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martes, 21 de abril de 2015

Crónica de Panamá (I y II)

Por Heriberto Feraudy Espino*

I
 “a mí la pasión me sale por los poros
cuando de la Revolución se trata”.
Raúl.

He reflexionado una y otra vez cómo calificar la conducta de los jóvenes y mujeres que, integrando la delegación cubana, nos acompañaron a  la VII Cumbre de las Américas en Panamá. 2015. ¡Cuánta dignidad!, ¡cuánto patriotismo!, firmeza y valentía. Nada de discursos escritos ni elaborados, las palabras fluían como ráfagas  disparadas por el corazón y la pasión ¡a fuego vivo! No había tiempo para disquisiciones ni análisis academicistas. Eran momentos de definiciones  Y con la palabra vibrante y enérgica surgían como estampida  estribillos y canciones de combate que me recordaban otros tiempos de la gloria que se ha vivido; algunas de ellas desconocidas por los más veteranos.
En la loma del Jobito,
donde el hierro se fundió
Antonio Maceo gritó:
machete que son flojitos,
machete que son flojitos
machete que son flojitos
Y al ritmo de esa melodía avanzábamos sobre los oscuros provocadores.

Para cada uno de los integrantes de la delegación al Foro de la Sociedad Civil y Actores Sociales estaba claro que habían tratado de tendernos una trampa y un montaje preparado.
Cuando en la tarde del lunes 7 de abril los integrantes de la delegación cubana al Foro de la Sociedad Civil acudimos al Hotel Panamá para nuestra debida acreditación faltaban veintiochos credenciales. Ante nuestros reclamos los organizadores panameños alegaban no impacientarnos que pronto llegarían. Así fueron transcurriendo horas y horas mientras las hordas mercenarias -no cabe otro calificativo- vestidas  por el dinero imperial y ya acreditadas, se regodeaban por los salones del lobby del hotel.

Se me acerca un compañero y me dice haber observado que en la lista de acreditación los apátridas aparecían como los primeros y en negrotas, me acerco y lo compruebo. Le pregunto a la encargada de la acreditación cuánto faltaba para que llegaran nuestras credenciales, me responde que lo ignora. Pregunto por quién pueda responderme me dice que ella es representante de la OEA y que si deseaba hacer algún reclamo me dirigiera a una señora sentada frente a una computadora la cual era miembro de la Red de Derechos Humanos de Panameña, entiéndase Red de la derecha panameña. En ese instante llega un funcionario de la cancillería cubana y protesta por la demora, se dirige a uno de los salones del hotel donde se encuentra, a mi parecer, la responsable de la acreditación. La señora jura y perjura que no hay nada contra la delegación cubana, que el error estuvo en encargarle a una empresa la confección de las credenciales, que los aún no acreditados podríamos asistir al día siguiente por la tarde a la inauguración del Foro acompañados con nuestros respectivos pasaportes y nos dejarían entrar sin dificultad alguna: “Yo estaré allí esperándolos” nos dijo.

Al día siguiente en la tarde cuando los sin credenciales llegamos  al salón de la inauguración del Foro de la Sociedad Civil lo que nos esperaba era un cordón de policías mientras que la fauna acreditada y asegurada entraba por una puerta trasera. Los compañeros nuestros que tenían sus credenciales y se encontraban dentro del plenario comienzan a protestar. En la puerta de entrada donde policías y funcionarios dificultaban nuestro acceso al salón, se forma la de San Quintín y por fin logramos entrar. Una vez dentro todos, al unísono, comenzamos a entonar las notas de nuestro Himno nacional, la Marcha del 26 de julio y ¡Viva Fidel! ¡Viva Raúl!, ¡Viva la Revolución! ¡Viva Venezuela, ¡Viva Chávez! Allí expresamos nuestro repudio a la presencia de los civiles made in USA.

Después de casi dos horas de la protesta de la dignidad nos marchamos del lugar por respeto al Presidente del país anfitrión quien junto al Secretario de la OEA tendría a su cargo el discurso inaugural del Foro.

