinden de la gente,  me parece que tendrán que rendir cuentas por un delito contra la doctrina y los intereses de la revolución y por ende de la nación.

No; nuestra  historia no puede ser una olvidada película en blanco y negro…”

Los efectos de las acciones implementadas por gente mediocre son frecuentemente  nuestra actual realidad. Tenemos  que luchar por cambiar sino las consecuencias serán peores que las actuales.

Por supuesto, no todas las personas son iguales, una gran parte actúa dentro de los límites de lo que llamaría estándar, los hay también ejemplares, pero existe una realidad oscura, de la que no siempre nos gusta hablar, que se sufre cotidianamente y que evidencia lo mediocre. Existen individuos que  sólo buscan mantener el status quo y evitar cualquier tipo de opinión contraria a su labor sin importar consecuencias.  Desgraciadamente, en una época de crisis como la actual,  muchas actitudes basadas en el poder de la mediocridad,  el miedo, la vida fácil y acomodaticia son demasiado frecuentes. La transparencia es una de las mejores recetas para combatirlas. Y si esto no ocurre se podrá seguir humillando y manipulando  a las personas, se les podrá incluso apartar de sus funciones  y seguirá triunfando la mediocridad que tanto daño nos hace, tanto a nivel personal como al social

El mediocre existe bajo cualquier “formato”, no es un tipo estándar en la sociedad, existe por doquier y en cualquier estrato, estamento, sector, pero mientras más poder acumula es más perniciosa  su acción.

Escribió José Ingenieros hace más de 100 año que “...la mediocridad es moralmente peligrosa y su conjunto es nocivo en ciertos momentos de la historia: cuando reina el clima de mediocridad

“Época hay en que el  equilibrio social se rompe en su favor. El ambiente tornase refractario a todo afán de perfección; los ideales se agostan y la dignidad se ausenta; los hombres acomodaticios tienen la primavera florida.

“Aunque aislados no merezcan atención, en conjunto constituyen un régimen… Subvierten la tabla de los valores morales, falseando nombres, desvirtuando conceptos: pensar es un desvarío, la dignidad es irreverencia…, la virtud una estupidez”.

La mediocridad  es germen para el oportunismo y, como expresó Che “El oportunismo es un enemigo de la Revolución y florece en todos los lugares donde no hay control popular… y nosotros hemos hecho una Revolución contra la injusticia y porque es de política, el hacerlo, porque todos aquellos que, hablando de revolución, violan la moral revolucionaria, no solamente son traidores potenciales a la Revolución, sino que además son los peores detractores de la Revolución, porque la gente los ve y conoce lo que se hace”.

Uno de los métodos preferidos del mediocre es  crear estados de  opinión sobre las personas a su alrededor, un manipulador por excelencia que busca establecer marginaciones, y  ascender, con sus “refinados” métodos, según el clásico cuento de la serpiente!

De acuerdo con Wilson Leyva: “También en la  esfera de la dirección  en particular y  para el sentido de comprensión social en general, es importante el discernimiento que se haga de la relación política y ética o ética y política (cuestión que depende de la posición real que ocupe el sujeto en los niveles de estructura administrativa.

“En la sociedad cubana ha habido una pérdida de la capacidad de transmisión de virtudes por parte de instituciones como la familia e incluso en menor medida la escuela y el trabajo…”

“…sentimientos, saber y razón han de ser expresión de una cultura que a su vez se exprese  en una especie de cultura moral del ciudadano común en todas partes”.

Entonces duele  ver cómo después de décadas de constantes esfuerzos, de batallar intenso, de hacer caminos con  valor e inteligencia, estamos asediados de una costra malsana de burócratas, oportunistas, corruptos y rastacueros que hacen perder confianza,  así como  ideales que se nos van como agua entre los dedos. Sí, duele… duele ver esos enanos éticos.

Preguntaba  nuestro más universal de los cubanos:
 “¿A dónde irá un pueblo de hombres que hayan perdido el hábito de pensar con fe en la significación y alcance de sus actos? Los mejores, los que unge la naturaleza con el sacro deseo de lo futuro, perderán, en un aniquilamiento doloroso y sordo, todo estímulo para sobrellevar las fealdades humanas; y la masa, lo vulgar, la gente de apetitos, los comunes, procrearán sin santidad hijos vacíos, elevarán a facultades esenciales las que deben servirles de meros instrumentos y aturdirán con el bullicio de una prosperidad siempre incompleta la aflicción irremediable del alma, que sólo se complace en lo bello y grandioso".

