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jueves, 2 de julio de 2015

El socialismo cubano y la corrupción

Numerosos trabajos de carácter crítico hemos leído sobre este tema: ninguno, sin embargo, con esta profundidad de análisis y, lo que es mejor, con numerosas propuestas de solución como este que hoy presento a la consideración de los lectores de mis blogs:

El socialismo cubano y la corrupción

Por Ernesto Escobar Soto*
Corrupcion
 

Se requiere la creación de un entorno cada vez más democrático en
el que se estimule la crítica revolucionaria, el debate franco y se
escuchen las sugerencias del pueblo para hacer realidad
lo que expresara Fidel de «cambiar todo lo que deba ser cambiado»

Desde hace algún tiempo, en diversas ocasiones,  el Dr. Esteban Morales ha alertado públicamente, con coraje y pasión, sobre el espinoso tema de la corrupción. Del mismo modo el Dr. Luis Toledo Sande, en varios de sus artículos, ha expuesto con agudas valoraciones su reclamo a afrontar este complejo y peligroso entramado de ilegalidades. Sin intenciones académicas incursiono brevemente en tan dificultoso contenido con algunas sugerencias y el propósito de estimular el análisis y una mayor comprensión sobre un tema cardinal para la Revolución.

 La corrupción burocrática es consustancial a los Estados y sistemas en los que señorea la propiedad privada, sustentadas en la ideología del despojo y la explotación de las mayorías. De disímiles maneras consigue introducirse en el sistema político de un país y en sus componentes de gobierno. Este fenómeno imperó en el periodo de la República neocolonial. La degradación era tal que en la década del 50 Fulgencio Batista, ocupando la presidencia de la República, estableció íntimas relaciones con la mafia italoamericana, a la que le permitió controlar los casinos de juego de los grandes hoteles de La Habana y el negocio del tráfico de la droga hacía Estados Unidos. Después de 1959, los representantes de la mafia fueron expulsados del país, se prohibieron los juegos de azar y ante el avance revolucionario la corrupción perdió fuerzas. Bajo distintas formas pudo sobrevivir y reacomodarse gracias a diversos factores.

En el proceso de construcción del socialismo no desaparecen por decreto las condiciones que servían de base a la corrupción y que caracterizan al capitalismo: la nueva sociedad hereda fuertes rezagos de la conciencia y la cultura burguesas. Se debe señalar también que tras la nacionalización de las grandes empresas capitalistas cubanas y extranjeras, medida imprescindible para comenzar a edificar el socialismo, se declaró como una verdad absoluta el equívoco enunciado de que la propiedad estatal adquiría la condición de ser la propiedad de todo el pueblo. En la práctica los trabajadores y el pueblo en general no las sintieron como suyas y no las protegieron como era de esperar. Con la posterior nacionalización de todos los pequeños negocios (acción determinada principalmente por objetivos políticos e ideológicos ante las agresiones de los Estados Unidos y el anhelo de hacer avanzar con mayor rapidez el proyecto socialista), surgió para el Estado la irrealizable tarea de administrar desde una pequeña barbería hasta enormes empresas. En medio del torbellino revolucionario, por inexperiencia y marcado idealismo, no se advirtió el rol que debían desempeñar los sistemas contables y los asesores jurídicos. Se hizo presente la poca exigencia de los jefes por la disciplina laboral y el cumplimiento de los planes, la deficiente planificación y organización, las fallas en los controles administrativos.

Luego de 1990, a causa de la intensa crisis económica que provocó la desaparición de la URSS y sus efectos desmoralizadores en el orden ideológico, así como al recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos, la población cubana comenzó a sufrir extraordinarias penurias y escaseces. Cuba rechazó la aplicación de las conocidas fórmulas neoliberales, lo que hubiera acabado con la Revolución. La dirección del Partido aplicó una consecuente y audaz política de principios en defensa de la soberanía nacional y por la preservación de las conquistas alcanzadas en salud, en educación, empleo e igualdad social, y desafió a la inevitable hostilidad de los grandes centros de poder. En ese titánico esfuerzo se vio obligada a ejecutar diversas medidas que provocaron el aumento de las diferencias sociales entre la población.

Fue entonces que, por primera vez desde 1959, la corrupción comenzó a revelarse con pujanza no conocida hasta entonces en la Cuba revolucionaria, lo que se expresó en el hurto de productos de los almacenes y comercios, el acaparamiento y reventa de mercancías, la exigencia de comisiones y dádivas por parte de funcionarios para viabilizar tramites y gestiones, el soborno a inspectores y otros, como el elaborar falsos informes y estadísticas, acompañados de una progresiva pérdida de valores morales, en muchos casos encubierta con la excusa de que "era necesario luchar por cualquier medio para solucionar los graves problemas que afectaban la vida". Estas ilegalidades, habitualmente de pequeño monto, multiplicadas de manera sostenida en el tiempo, provocan severos perjuicios económicos al país y afectan la moral del pueblo.