Hay que significar que antes de la celebración de la Cumbre, la cancillería cubana había alertado al gobierno panameño de la presencia en el evento de personas que no representaban a la sociedad civil de Cuba. Por nuestra parte también desde nuestra llegada hicimos saber que no dialogaríamos con personeros al servicio de una potencia extranjera. Cómo dialogar con delincuentes y vende patrias aliados del terrorista Posada Carriles, causante de la voladura de un avión que costó la vida a 76 personas a bordo, cómo dialogar con mercenarios que allí compartían nada menos que con uno de los asesinos del Che Guevara.

Para cada uno de los integrantes de la delegación estaba claro de que habían tratado de tendernos una trampa. El montaje estaba preparado, lo que al parecer no estaba calculado fue nuestra reacción.

La presencia de mercenarios y mercenarias de piel negra en esta Cumbre pasará a la historia de Cuba y de América Latina como una de las páginas más abyectas y vergonzosas de la historia de los descendientes de africanos en este Continente.

En la mañana del 9 de abril  y casi a la misma hora en que en una de las calles céntricas de La Habana, donde su cabeza fuera expuesta en una jaula de hierro, al igual que la de otros de sus compañeros, se le rendía tributo de recordación en el 203 aniversario de su asesinato al descendiente de africanos José Antonio Aponte y Ulabarra, en Panamá un grupo de cubanos fieles a la patria y a la historia protagonizábamos una nueva pelea contra los demonios amamantados por el imperio. Era la mejor forma de homenajear al precursor de nuestras luchas independentistas.

De esta forma comenzaba a escribirse una nueva página indeleble de la historia de Cuba escrita por nuevas y viejas generaciones unidas en un solo empeño: mantener en alto la dignidad y los principios.

II

En la mañana del nueve de abril le correspondía reunirse en el noveno piso del Hotel Panamá a los Grupos de Trabajo Gobernabilidad Democrática y Participación Ciudadana respectivamente.

Desde La Habana cada uno de los destinados a participar en estos grupos de trabajo habíamos preparado nuestras respectivas intervenciones sobre la base de propuestas, argumentos y conceptos   a tener en cuenta durante las discusiones. Sólo había una condición y así se le había hecho saber a los organizadores de la Cumbre, antes de que comenzara la misma: No habría diálogos con quienes no representaban a la sociedad civil cubana.

Comenzada la sesión en el salón Diamante, correspondiente al Grupo de Participación Ciudadana, a la cual pertenecía y en la que también estaban presentes representantes de la sociedad civil de otros países de la región, una compañera de nuestra delegación se acercó a los encargados en dirigir la Mesa y le argumentó el porqué nos oponíamos a la presencia en la sala de personas a las cuales no podíamos legitimar con un diálogo. Los responsables de la mesa, quienes previamente habían sido designados por los organizadores del Foro, esgrimieron diversos argumentos formales y protocolares.  Varios compañeros nos acercamos y agregamos nuevos elementos relacionados con la participación no cívica ni ciudadana de los provocadores allí presentes. Mientras se escuchaba un coro de voces exigiendo la salida de la sala de mercenarios y aliados de terroristas, cuatro compañeros y los coordinadores de la mesa acordamos retirarnos a las afuera de la sala para negociar una salida a la situación creada por la presencia de aquellas señoras y señores.

Trascurridas casi dos horas de conversaciones, no nos poníamos de acuerdo. Los coordinadores insistían en comenzar  y nosotros en advertir los inconvenientes de hacerlo con la presencia de falsos representantes de la sociedad civil cubana.

Desde el salón se escucha a uno de los representantes de la Red de Derechos Humanos de Panamá amenazar que si en diez minutos no concluían las conversaciones, comenzaría el Foro. Fue entonces cuando aquella sala se estremeció con el grito latinoamericano: ¡Que se vayan! ¡Que se vayan! Y Vivas a Fidel, Chávez, Raúl, Maduro, Correa. Eran voces de ecuatorianos, venezolanos, mexicanos, chilenos, nicaragüenses y cubanos, entre otros que después de haber exigido el dialogo entre los verdaderos representantes de la sociedad civil latinoamericana, ahora reclamaban con más fuerza la expulsión de quienes eran considerados mercenarios y vende patrias. Ante la fuerza de la razón, los farsantes y farsantas allí presente no tuvieron otra alternativa que abandonar  la sala.