La periodista Alina Perera Robbio, escribió en su columna del diario  Juventud Rebelde que “Marx, el sabio «aguafiestas» —como el mismo se dibujó—, tenía razón: estamos en la prehistoria de nosotros mismos. En la civilización nuestra, la cara oscura de la moneda ha tomado ventaja al amor, y hay que estar muy alertas, conscientes de la gravedad de los hechos, y en consecuencia actuar …” 

En el programa radial Hablando Claro, de Radio Rebelde, del miércoles 27 de agosto el periodista José Alejandro Gutiérrez Martínez habló de cómo en nuestra sociedad se ha desatado la desvergüenza y como las personas dignas se ven obligadas a estar aconchadas en sus casas. ¡Triste situación!

Contra la mediocracia y el rastacuerismo

El tejido social cubano exige revertir prontamente esta situación e ir al desarrollo de una sólida cultura humanística. Según el profesor José Antonio Baujin: “Se actúa de forma bastante ingenua frente a paradigmas culturales que exhiben hoy sectores importantes de la sociedad cubana, expresados a través de la cultura del “nuevo rico” emergente desde hace más de una década, de maneras de vestir  y de comportarse, de predilección de determinados gustos impuestos por la globalización del producto de arte colonialista y lobotomizante”. “Ejemplos sobran de cómo repercute negativamente el desconocimiento del planteo humanístico en el análisis de problemas sociales a nivel de país”. 

Formemos círculos concéntricos de mejoramiento humano, empezando con nosotros mismos y con nuestra familia, invitando a los que nos rodean a acompañarnos en esta ruta de reconquista de  valores  morales, establezcamos propósitos en este sentido, esto representa sacrificio pero generemos valor agregado a nuestra labor diaria y sobre todo recordar que solo tenemos una vida, disfrutémosla en familia, en colectivo,  demos  lo mejor de nosotros cada día  y si no somos  apreciados entonces cambiemos a  otro lugar donde se nos respete, pero por sobre todas las cosas seamos honestos con nosotros mismos, con nuestra familia y en nuestra  labor, cualquiera que esta sea. Al decir de Edgar Morin, "…educar para comprender las matemáticas o cualquier  disciplina es una cosa, educar para la comprensión humana es otra"; ahí se encuentra justamente la misión espiritual de la educación: enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.

Nos dijo Benedetti: “Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni como lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen”.…“La sensibilidad, el coraje, la solidaridad,. la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humanidad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE”.  Gente que encarne  los grandes enemigos de la mediocridad, de la mediocracia..

“Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro.  Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor.  En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz.  Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres.  Ésos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro.  En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana.  Esos hombres son sagrados”

La  forja de mejores ciudadanos exige de ese decoro, de esa cierta cantidad de luz, compartamos  conocimientos, habilidades y experiencias; que todos tengamos  oportunidades reales de participar y decidir, es decir de  construir. Cultivemos nuestros sueños hasta hacerlos realidad.

Nuestra sociedad  pagará, ya lo está pagando,  un elevadísimo costo  por las acciones que desarrollan esos enanos éticos.

*Sociedad Cubana de Antropología Biológica
Enviado por su autor; imagen agregada de internet

domingo, 24 de agosto de 2014

Sobre denuncia de Silvio, Abdala, Martí, Cuba, ayer, hoy y mañana

Circula por los casi infinitos campos de Internet un texto publicado por Silvio Rodríguez en su blog Segunda Cita en el que denuncia el corte de electricidad a los Estudios Abdala por problemas con el pago, que provienen de otros males como un traslado de institución, entre otros (porque seguramente habrá una cadena de causas).

Ojo: las trasformaciones económicas que hacemos en el país se están tomando por no pocas personas (en todos los niveles), como un proceso radical inverso, o sea, ir desde un país que ponía todo en función de un sueño -al costo que fuese, aunque nos desfondáramos-, hacia otro donde todo se reduce a un problema matemático, o sea “sacar cuentas y recuentas” y lo que no sume al bolsillo se rechaza. Si fuéramos hacia ese dos más dos son cuatro, estaríamos construyendo un capitalismo más para la lista de la infamia destructora mundial.  
Parece escrito ahora mismo esto que nos dejó José Martí:

“¿Quién es el ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable a los pueblos? Hay gentes de tan corta vista mental, que creen que toda la fruta se acaba en la cáscara. La poesía, que congrega o disgrega, que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas, que da o quita a los hombre la fe y el aliento, es más necesaria a los pueblos que la industria misma, pues ésta les proporciona el modo de subsistir, mientras que aquélla les da el deseo y la fuerza de la vida. ¿Adónde irá un pueblo de hombres que hayan perdido el hábito de pensar con fe en la significación y alcance de sus actos? Los mejores, los que unge la naturaleza con el sacro deseo de lo futuro, perderán, en un aniquilamiento doloroso y sordo, todo estímulo para sobrellevar las fealdades humanas; y la masa, lo vulgar, la gente de apetitos, los comunes, procrearán sin santidad hijos vacíos, elevarán a facultades esenciales las que deben servirles de meros instrumentos y aturdirán con el bullicio de una prosperidad siempre incompleta la aflicción irremediable del alma, que sólo se complace en lo bello y grandioso.

“La libertad debe ser, fuera de otras razones, bendecida, porque su goce, inspira al hombre moderno -privado a su aparición de la calma, estímulo y poesía de la existencia- aquella paz suprema y bienestar religioso que produce el orden del mundo en los que viven en él con la arrogancia y serenidad de su albedrío. Ved sobre los montes, poetas que regáis con lágrimas pueriles los altares desiertos.

“Creíais la religión perdida, porque estaba mudando de forma sobre vuestras cabezas. Levantaos, porque vosotros sois los sacerdotes. La libertad es la religión definitiva. Y la poesía de la libertad el culto nuevo. Ella aquieta y hermosea lo presente, deduce e ilumina lo futuro, y explica el propósito inefable y seductora bondad del universo.”  

Nuestro proceso de “perfeccionamiento económico” tiene que lograr la eficiencia económica, pero ella no puede ser el fin, sino un medio: lograr la eficiencia económica para… claro, para que la gente viva materialmente mejor, pero sobre todo para que su nivel de vida “poético” sea muy superior. O sea, para que tengamos un día ese pueblo culto, que empezó a tejer Martí, que Fidel (con la proeza de un pueblo) comenzó a implementar desde la campaña de alfabetización y que hoy se expande por toda la América Nuestra y Nueva.
  
Tiene que ir, a la par (y como fruto de) una economía sustentable y eficiente, un desarrollo (imprescindiblemente espectacular) en la cultura del pueblo; por lo cual las cuentas tienen que ser en términos de números, y de memoria, y de sueños, y de poesía, y de raíces. Si no, en el ansiado caso de que lográramos un país de bonanza económica, lo conseguiríamos con la destrucción espiritual (que ya no es escasa) y cabría entonces decir como advirtiera Martí del  monstruo -al que le conoció muy bien las entrañas-: “maldita sea la prosperidad a tanta costa”. Y ese es el peligro que nos acecha si, buscamos la eficiencia, el desarrollo, tomando acríticamente mecanismos foráneos; aunque creo que estamos dando pasos económicos creativamente, analizando y hurgando en nuestra realidad y posibilidades, debemos tener un bombillo rojo de alerta en todo momento con las fuentes de creación espiritual, que resulta de vida o muerte para la salvación de la nación cubana. Nuestros medios, y muchos funcionarios, en las instituciones, centros de trabajos, medios masivos, ponen constantemente el acento en la prosperidad económica cual si en eso consistiese la nueva utopía. Con ese dicurso lo que debe ser “el medio de”, se convierte en “el fin”. Y esto va tejiendo automáticamente una ideología pragmática, de acumulación de objetos, de “lucha tu yuca, taino” como dice el trovador Ray Fernández. Muy peligroso, y cabe retornar a José Martí que nos alerta:          

“Los norteamericanos posponen a la utilidad el sentimiento. Nosotros posponemos al sentimiento la utilidad. / Y si hay esta diferencia de organización, de vida, de ser, si ellos vendían mientras nosotros llorábamos, si nosotros reemplazamos su cabeza fría y calculadora por nuestra cabeza imaginativa, y su corazón de algodón y de buques por un corazón tan especial, tan sensible, tan nuevo que puede llamarse corazón cubano, ¿cómo queréis que nosotros nos legislemos por las leyes con que ellos se legislan? / Imitemos. ¡No!—Copiemos. ¡No!—Es bueno, nos dicen. Es americano, decimos.—Creemos, porque tenemos necesidad de creer. Nuestra vida no se asemeja a la suya, ni debe en muchos puntos asemejarse. La sensibilidad entre nosotros es muy vehemente. La inteligencia es menos positiva, las costumbres son más puras ¿cómo con leyes iguales vamos a regir dos pueblos diferentes? / Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”. 