Es opinión generalizada que este fenómeno de la corrupción abarca actualmente a un segmento no desdeñable de la población: cuadros, funcionarios, gerentes, y lo más peligroso, se presenta en no pocos trabajadores y hasta en sectores claves como el del magisterio. Ejemplos notorios fueron la venta de exámenes de ingreso a la Universidad consumado por varios funcionarios y profesores, o los actos delictivos cometidos por directivos de los servicios comunales en la capital. Se extendieron prácticas corruptas en el comercio minorista  (bodegas, carnicerías, panaderías, etc.) gracias a las “ventas a granel”, a pesas engañosas, con el contubernio de inspectores corrompidos y a la falta de control administrativo. Existen grandes tiendas por departamentos, hoteles, restaurantes y bares, en las que gerentes corruptos cobran una suma diaria por piso o por área para “dejar hacer” a sus subordinados y estos a su vez repiten estas mañas con los empleados. En bares y restaurantes se hallan empleados que sustituyen las mercancías, llámese bebidas alcohólicas, productos alimenticios y otros por las que ellos previamente han comprado a menor precio o que han sido extraídas de hoteles de zonas turísticas y de otras entidades del Estado. Este actuar de diferentes formas se repite en almacenes y tiendas dedicadas al comercio de otros productos, los que luego son vendidos en las cercanías de las propias entidades. Para que esto suceda, debe haberse creado previamente un amplio armazón de relaciones dolosas que lo permitan.

El mundo global y neoliberal, en el que campea el capital financiero, está inmerso en un proceso hasta ahora indetenible de descomposición económica, política, social, cultural y moral, acompañado de la destrucción del hábitat planetario. Esta crisis general que lo abarca todo, también se expresa en un extraordinario acrecentamiento de la corrupción e impera y alcanza plenamente a gobiernos, poderes parlamentarios y judiciales, órganos de seguridad, gran parte del tejido social, el sistema financiero internacional, y en los vergonzosos vínculos que se forman entre las instituciones oficiales con el narcotráfico y el crimen organizado. La corrupción para el sistema capitalista se ha convertido en una práctica delictiva admisible y hasta necesaria. Valorando sus dimensiones y la influencia que ejerce este fenómeno en nuestra sociedad, no es posible, ni merece siquiera comparar la situación de Cuba con lo que acontece en esos países. Pese a esto, el fenómeno de la corrupción requiere ser valorado como el principal enemigo capaz de envenenar el sistema socialista cubano y destruirlo. Además, es notorio que tiende a unirse y formar estrechas alianzas con la subversión política [1].

 El Socialismo es un proyecto en el que su principal protagonista es el pueblo, por lo que la conducta transparente y honesta de quienes son sus servidores públicos, adquiere una connotación especial. En este concepto incluimos con sentido amplio a los dirigentes del Gobierno y del Estado, a los funcionarios de la administración pública y también a los directores y gerentes de empresas estatales, quienes con su ejemplo  influyen y determinan en la moral de los trabajadores y del pueblo en general. Ocupar un cargo de servidor público es un inmenso honor, pero al mismo tiempo los responsabiliza con el deber de mantener una conducta honesta.

 En Cuba, aunque se han adoptado importantes acciones por el más alto nivel del PCC, del Estado y del Gobierno, como la creación de la Contraloría General de la República, y leyes como la de Control Interno, y las acciones ejecutadas por instituciones como los tribunales, la fiscalía y la policía y otras para enfrentar este fenómeno, se mantienen numerosas vulnerabilidades y aún no se aprecia que se logre revertir de manera significativa la situación. En nuestro país están ocurriendo sucesos trascendentales que obligan, sin dilaciones ni dudas, a actuar de inmediato. Adoptada la acertada y estratégica decisión de que se realicen cambios en los cargos de primer nivel cada una decena de años y luego de 50 años bajo la dirección de los líderes históricos de la Revolución, se aproxima la renovación generacional; de igual modo, el pasado 17 de diciembre se inició el proceso para restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y, como han señalado sus voceros, el asedio contra la Revolución se concentrará en las vías de la subversión política; al unísono se desarrollan otras acciones medulares como las de estimular la inversión extranjera y la aprobación de la apertura de pequeños negocios privados, se trabaja en la unificación de las dos monedas, al tiempo que se labora en el acelerado incremento del turismo. Estas acciones con certeza propiciarán el desarrollo de la economía cubana, pero de igual modo crearán un panorama social, económico y político mucho más complejo.

En el proceso de crear un socialismo cada vez más Democrático y de Derecho, única forma de garantizar la continuidad de la Revolución (responsabilidad que por el acontecer histórico le corresponde cumplir a una nueva generación), el tema de la corrupción solo puede ser concebido revolucionando nuestros objetivos y procedimientos y así, expresarlos con  la mayor claridad posible en las modificaciones que se propondrán a la Carta Magna. Esta lucha no puede circunscribirse a la labor de algunas instituciones, hay argumentos suficientes para que la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) elabore un programa institucional e integral que adopte la forma de proyecto de Ley, para imbricar de forma sistémica al pueblo y a todas las instituciones del Estado y el Gobierno. La Contraloría es y debe ser la institución responsabilizada ante las máximas autoridades y la población, en velar por el cumplimiento de esta Ley.

La nueva Constitución y la (posible) Ley Institucional de enfrentamiento a la corrupción, como es usual deberán ser debatidas, enriquecidas y aprobadas por la población. No podemos dejar de señalar la indispensable actualización del Código Penal, para que esta legislación se ponga a tono con la lucha contra la corrupción, así como es tarea a priorizar el justo y necesario fortalecimiento de los Tribunales, la Fiscalía y la Policía. No se requiere justificar la jerarquización para afrontar de todas las maneras posibles el lavado de dinero y el narcotráfico, e impedir que crezcan y se organicen en nuestro país por su enorme poder de corrupción. Otra de las ideas indispensables a considerar en la Ley Institucional de enfrentamiento a la corrupción (y de su Reglamento), sería la de determinar el decisivo papel que jugarían los trabajadores en los centros de trabajo, la población en las cuadras, y las organizaciones de masas y sociales, así como el rol a desempeñar por los medios periodísticos en cuanto a criticar y divulgar los hechos de corrupción; uno de los aspectos a incluir sería el de definir las vías para las quejas y denuncias de la población comenzando con la creación de un sitio WEB nacional abierto a la población, y en cada organismo central del estado y en los diferentes niveles, sin olvidar la recepción de las cartas por correo y las llamadas telefónicas, y lo de regular el consiguiente e inexcusable proceso de investigación y respuesta.