Finalmente y con la firma de los legítimos  delegados se aprobó una declaración donde quedaron plasmados los justos reclamos de la verdadera participación ciudadana latinoamericana.

Se imponía la fuerza de la razón.

A aquellos que fuera del terreno nos acusan casi de indecentes y de faltar el respeto, le decimos que al parecer no saben o no les interesa saber  lo que es ver de cerca a quien se prestó al asesinato y al corte de las manos del Che, no saben lo que es tener delante, provocándonos, a quienes sin ningún pudor se retratan con asesinos como Félix Rodriguez y Posada Carriles.
  • ¿Son estos  señores y la señora Berta Soler y compañía representantes de la sociedad civil de Cuba? ¡Por favor! ¿Dialogar con los cómplices y aliados del asesino del Che y los culpables de la muerte de 3 478 personas y 2099 discapacitados de por vida, como denunciara en su discurso el Presidente cubano Raúl Castro? ¡Por favor! que el Presidente Obama lo haga no quiere decir que nosotros tengamos que hacerlo. Se puede dialogar con las personas decentes aunque sean enemigos, pero con los vendidos y desvergonzados no hay arreglo. A los que nos calumnian le recordamos que tenemos el derecho a no olvidar y el postulado maceísta: El honor está sobre todo.
                                                                     
En la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá era necesario dialogar y así lo hicieron los representantes del Gobierno cubano encabezado por su Presidente General de Ejército Raúl Castro y también los legítimos representantes de la Sociedad Civil cuando fue necesario.

 *Escritor, investigador y políglota. Graduado de Administración Pública y Licenciado en Ciencias Políticas, UH. Ha ocupado cargos en el MINREX y el ICAP
Trabajo enviado por su autor





martes, 14 de abril de 2015

Sociedad y política en la Cuba revolucionaria

Por Fernando Martínez Heredia*

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En la Cumbre de los Pueblos. Foto: Juvenal Balán/ Cubadebate

No utilizamos la noción de gobernabilidad [1], porque no tiene nada que ver con nuestras realidades, problemas, concepciones sociales y proyectos. Sugerimos que no sea utilizada para analizar, comprender y evaluar este campo que describimos en los casos de la América Latina y el Caribe. “Gobernalidad” es una noción que generaliza un conjunto de abstracciones y disquisiciones de la llamada ciencia política de países de los llamados “desarrollados”, puesta en íntima relación con un cuerpo ideológico correspondiente a los retrocesos conservadores iniciados en la octava década del siglo XX respecto a lo que se había avanzado en las décadas previas en materia de políticas sociales, funcionamiento de sistemas políticos democráticos representativos y respeto a la soberanía de los Estados, autodeterminación de los pueblos y derecho internacional. Sugiero utilizar otro título que corresponda efectivamente a las cuestiones de sociedad y política.

El tratamiento de los temas de la dimensión política de nuestras sociedades está obligado a tener cuenta sus especificidades. La diversidad es uno de los rasgos principales de estas sociedades, y la pluralidad de prácticas, instituciones, normas, valores, historias y tradiciones es una realidad ostensible al aproximarnos a ellas. El repertorio de puntos que aparece a continuación del título “Gobernabilidad democrática” responde a claramente a la ideología referida y resulta parcialmente inatinente por su contenido. Es insuficiente para que cada país dé a conocer lo que entienda necesario en el Foro Social. Lo más conveniente entonces es que cada país organice libremente su exposición.

En Cuba, la dimensión política de la sociedad es mucho más amplia y más rica que el sistema político. A partir de 1959, el ejercicio de la actuación política directa con muy alta conciencia de los derechos y deberes ciudadanos ha sido una constante para la mayoría de la población. Estas prácticas no son intermitentes ni de involucramientos parciales, sino constantes. Combinan las motivaciones procedentes de una conciencia social de lo político y del valor de la solidaridad humana y el patriotismo popular con los vehículos, la estructura y la sistematicidad usual de los sistemas políticos. Lo político, y los deberes a cumplir por el sistema político, incluyen en Cuba mucho de lo que en otras sociedades se deja al arbitrio de otras instancias, con evidente perjuicio para las mayorías, como la alimentación, la salud, el empleo y los derechos del trabajador, la educación, la seguridad social, y otras necesidades del individuo y los grupos sociales.