Creo que debemos estudiar el proceso Revolucionario, especialmente el menos estudiado y más necesario ahora, el que viene desde enero del 59 hacia acá, con profundidad, hurgando en los errores, desde (como diría Pablo, en aquella canción que hizo con Silvio) “la gloria que se ha vivido” y hurgar también en todo lo que se empezó a tejer creativamente que quedó malogrado en los disimiles y difíciles caminos. 

Tenemos un país con un potencial intelectual tremendo que pudiera lograr ese empeño que no quiero llamar más económico, sino económico-cultural.  

Ojo: Con esto que está ocurriendo con Abdala (y vengan Martí nuevamente a dar nombre a esos Estudios de grabación con esa obra dramática donde precisamente defiende a la patria por encima de sus amores íntimos, y qué hermoso –déjenme seguir con incidentales asociadas- que un grupo de jóvenes representara precisamente esa obra en la cúspide del Pico Turquino, hace unos días por el cumpleaños de Fidel), Ojo, pues lo de Abdala es un simple (o no tan simple) ejemplo. Por error o de concepción o de aplicación, o de tergiversación o burocracias, se toman medidas tajantes en disímiles lugares que pueden estar tronchando procesos culturales en los que va la vida espiritual de la nación. 

Música auténtica hace falta en cantidades galácticas y que le llegue a la gente: la contaminación sonora y espiritual global está niveles tales de descerebramiento y descorazoniamiento y desmemoria, que espanta.  

Se sabe que no es fácil proteger, salvar, la cultura en una era inculta, donde se ha globalizado la seudocultura consumista, depredadora de la cultura auténtica de los pueblos, y del espíritu humano; y menos fácil para un país al que le han llovido cercos económicos, ideológicos, imperiales; pero defendiéndonos de ellos hemos tejido nuestros propios cercos, que debemos romper; pero “ojo” no se trata de botar el sofá, no se trata de desideologizarnos, sino de reideologizarnos desde una cultura más honda, más libre. Se hace difícil salvar la cultura, pero hay que salvarla, porque es la única forma de salvar a la gente, necesitamos y mucho, la prosperidad económica del pueblo; no para que el pueblo tenga, sino para que el pueblo sea. Hemos sorteado esos temporales precisamente con ideas, como para dar la razón a José Julián cuando llevó al extremo su ideal diciendo: sin pan se vive, sin amor no.

Cierto que nos viene muy bien el pan, pero sin amor no.

Me cabe decir ya como Violeta Parra: 
y más no cántico, porque no quiérico:
tengo flojérica en los zapáticos,
en los cabéllicos, en el vestídico,
en los riñónicos y en el corpíñico.

Aquí va la letra de la canción “El problema” del propio Silvio Rodríguez acompañando al problema real que tiene (que tenemos) ahora  y que denuncia en su blog Segunda cita

El problema

Autor: Silvio Rodríguez 

El problema no es
si te buscas o no más problemas.
El problema no es
ser capaz de volver a empezar.
El problema no es
vivir demostrando
a uno que te exige
y anda mendigando.
El problema no es
repetir el ayer
como fórmula para salvarse.
El problema no es jugar a darse.
El problema no es de ocasión.
El problema, señor,
sigue siendo sembrar amor.
 
El problema no es
de quien vino y se fue o viceversa.
El problema no es
de los niños que ostentan papás.
El problema no es
de quien saca cuenta y recuenta
y a su bolsillo
suma lo que resta.
El problema no es de la moda mundial
ni de que haya tan mala memoria.
El problema no queda en la gloria
ni en que falten tesón y sudor.
El problema, señor,
sigue siendo sembrar amor.
 
El problema no es
despeñarse en abismos de ensueño
porque hoy no llegó
al futuro sangrado de ayer.
El problema no es
que el tiempo sentencie extravío
cuando hay juventudes
soñando desvíos.
El problema no es
darle un hacha al dolor
y hacer leña con todo y la palma.
El problema vital es el alma.
El problema es de resurrección.
El problema, señor,
será siempre sembrar amor.

(1991)

Publicado por Fidel Díaz en El Diablo Ilustrado