Se deben estudiar los planes de otros países contra la corrupción (casi siempre fallidos) que ofrecen importantes opciones a aplicar en Cuba, por ejemplo, la declaración oficial de los patrimonios personales y familiares de los servidores públicos y su información pública antes de ocupar el cargo y al finalizar en sus funciones; la creación de un fondo de viviendas de protocolo, propiedad del Estado para que sean ocupadas oficialmente por los funcionarios del primer nivel al ser designados en elevados cargos y solo mientras se desempeñen como tales, pues entonces pasarían a ser ocupadas por los funcionarios  que los sustituyen; el control de manifestaciones de nepotismo y la definición de las instancias en cada nivel que velarán, revisarán y aprobarán o no, los procesos de los hijos y familiares cercanos de los altos funcionarios en  activo, para optar por plazas de elevadas responsabilidades y/o sustanciosos ingresos financieros. Se debía estudiar el instituir los exámenes por oposición y su previa divulgación pública para optar por cargos de funcionarios en la administración pública, velando por la limpieza de los pasos que se ejecuten para ello. La aplicación de este programa conllevaría también la obligación de organizar un sistema informatizado de control y chequeo sistemático a nivel nacional para velar por su cumplimiento.

Otros aspectos a tener en cuenta serían la actualización de los Códigos de ética, así como de las Normas que regulan los procesos de firma de contratos de inversiones, las licitaciones, los estudios de mercado que preceden a las operaciones de compras de productos, y otros que nuestras administraciones ejecutan en su práctica diaria en Cuba y en el extranjero y que en no pocas ocasiones han sido violados (no se debe dejar en el tintero las disposiciones para fiscalizarlas sistemáticamente). Con el objetivo de darle un sentido armónico a este gran propósito es determinante la participación de los dos Ministerios de Educación, e incluir como disciplina el tema del enfrentamiento contra la corrupción en los programas docentes por su significado estratégico en la educación de los niños, jóvenes y el pueblo. 
Hay criterios de que parte de la solución para impedir la continuidad de las anomalías conocidas en el sector del magisterio, radica en hacer participar a los padres y para ello se deben crear, lograr que funcionen y elevar la autoridad de los Consejos de padres, los que además de ocuparse conjuntamente con el claustro de profesores del rendimiento académico de los alumnos, la calidad de la enseñanza, la disciplina y la cooperación con el centro escolar, contribuirían a velar por la ética y la lucha contra todo tipo de irregularidades.

Otros primordiales aspectos a considerar serían la reorganización total del criticado sistema de inspectores a todos los niveles, que incluye la selección, verificación, evaluación y capacitación, la asignación de salarios que se correspondan con sus labores y el establecer los mecanismos de control sistemático y contra chequeo para garantizar la depuración permanente de los deshonestos (aplicar el principio de que todo el que inspecciona debe a su vez ser objeto de chequeo); la solución de una vez por todas del serio y viejo problema de la falta de especialistas en contabilidad, con la elevación de sus ingresos, autoridad y capacidades técnicas; el imperioso fortalecimiento, en todos los sentidos, de los asesores legales que prestan servicios a las empresas; y la continuación de los planes de formación y superación de los cuadros en contenidos de economía, contabilidad y leyes.

 Un tema que reviste una gran importancia y está previsto para cuando se eleve sustancialmente el salario de los trabajadores es, además, el de aumentar de manera adecuada el de los altos funcionarios y directores de empresas, lo que les permitiría vivir en base a sus ingresos acorde con sus significativas responsabilidades. De esta forma los estimularemos y se les podrá exigir con mayor energía que cumplan con eficiencia sus labores, a lo que acompañará la prohibición legal de las llamadas “gratuidades” y el uso indebido de recursos estatales tan comunes hoy.

 Es esencial el uso de las Ciencias Sociales para realizar investigaciones y sugerencias sobre estas problemáticas, valorar los resultados de la aplicación de las medidas que se acuerden, así como de su posterior seguimiento. Muchos consideran que se requiere pasar a una etapa de mayor severidad en cuanto la aplicación de la Ley de Control Interno y reclamarles a las direcciones de organismos y empresas incumplidoras que deben solucionar en plazos determinados las deficiencias que les son señaladas de manera reiterada años tras año. En la generalización en todo el país de la útil  experiencia aplicada en Artemisa y Mayabeque de concentrar a las diferentes oficinas administrativas que prestan servicios de trámites, se requerirá el examen previo y la revisión a fondo de las plantillas de algunos de esos organismos dadas sus negativas prácticas ampliamente conocidas por el pueblo.