No es posible representarse ni comprender la legitimidad del liderazgo que emergió de la Revolución que triunfó en 1959, ni la legitimidad del sistema político que se fue configurando en Cuba, sin partir de esos elementos, y sin añadirles que el consenso por parte de las mayorías que el poder político ha gozado durante más de medio siglo tiene bases muy firmes en el imperio de la justicia social, la redistribución sistemática de la riqueza social en beneficio de esas mayorías, la identificación general del gobierno como servidor de los altos fines de la sociedad y administrador honesto –y no como una sucesión de grupos corrompidos que medran, engañan y lucran–, y la defensa intransigente de la soberanía nacional plena. En Cuba, esta no es un tópico de derecho internacional ni de declaraciones políticas, sino una de las piedras miliares de la dimensión cívica de la vida del país y una realidad política amada, porque la soberanía plena fue conquistada por los esfuerzos y los sacrificios de varias generaciones y se identifica como un valor decisivo para la vida política y un ideal popular que no admite cesiones ni transacciones.

Las prácticas y las experiencias prolongadas en el tiempo y convertidas en costumbres y en cultura política constituyen factores decisivos de lo político en Cuba. Hay que reconocer y valorar hechos y procesos fundamentales, como la pacificación de la existencia personal y familiar, que garantizó y elevó la calidad de la vida, las posibilidades, los derechos, los nuevos problemas y los proyectos de las mujeres, los hombres, los niños y los ancianos. Al mismo tiempo, en Cuba no existen desde hace más de cincuenta años la violencia en la política, las ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones forzosas, ni las torturas a detenidos. Las tasas de homicidios y de consumo de drogas son bajas. No existe en Cuba como problema de alguna entidad la seguridad de la población. La corrupción y la violencia ligadas al narcotráfico, ese azote terrible para tantas vidas, sociedades y sistemas políticos, no existe en Cuba.

La legalidad y el pensamiento predominantes en Cuba le dan mucha más importancia y funciones al poder político en su conjunto que a normas y equilibrios basados en divisiones del Estado en varios poderes. Sus razones generales fundamentales han estado, y siguen estando hasta hoy, en que la mayor parte de los países del planeta solamente puede enfrentar los desafíos actuales con posibilidades de éxito si cuenta con poderes muy fuertes que las mayorías sientan y respalden como verdaderos representantes suyos, y que posean capacidad de movilizar recursos de la sociedad y decidir y hacer cumplir las decisiones en muy diversas cuestiones importantes. En Cuba esto se ha demostrado una y otra vez en la práctica y ha creado una cultura sólida y muy compartida respecto a la forma de gobierno. Uno de sus rasgos principales es la convicción de que es necesaria una gran unidad política y de propósitos de la nación y la sociedad. Dos de sus razones fundamentales son: defendernos de la agresión permanente, sistemática, ventajista e ilegal que nos hace Estados Unidos; y sortear o resolver parcialmente las profundas y abarcadoras desventajas económicas a las que nos somete el sistema actual de financiarización, centralización y exacciones parasitarias del capitalismo.

A lo largo de todo el proceso iniciado en 1959 ha habido conciencia de las ausencias y las deficiencias que provoca la necesidad de no arriesgar la integridad y la capacidad defensiva del sistema. Pero siempre ha existido el examen crítico de nuestras realidades desde adentro,  ejercido por ciudadanos e instituciones que aspiran al mejor funcionamiento del país y defienden su soberanía nacional plena. Se han expresado siempre diferentes criterios, y discutimos mucho entre nosotros. Fórmulas vacías, confundidas y a veces malintencionadas, como la de que “Cuba debería cambiar”, no tienen en cuenta dos realidades. Primera, que en Cuba ha habido numerosos cambios en los diferentes campos del país, y los sigue habiendo en la actualidad, dentro de la permanencia esencial que es su revolución socialista de liberación nacional y su intento de crear unas personas, una sociedad y una cultura nuevas. Segunda, que nadie puede ni podrá imponerle a Cuba cambios que no sean los que las cubanas y los cubanos quieran darse libremente, en el ejercicio de su cultura, sus intereses, sus ideales, sus proyectos y su soberanía.

Cuba posee una enorme pluralidad social y una larga historia de organizaciones sociales. Toda revolución es una gran fuerza unificadora, que barre diferencias o las pospone, y a veces las oculta. Ha sido un signo importante de desarrollo y madurez la inclusión creciente de ambas en los últimos veinticinco años, tanto en la cotidianeidad como en la vida cívica. Que se haya transitado desde las preocupaciones y la tolerancia hasta la integración con prestigio social constituye un gran avance de las dimensiones políticas y sociales, que reconoce a las diversidades como una fuerza extraordinaria del país y una riqueza inmensa.

Existe hoy una conciencia generalizada de que es necesario seguir avanzando en el sistema político y en las demás dimensiones de la sociedad cubana, e inclusive revolucionar y transformar lo que ha podido parecer lo mejor y lo que debe ser permanente. En el largo y difícil camino de su liberación, los pueblos que fueron colonizados y neocolonizados saben que están obligados a crear, y a liberarse de las normas y las influencias de la dominación que no solo los aplastó y esquilmó, sino que los enseñó a imitarla y creer en su superioridad o inevitabilidad, o a permanecer en el mejor caso a su abrigo, eternamente alienados.

Hay dos Américas. Todos sabemos a cual pertenecemos. Los cubanos estamos orgullosos de formar parte de lo que Martí bautizó como Nuestra América. Exponemos nuestras realidades, problemas, proyectos y sueños, y tratamos de conocer los de nuestros hermanos, para enriquecer con ellos la experiencia que tenemos y los desarrollos que necesitamos.

Solamente asumiendo que hay dos Américas, en todas sus realidades y sus implicaciones, será posible que puedan sentarse ambas en un mismo lugar, y que comiencen a exponer y a intercambiar acerca de sus realidades y sus proyectos, sobre la base del más absoluto respeto mutuo. Sugiero que el Foro de la sociedad civil de la VII Cumbre incorpore el contenido y el valor del legado político de José Martí, y le saque provecho utilizándolo como uno de los materiales que guíen sus propósitos y sus debates.
…….
[1] Opinión acerca del tema “Gobernabilidad democrática” del Foro de la Sociedad Civil que acompañó a la VII Cumbre de las Américas. Los puntos que debían tratarse según su convocatoria constituyen un servicio ideológico prestado por la Organización de Estados Americanos al imperialismo norteamericano y a la dominación capitalista. La absurda prohibición de referirse a realidades concretas de los países de la región evidencia que esa organización totalmente desprestigiada que ya debe dejar de existir trató de reflotarse asumiendo un papel de “mediadora”. El autor, naturalmente, no le hizo caso a sus orientaciones.
Agradezco mucho a Cubadebate haber publicado la versión primera de este texto, que le entregué en Panamá.
Tomado de Cubadebate

*Doctor en Derecho y profesor titular adjunto de la Universidad de La Habana, donde dirigió el Departamento de Filosofía. Trabaja como investigador titular en el Centro Juan Marinello, del Ministerio de Cultura de Cuba. Reconocido ensayista e historiador, fue director de la revista cubana Pensamiento Crítico, y se ha dedicado a las investigaciones sobre la revolución y la historia cubanas, y los movimientos populares latinoamericanos. Es autor de una decena de libros y de más de 200 ensayos y artículos publicados en numerosos países. Ha sido traducido al inglés, portugués, francés e italiano. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. (Ocean Sur)

sábado, 11 de abril de 2015

Declaración de la delegación cubana al Foro de la Sociedad Civil y actores sociales de la VII Cumbre de las Américas



Nuestra delegación ha resuelto no participar en el diálogo de la sociedad civil y los actores sociales con los gobiernos previsto para la tarde de hoy.

Hemos tomado esta decisión después de reflexionar colectivamente acerca del escenario que se ha diseñado en el Foro de la Sociedad Civil para forzarnos a compartir con mercenarios pagados desde el exterior con el propósito de subvertir el sistema político y social del país.

Ha sido particularmente ofensiva la presencia de individuos vinculados a terroristas tan viles como Luis Posada Carriles y Félix Rodríguez Mendigutía. Desde nuestra llegada a Panamá, hemos denunciado reiteradamente, con pruebas documentadas, la verdadera identidad de estos supuestos representantes del pueblo cubano. Rechazamos la manipulación que ha hecho la prensa de nuestra actuación consecuente y su intencionada omisión de los testimonios que hemos presentado.