 El Estado cubano ha expuesto que mantendrá el control de las grandes empresas, el comercio exterior, las inversiones extranjeras y el comercio mayorista (se ha informado públicamente el interés de desarrollar el mercado mayorista en asociación con empresas extranjeras), por la importancia estratégica de estos sectores económicos se necesitará reforzarlos con los más capaces y honestos cuadros e instituir un  férreo control contable y organizativo para evitar que se extienda en ellos la corrupción. Por otra parte, es sabido que en ningún país del orbe se logra impedir el hurto en los comercios minoristas: las grandes cadenas, calculan estas pérdidas y las cargan a los precios a los clientes. En Cuba se transita por la transformación de los comercios minoristas en cooperativas (estas son la mejor solución socialista a este problema). Esperamos que cuando se organicen los comercios mayoristas también se conviertan en cooperativas las tiendas en CUC, las farmacias, los restaurantes y bares en divisas, y las gasolineras. Queda pendiente la crítica situación de las panaderías, bodegas y carnicerías, debido al papel que juegan en relación a la libreta de abastecimiento a la población.

Una segunda tarea que complementa la anterior consiste en el traspaso (en arrendamiento) de las más pequeñas unidades a sus propios trabajadores. Estas dos medidas liberarán al Estado del enmarañado problema de administrar miles de medianos y pequeños negocios, lo que deberá mejorar la calidad del servicio que prestan y eliminarán este tipo de hurtos que perjudica a la economía del país y a la población. Esta nueva situación no exime a estudiar el tema de la defensa del consumidor, es algo que se requiere hacerlo y hacerlo bien en el futuro. Existen manifestaciones de ilegalidades de otro tipo, que degradan y corrompen al pueblo como son el juego de bolita y las peleas de gallos y perros en las que se apuesta dinero. Son transgresiones de la ley muy difíciles de erradicar. Por su carácter contribuyen a estimular peligrosas tendencias marginales en algunos segmentos sociales, por lo que es una necesidad luchar contra ellas y evitar que ante la vista de todos sigan proliferando.

Sería imprescindible que cada institución nacional analizara con profundidad aquellas disposiciones legales o administrativas que provocan ilegalidades y corrupción por ser ilógicas o debido a la imposibilidad de hacerlas cumplir. Pueden ser ejemplo de ello, las prohibiciones (ya suprimidas) de la venta de las viviendas y autos por sus propietarios, o la compra de celulares. Otro caso menor que sirve de muestra, ha sido la venta de piezas de repuesto para los autos. Para las entidades estatales se fijaba un precio, en cambio a los propietarios particulares se les imponía uno superior, lo que se convirtió de inmediato en fuente de corrupción.  Existen opiniones sobre la instrucción que prohíbe la entrada en el país de ropa y otros productos que precisa la población. Es sabido que esta disposición ha sido continuamente violada y que es causa de corrupción. En este caso, tal vez la solución sea el determinar el pago de la sobrecarga por el viajero.

En consonancia con las acciones que se adopten sería preciso, con vistas a comenzar el próximo quinquenio, actualizar y uniformar los métodos y los mecanismos de cómo se realizarán en cada nivel los nuevos procesos de selección, verificación, evaluación, ratificación, promoción y sustitución de los cuadros, funcionarios y gerentes, para evitar el mantener o promover a los corruptos y garantizar la transparencia y la pureza de los que ocuparán esos cargos en esa casi ya inmediata y trascendental etapa.

Es válido recordar que el Che en una ocasión señaló que los cuadros corruptos podían ser sustituidos, pero había que preservar en primer lugar la honestidad de los trabajadores. Es conocida la formulación de Carlos Marx  «El hombre piensa como vive». La conciencia social está determinada por las condiciones económico-materiales de la sociedad. Es imprescindible insistir en que el hombre requiere satisfacer las necesidades esenciales de su familia y las propias para resguardar su virtud y su dignidad, y rechazar las incitaciones que ofrece la corrupción [2].

No podemos permitir que la corrupción se amplíe y forme un sólido estamento que daría al traste con la Revolución. Los que se han acostumbrado a beneficiarse de las ilegalidades, nunca apoyarán nuevos mecanismos de control y tratarán de frenar con argucias de disímiles formas, cualquier esfuerzo dirigido a la adopción de medidas para enfrentar la corrupción [3]. El momento es el de exigir la actuación honesta de los servidores del Estado, el de instituir la participación popular en este empeño, el de terminar de crear un orden basado en el derecho y elevar la conciencia jurídica de la población, el de aplicar la pauta moral de que ante la ley todos somos iguales.

 Cuba socialista, por sus impares condiciones, quizás sea uno de los pocos países del mundo que puede ganar este desafío, solo si  reorganiza todas sus fuerzas, se apoya en las reservas morales existentes, en los funcionarios honestos y desarrolla una interactiva labor concientizadora sobre este tema. Debemos actuar ahora, mañana sería tarde.