Los mercenarios han recibido la invitación oficial para acceder al plenario de esta tarde. Por respeto al Presidente anfitrión y a los demás mandatarios, incluido el Presidente Obama, la delegación de la auténtica sociedad civil cubana ha preferido no participar en el encuentro referido.

Queremos también dejar constancia de nuestro rechazo a cualquier documento que pueda presentarse sin haber sido resultado de los debates que tuvieron lugar ayer en las Mesas de Participación Ciudadana y Gobernabilidad Democrática en los Salones Cristal y Bella Vista.

Delegación cubana al Foro de la Sociedad Civil y actores sociales de la VII Cumbre de las Américas

Video en Youtube



martes, 7 de abril de 2015

Declaración de los representantes de Cuba en los foros paralelos de la Cumbre de las Américas

Video

 Los representantes de Cuba asistentes a los Foros Paralelos de la Cumbre de las Américas denunciamos la presencia en este espacio de mercenarios pagados por los enemigos históricos de nuestra nación.

 Integran una exigua "oposición" fabricada desde el extranjero, carente de toda legitimidad y decoro. Varios de sus miembros, incluso, se vinculan públicamente a reconocidos terroristas que han ocasionado dolor infinito al pueblo cubano.

 Resulta ofensivo que  participen en estos Foros aquellos que han hecho de la traición a la Patria un oficio bien retribuido y usurpan de manera vergonzosa el nombre del país que calumnian y ofenden cada día.

 Para la Cuba digna y soberana que ha resistido más de cinco décadas de bloqueo y hostigamiento, para la abrumadora mayoría de los cubanos, para nosotros, que hemos venido a traer a Panamá con modestia y espíritu de cooperación las experiencias de nuestro desarrollo social, es inadmisible que estén aquí personajes de tan baja calaña moral.

miércoles, 6 de junio de 2012

¿Cuál es la sociedad civil cubana, según el fichaje de la NED?

Por Jorge Ángel Hernández

Con el empoderamiento de los tópicos más banales y perversos de la postmodernidad, la idea de sociedad civil, cuyos puntos más profundos vienen de Hegel y se redefinen en el tránsito de Marx a Gramsci, terminó por equipararse al conjunto de instituciones desarrolladas por el capitalismo para legitimar su imagen de sistema y, sobre todo, para ocultar los procesos alienatorios por los cuales transita la ciudadanía en medio de una economía de mercado que define, orienta y controla sus destinos. La depauperación de las instituciones políticas del Estado moderno, propiciada por los propios estatutos del capitalismo en su fase suprema, contribuyó a separar radicalmente a la sociedad del sistema institucional de gobierno y, sobre todo, de los mecanismos que ponen en acción las prácticas políticas.


Son estos los antecedentes sobre los cuales se levanta la idea de sociedad civil que se construye para la subversión en Cuba. Y como el término ha sido reducido a tal punto por el propio pensamiento neoliberal y globalizador hegemónico, se hace difícil de concebir en el contexto cubano. Sobre todo a partir de lo que se predica como necesitado de ayuda financiera, ya que en el país existen instituciones, Asociaciones, ONGs y hasta grupos, que califican mejor para esas ayudas que quienes las reciben. Pero hay un planteamiento contractual que define con toda claridad sus condiciones.