NOTAS:

[1] El mejor ejemplo se aprecia en la desaparición de la URSS. La nación que tuvo el extraordinario mérito de realizar la gran revolución de Octubre, derrotar al fascismo alemán y alcanzar enormes logros y conquistas se desmoronó. Su socialismo Estatal, no resistió el empuje de la alianza del burocratismo corrupto y oportunista en contubernio con la subversión política.
[2] Solo el desarrollo de la economía socialista permitirá en el futuro elevar el nivel de vida de los cubanos, pero existe un criterio general que en las condiciones actuales la rebaja de los precios de las mercancías, especialmente las que se venden en CUC, y los producidos por la agricultura, y una mayor subvención por parte del Estado de algunos de los productos agrícolas e industriales que forman parte esencial de la canasta familiar, contribuiría a paliar las severas dificultades económicas de gran parte de la población.
[3] «En 2012, cuando la dirección del Partido Comunista Chino propuso implantar en el país un sistema para hacer pública la información sobre bienes de los funcionarios y controlar la objetividad de esos datos, contra esa propuesta votó el 98,7%, casi todos los delegados de la Asamblea del Pueblo de toda China. Eran esos los "datos primarios", al momento de encabezar la nación el Presidente chino Xi (Jinping). La magnitud de la amenaza exigía una respuesta a gran escala, y no se hizo esperar » según Ígor Pankratienko,en su artículo China: la gran depuración, de la publicación rusa Stolietie del 6 de mayo de 2015.
*Ernesto Escobar Soto. Escritor y periodista. Es autor de la novela El largo regreso de José publicada por la editorial Letras Cubanas en 2014.

martes, 19 de mayo de 2015

José Martí: a 120 años del inicio de nuevas luchas


Por Wilkie Delgado Correa*

El 120 aniversario de la muerte en combate del Héroe Nacional José Martí nos convoca a la reflexión sobre su vida y su obra, ya que su caída en combate el 19 de mayo de 1895, más que muerte fue siembra fecunda para que su pueblo, bajo el influjo de sus virtudes y su ejemplo,  diera inicio a nuevas luchas

En 1895 se acerca el fin de la corta pero intensa vida de José Martí. En ese año fracasa, por delación a las autoridades norteamericanas, el  Plan de Fernandina. Remite a Juan Gualberto Gómez la orden de alza­miento armado. Se  inicia la llamada por él guerra necesaria contra España el 24 de febrero. Viaja a Santo Domingo y firma con Gómez, el 25 de marzo, el Manifiesto de Montecristi. Se produce su despedida para un largo viaje hacia la guerra, la muerte y la gloria. Escribe su carta a Federico Henríquez  y Carvajal, considerada su testamento político. Sale en compañía de Gómez, y otros cuatro patriotas hacia Cuba. Desembarca por Playitas de Cajobabo el 11 de abril. El 5 de mayo se produce el encuentro con Gómez y Maceo. En el período del 14 de febrero al 17 de mayo escribe  los Diarios conocidos como de Montecristi a Cabo Haitiano y de  Cabo Haitiano a Dos Ríos. Escribe el 18 de mayo su carta inconclusa a Manuel  Mercado, de carácter antiimperialista. El 19 de mayo cae en combate en Dos Ríos, y su cadáver es capturado por los españoles, que lo trasladan y entierran en Santiago de Cuba. Tenía cuarenta y dos años, tres meses y veintiún días de edad.

En las misivas de Martí durante los cinco meses que le quedan para dar remate a la obra cardinal de su vida, desfilan todas las grandes ideas y los sentimientos que han sostenido la armazón comple­ja de su existencia. Se pone de manifiesto su trabajo febril de organización de  la Revolución en todos sus detalles, la fe y confianza que trata de transmitir a sus compañeros, la declaración de su  voluntad  de servir y de cumplir con su deber, que constituyen la razón de ser de toda su vida.  He aquí las confesiones de Martí:

A  Antonio Maceo, convocado con Gómez, para el inicio de la guerra, escribe a principios de enero: "[ Y así  le cumpliré lo que le dije: a nada lo expondré a que no me exponga yo. Siempre estaremos de la misma parte en la pelea por levantar a los cubanos al decoro de la libertad".

A Juan Gualberto Gómez, patriota encargado de transmitir la fecha del alzamiento en el interior de Cuba, escribe: "[...] Ese es mi primer pensamiento. Ayudar, sí. Oprimir, o encabezar a la fuerza, no. No teman desmayos, ni esperas injustas. Andaremos como la luz".

¡Qué hermosa imagen literaria y simbólica sobre sus pasos de preparación  de  las batallas por la redención del hombre y del pueblo! ¡Qué hermoso símil para describir la  misión  de  los hombres generosos: "¡Andaremos como la luz!"

En cartas diversas manifiesta confesiones claves sobre su estado de ánimo y su apreciación de cómo  marchan los preparativos revolucionarios. Un hombre necesitado de amor confiesa  al final de su vida: "Siento cariño justo". Un  hombre que encabeza el movimiento libertador cubano, afirma: "Estoy levantando la Patria a manos puras". Un hombre que arde en  sus ansias  por echar  a andar la "guerra  necesaria", convoca  con palabras de profeta: "Si es preciso, háganlo todo, den la  casa. No me  pregunten. Un hombre como yo, no habla sin razón este lenguaje".”

En medio de las dificultades naturales que encuentra la  Revolución en su camino, y la conmoción lógica que esto produce en los hombres que la llevan adelante, Martí alienta con optimismo y argumentos contundentes "en estos días de deber y de honor", en que  le han dado pruebas de las virtudes más extraordinarias. Y lanza su reclamo decisivo: "Júntense".

Entre el cúmulo de las actividades de alta responsabilidad política, de la tarea colosal de unir a las personas y a sus voluntades en  un objetivo común, Martí halla tiempo para comunicarse con las niñas María  y Carmen Mantilla, a quienes quiere como a hijas. A  María envía  una declaración de principios humanos que se sintetiza  en la  frase: "Quiere y sirve.".  Por otra parte, a Carmen, enfatiza: "Tú  sabes que la pureza y la lealtad son la dicha única".

En carta a Gonzalo de Quesada, de fecha 3 de febrero, que bien pudiera considerarse su testamento íntimo, se conjugan sus querencias personales con los destinos supremos de su existencia. En ella están implícitas las ideas del mejoramiento humano y en forma realista y  presentida, las alternativas a la que aboca su propia vida en forma  inminen­te: "Si vuelvo,  para nuevas luchas,  recíbanme con una sonrisa. Si no vuelvo, será la hora de enseñar a la niña a que junte sus manecitas para que vuelva a los cobardes el valor…”
    
"Si no vuelvo", fue la parte cumplida del vaticinio, tras su muerte en combate, o sea, la hora de dar valor,  paciencia y piedad a los hombres.

Pero ahora es la nostalgia de cariño familiar,  de hacerse presen­te en el corazón y el recuerdo de sus seres  queridos, de dar noticias de sus nuevos encuentros,  de querer extender la bondad a fuerza de cariño: "Haz algo bueno cada día en nombre mío", escribe a la niña María Mantilla.

Se acerca el inicio de la guerra, los días de la guerra  que  ha soñado, planificado y organizado,  y que está a punto de  desatar. Y barrunta en estos caminos sangrientos, "la pelea rabiosa de los hombres", o sea,  los conflictos que puedan ocurrir y teme. Pero en medio  de  los presagios azarosos, pronuncia  y  reafirma  la opción victoriosa, cualquiera que sea la alternativa: "Bien, si nos vemos. Y si no, bien también. Para nosotros no hay  derrota".

Y ha comenzado la guerra el 24 de febrero. A impulsos de sus jefes, el  pueblo de Cuba abraza de nuevo a su causa  santa,  la revolución, para  hacer realidad su aspiración de ser libre e independiente. Martí está convencido de que  "sólo  empujan  el ejemplo, y el éxito". Por eso insta y alienta el próximo y pla­neado arribo  a  tierras cubanas de Gómez, de Maceo y de él mismo. Y deja una consigna para los grandes tiempos de  peligros  con  el enemigo acechándolos a cada paso y justo al frente. "Hoy es el gran trabajo: unanimidad, solemnidad,  magnanimidad, preci­sión. Que en todo vaya esto".

Al  fin llega la hora de la despedida más dolorosa de todas.  Es el 25 de marzo en víspera de un largo viaje”. El adiós a su madre es un acto de infinito amor filial: "Yo sin cesar pienso en Ud." También es un acto de inmensa lealtad con su destino: "El deber de un hombre está allí donde es más útil". Bella y doliente carta, arrancada a un corazón impaciente en los trascendentales momentos en que se dispone a viajar hacia la patria y la gloria.

Y a la hora de la despedida, también llega la oportunidad a  los hermanos.  Al  dominicano Federico Henríquez y Carvajal va su carta-testamento político, una declaración de principios  humanos y políticos que universaliza su obra. "Yo alzaré el mundo.  Pero mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir, callado. Para mí ya es hora", escribe. También  a Gonzalo de Quesada, a Benjamín Guerra y a Estrada  Palma  hace llegar  sus previsiones y su valoración sobre las  circunstancias personales que prevalecen en medio del torbellino de los aconte­cimientos históricos que están en marcha. "Voy con la  justicia", afirma.  Y  es como si marchara con un talismán  invisible  que  le abrirá los valladares físicos o espirituales.

Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar. Para mí, ya es hora. Pero aún puedo servir a este único corazón de nuestras repúblicas. Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el  honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo.”

Y, al fin, también la carta desgarradora a su hijo. Corta como un beso y  un abrazo que las circunstancias le ponen apuros. Y al principio y final de un adiós que será para siempre, dos pedidos paternos conminatorios: uno, velado, contenido en su "salgo sin ti cuando debieras estar a mi lado". Y otro manifiesto en  su escueta frase: "Sé justo". Con los dos mandatos cumplió su hijo, que más tarde se incorpora­ría a la guerra.

Y  cuando se trata de confesar querencias,  de hablar con  dulzura de las cosas de este mundo, de soñar despierto mientras recorre un camino a la vez placentero y escabroso, va regando cariños con las artes de un mago y va cosechando cariños con la tenacidad  de un agricultor.

A la niña María Mantilla, escribe: [...] Y si no me vuelves a ver, haz como el chiquitín cuando el entierro de Frank Sorzano: pon un libro -el libro que te pido- sobre la sepultura. O sobre tu pecho,  porque ahí estaré enterrado yo si muero donde no lo sepan los hombres.-Trabaja."

Y cuando ya está cerca de ver cumplidos sus sueños de  pisar  la tierra cubana y alzar a su pueblo hacia la conquista de su liber­tad e independencia,  Martí escribe a Benjamín J. Guerra y Gonzalo de Quesada.

"[...] A mi alrededor,  como van viendo todo se encariña y unifica y ese es alivio grande. Estos días han sido útiles y me siento creído... Quiero, y  veo con creciente ternura, el  sacrificio pleno  y sencillo que me acompaña.”

Ha puesto los pies en Cuba el 11 de abril. Es un lugar  inhóspito  Playitas de Cajobabo en Baracoa, pero los seis expedicionarios llegan al fin al paraíso terrenal que es parte de sus sueños libertarios. Martí comienza  a vivir su vida más plena. "Hasta hoy no me  he sentido hombre", confiesa. Y a partir de ahí va trasmitiendo las noticias  de sus ánimos acrecidos, de sus alegrías desbordantes, de sus sueños realizados, de sus actos, hechos y propósitos. Son los días que llevan su vida como en alas por sobre de las caminatas, los encuentros, los combates, el paisaje agreste y la  cali­dez acogedora de la campiña insurrecta y su gente.