 Si revisamos los últimos fondos oficiales publicados por la institución estadounidense National Endowment for Democracy (NED), correspondientes al año fiscal 2010, hallamos la erogación de un presupuesto de 2 449 340 dólares. Estos fueron destinados a un total de quince organizaciones y se repartieron del siguiente modo:
International Republican Institute (IRI): $800,000
CubaNet News Inc.: $239,434
National Democratic Institute for International Affairs (NDI): $325,000
Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (GIRSCC): $200,000
Cuban Democratic Directorate (Directorio): $175,000
Afro-Cuban Alliance, Inc.: $110,000
Clovek V Tisni, o.p.s. (People in Need) (PIN): $103,875
Asociación Encuentro de la Cultura Cubana: $91,000
Committee for Free Trade Unionism (CFTU): $90,000
Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina: $60,000;
Evangelical Christian Humanitarian Outreach for Cuba (ECHOcuba): $60,064
Center for a Free Cuba: $55,000
Disidente Universal de Puerto Rico: $50,000
Instituto Político para la Libertad Perú (IPL): $49,967;
People in Peril Association CVO (PIPA): $40,000.
El informe no es nuevo ni, tampoco, el hecho del financiamiento injerencista a través de la NED para la subversión en Cuba. Si comparamos este presupuesto con el del 2006, por ejemplo, apreciamos, en primer lugar, que ha disminuido el número de organizaciones destinadas a la ayuda económica oficial, (fueron diecisiete entonces) y que, no obstante, el monto total ha aumentado en 87 854 dólares. Se incluye al IRI, con la más alta partida presupuestaria, y sube el monto designado a instituciones como CubaNet ($67,000 en 2006), NDI ($175,000 en 2006) y Alianza Afrocubana ($62,000 en 2006). Se redujo considerablemente, al menos en cifras oficiales, el presupuesto designado a proyectos como la Asociación Encuentro de la Cultura Cubana ($200,000 en 2006)  y el Directorio Democrático Nacional ($663,690 en 2006).

Los sectores a los cuales pretenden dirigir su incidencia ideológica son los jóvenes, los negros y mulatos, las mujeres en desventaja social, la educación, la cultura, los sindicatos y, desde luego, la reproducción de noticias. Si su aplicación fuese neutral, sin condicionamientos sistémicos estructurales, no parecería un mal proyecto. Pero la ideología del accionar injerencista es en esencia estrecha, concisa y definida: buscar un estatuto mediático de caos que justifique el derrocamiento del sistema cubano con el apoyo intervencionista de fuerzas externas. Los cincuenta años de bloqueo, con persecuciones a las relaciones comerciales cubanas y confiscación ilegal y extraterritorial de bienes, dan fe de lo concreto y constante de esta práctica.

El foco mediático que sobre Cuba se orienta, se halla dentro del patrón construccionista que complace a quienes propugnan una imagen caótica, de descontento general y de inviabilidad futura. De ahí que cualquier acción que en beneficio concreto del desarrollo revolucionario se haga, sea duramente atacada desde diversos sectores, aunque es abrumadoramente mayoritario el que construye noticias, en correspondencia salarial con los montos de ayuda financiera. Así, se han sacado de la manga represalias inexistentes, protestas invisibles, esmirriadas manifestaciones como si fuesen acciones en grande, palizas desmentidas por la propia prensa occidental y hasta falsos tiroteos. Se trata de un accionar construccionista cuya esencia radica en el carácter contractual del sistema presupuestario aprobado anualmente por el Congreso estadounidense en relación con Cuba y con el lobby electoral que La Florida domina. Por tanto, a esa reproducción de noticias construccionistas cínicamente falsas, la califican, invariablemente, como independiente, y consideran que su ámbito de relaciones, y hasta de credibilidad, se halla en la sociedad civil cubana. La paradoja pudiera explicar, en alguna medida, la persistencia del fracaso.

Los objetivos de las organizaciones financiadas por la NED insisten en la expresión “civil society”, reiterando la necesidad de intervenir en su ayuda, ya sea en redes, organizaciones, sindicatos, o en su capacidad de acción en el contexto nacional, o sea, en la promoción subversiva. Entre los propósitos declarados de la mejor dotada financieramente en ese año, el IRI, se encuentra alentar la participación cívica en Cuba mediante el fortalecimiento de la capacidad de la sociedad civil cubana para responder a las más altas prioridades de los ciudadanos. Lo cierto es, sin embargo, que esos millonarios presupuestos no responden a cuestiones concretas de la sociedad cubana, mucho menos de la sociedad civil, la cual se les reduce a pequeños grupos que ninguna estadística consideraría siquiera como minoría, sino que, por el contrario, la construcción predeterminada del panorama mediático se ajusta a esos objetivos que justifican ante las sesiones del Congreso de los EEUU la erogación financiera.

¿Y es ese el mejor ejemplo de cómo ejercer la Democracia?

Publicado en exclusiva de Cubasí