 Voy bien cargado, mi María, con mi rifle al hombro, mi machete  y revólver a la cintura, a un hombro una cartera de cien cápsulas, al otro,  en un gran tubo, los mapas de Cuba,  y a la  espalda  mi mochila, con  sus  dos arrobas de medicina y ropa  y  hamaca  y frazada y libros, y al pecho tu retrato.”

En circular a los hacendados expresa con firmeza algo que debe ser también legado consustancial para  la patria con todos y para el bien de todos” que ha decidido fundar: "Duele tener que hacer la guerra para conquistar la independen­cia y la honra de la noble Nación Cubana, y hacerla poniendo en vigor leyes penosas, pero necesarias.” Y afirma sin titubeos ni medias tintas:  Todo el que respete la revolución será respetado por  ella. Todo lo que sirva a los enemigos de la revolución, será  destruido por ella."

Y ha seguido su marcha, con Gómez al lado, insuflando vida a la Revolución, agitando el proceso de desarrollo de esos momentos  y planeando con celo y previsión su rumbo futuro.

En  las líneas escritas para la intimidad en su Diario de Campaña, como en las cartas escritas en este período, se nos presenta  la figura del  hombre que presiente como cercanos, posibles y  reales, los sueños  e ideales que han guiado toda su vida. Y marcha hacia la guerra, hacia el corazón de su pueblo, hacia la muerte y hacia la inmortalidad.

Y  en un alto del camino es la hora de conversar con su  hermano mejicano Manuel Mercado. Y en esta carta inconclusa que  iniciara un día antes de su muerte, vuelca las ideas que han sido norte y han dado sentido a su vida. Es una carta al estilo  de  la  que hiciera dos meses  antes al dominicano  Federico  Henríquez  y Carvajal,  y junto con ésta debe formar parte de su  testamento político. Aunque inconclusa es  concluyente el  pensamiento expresado sobre su visión de la Revolución Cubana como instrumen­to formidable  de la liberación de Cuba y de América y  de  su carácter antiimperialista  y de su papel personal dentro  de la Revolución. Sobre todos estos temas medita y escribe el 18 de mayo, la víspera de su caída en combate, ocurrida el 19 de mayo de 1895.

 "[...];  ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por  mi país  y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos  con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de  Cuba que  se extiendan por las Antillas  los Estados Unidos y  caigan   con  esa fuerza más sobre nuestras tierras de  América.  Cuanto hice  hasta hoy  y haré  es para eso. En silencio ha  tenido  que ser  y como indirectamente, porque hay cosas que para  lograrlas han de andar ocultas y de proclamarse en lo que son levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin".”

Ese día, en Dos Ríos, cayó el líder de la revolución independentista, ascendido por sus méritos acumulados, en reunión de Jefes de la Guerra, al grado militar de Mayor General, poco después de su desembarco. Allí cayó después de librar su primer y único combate en la guerra necesaria que organizara y dirigiera con las manos de un artista, la inteligencia de un genio, la pasión y estoicismo de un espíritu indomable de guerrero, y la visión y predicción de un visionario de los tiempos futuros de su patria y del mundo.

Cuando el hombre tiene a su patria como madre, cuando la ama más allá de todo interés o temor, cuando asume el significado del Himno Nacional de Cuba de que  morir por la patria es vivir, el destino de su pueblo se convierte en su propio destino. Por eso Martí razona:

 Pero cuando se está dispuesto a morir, se piensa poco en la muerte, ni en la propia ni en la ajena. Con el dolor y la sangre, lo mismo que los hombres, nacen los pueblos.”

Tal como había confesado en carta a un amigo, apenas dos años y meses antes, el l4 de febrero de 1893, pudo convertir en realidad su sueño de "pisar suelo patrio que es mi almohada la muerte, y Cuba mi sueño.  Yo creo que podemos ir a Cuba sin que se sepa hasta después de haber llegado. ¿Me alcanzará la vida para ir?”

La vida le alcanzó con creces para ver el sueño convertido en realidad montado en un brioso corcel y con arma en mano en lucha frontal contra el enemigo. La muerte significó el otro viaje humano hacia la gloria y la inmortalidad, librando junto a su pueblo las nuevas luchas del pasado, presente y futuro.

 

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba

viernes, 27 de febrero de 2015

El día en que mataron al Primer Presidente de Cuba

 Por Wilkie Delgado Correa* 
El día de su muerte era viernes, igual que hoy, 27 de febrero de 1874…
 

Carlos Manuel de Céspedes cayó en combate en San Lorenzo, un punto remoto de la geografía de la Sierra Maestra en la provincia de Oriente. Libró su último combate solo y disparando con un arma en mano, para ser consecuente con su decisión y gesto rebelde de alzarse en armas contra España el 10 de octubre de 1868. Fue el primer presidente de la República de Cuba en Armas y devino con el tiempo en Padre de la Patria.

    El día de su muerte era viernes, igual que hoy, 27 de febrero de 1874  Su cuerpo inerte fue arrastrado por las tropas enemigas desde el fondo del cañadón donde cayera mortalmente herido. El único homenaje en aquel momento aciago provino de la garganta de una humilde mujer, Panchita, con su grito desesperado de “¡Han matado al Presidente!” Aquella mujer llevaba en su seno un hijo que era fruto de un amor azaroso y de consolación surgido en aquel paraje durante los pocos meses transcurridos después de la deposición del cargo de presidente en circunstancias graves para la revolución en marcha.

    Aquel día cayó aquel líder impetuoso y visionario que el día del inicio del levantamiento armado había dicho a sus esclavos:   “-Ciudadanos, hasta este momento habéis sido esclavos míos. Desde ahora, sois tan libres como yo. Cuba necesita de todos sus hijos para conquistar su independencia. Los que me quieran seguir que me sigan; los que se quieran quedar que se queden, todos seguirán tan libres como los demás”

    Aquel día cayó el líder revolucionario y rebelde que cuando, en los inicios de la campaña independentista, sus tropas fueron diezmadas y su compañía estuvo  reducida a doce hombres, y alguien desalentado ante el espectáculo de la derrota y la desbandada, exclamó: -¡Todo se ha perdido!, contestó impertérrito: y resuelto:    -Aún quedamos doce hombres: basta para hacer la independencia de Cuba.

    Aquel día cayó el estadista que a mediados del año 1869 analizaba en su campamento en Sabicú, una vez más, la necesidad de la llegada, desde el exterior, de expediciones que aportaran a la Revolución los recursos que urgentemente requería. Pensaba en las armas, las municiones, en una tienda de campaña para las reuniones del gobierno ambulante, en los materiales para reproducir documentos y, por supuesto, en los hombres que se incorporasen a las tropas insurrectas en el país. Comprendía, sin embargo, que para todo ello se requería dinero. Y hasta ese momento las recaudaciones entre los emigrados no lograban con prontitud el monto que se requería. Ante esta realidad, Carlos Manuel decidió desprenderse de todo su dinero y joyas personales y familiares.

    El 8 de junio se puso a contar el dinero y hacer el inventario de las prendas que remitiría al exterior para que con lo producido se realizara la compra de armas, las municiones de guerra y otros artículos necesarios. El dinero sumó 4 000 pesos. Las joyas permanecían en un cofre de caoba bellamente tallado. Carlos Manuel tomaba cada una de las prendas. Cuando la colocaba en una de sus manos abiertas, rememoraba su procedencia y el momento de adquisición. Comenzó por un par de espolines de plata, después fue alineando en la rústica mesita un par de brazaletes de oro con ópalos y esmeraldas, un prendedor para reloj de señora, un prendedor esmaltado con esmeraldas y brillantes, un prendedor con esmeraldas, un prendedor de oro con una cruz de brillantes, un juego de sortijas, alfiler y pendientes de brillantes, una gargantilla de brillantes, un sortijón de brillantes, un par de botones esmaltados de brillantes, una sortija de brillantes y rubíes, un reloj de oro patente inglés, una leontina de oro con una cornalina y dos cadenas de oro.

    Al terminar el recuento, Carlos Manuel escribió a su amigo Francisco José, expresándole su sentimiento por no poseer una mayor cantidad de dinero y alhajas para ofrecer en obsequio a la patria.

    Aquel día caía muerto por el enemigo para levantarse inmortal para la historia, el primer presidente que tuvo Cuba, el hombre que al asumir el cargo el 11 de abril de 1869, expresara, en alocución al pueblo cubano: “… No desconozco la grave responsabilidad que he asumido al aceptar la Presidencia de nuestra naciente República. (…) Cuba ha contraído, en el acto de empeñar la lucha contra el opresor, el solemne compromiso de consumar su independencia o perecer en la demanda: en el acto de darse un gobierno democrático, el de ser republicana.

 Este doble compromiso, contraído ante la América independiente, ante el mundo liberal, y lo que es más, ante la propia conciencia, significa la resolución de ser heroicos y ser virtuoso:

 "Cubanos: Con vuestro heroísmo cuento para consumar la independencia. Con vuestra virtud para consolidar la República. Contad vosotros con mi abnegación”.
 
*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba

miércoles, 23 de mayo de 2012

Rinden tributo en España a prócer cubano José Martí

Por Eduardo Rodriguez-Baz   

Madrid, 22 may (PL) Cubanos y españoles rindieron hoy tributo al prócer de la independencia del país antillano José Martí, con motivo del aniversario 117 de su caída en combate, que se conmemoró este 19 de mayo.

Durante un acto celebrado en la legación de la isla en esta capital, el embajador cubano, Alejandro González, hizo un repaso de la fecunda obra revolucionaria de Martí, con énfasis en su actividad política y su participación en la guerra de 1895 contra el colonialismo español.

Tras la exposición del diplomático se proyectó el documental Dos Ríos: El enigma (2011), del realizador Roly Peña, con guión y conducción de Eduardo Vázquez y producido por la Sociedad Cultural José Martí.

Este material audiovisual, producto de una investigación rigurosa de historiadores, topógrafos y expertos de varias especialidades, describe las últimas 24 horas del apóstol de la independencia de la mayor de las Antillas hasta su caída en combate en Dos Ríos, en la región oriental.

El documental aporta nuevos elementos históricos sobre las hipótesis de la muerte del Héroe Nacional, las características del lugar, el armamento utilizado y hasta la sicología de los cubanos y españoles de entonces.

Asistieron al homenaje, artistas e intelectuales amigos, representantes del movimiento español de solidaridad con Cuba, miembros de la misión diplomática de La Habana en Madrid y cubanos residentes en esta nación europea.


Cortesía Oficina de Prensa Embajada de Cuba



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