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jueves, 4 de diciembre de 2014

Cuba y la contrarrevolución hecha jirones

Por José Steinsleger*

 No han sido pocas las manipulaciones al proceso político cubano.
 De Martí a Fidel, del Moncada a Cuito Canavale, de Sierra Maestra a Playa Girón y aquel obligado "socialismo de guerra" para conjurar la invasión, los tiempos heroicos de Cuba pasaron, y hoy emprende los nuevos caminos que le garanticen patria con independencia, justicia y más revolución.

 Desde 1959, oigo que en Cuba hay dificultades. Que no hay… ¡uf! Nunca faltó en Cuba de lo necesario y siembre hubo más de lo que sobraba. ¿Que si la bloguera Yoanni Sánchez y sus hijos pasan hambre? Mayor razón aún para protestar, pues resulta injusto que a la señora no le alcancen los 10 mil dólares mensuales que recibe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y El País de Madrid.

 Con lo que, científicamente, quedó probado que la vida en Cuba está carísima. Pero a ver… ¿cómo se miden las cosas? ¿Por las opciones prácticas que a veces no encajan con la teoría del socialismo, o por logros y conquistas que tampoco encajan con la teoría y práctica de sus enemigos?

 Cosas en las que nadie duda ya. Bueno… nadie, con excepción de los chulos, mariachis y otras franquicias de la CIA que en México y España le hacen coro al marqués Mario Vargas Llosa y al beato Carlos Alberto Montaner, paladín del capitalismo eugenésico.

 Hace unos años, siendo senador, el secretario de Estado John Kerry manifestó sus temores de que los fondos girados por el Departamento de Estado a la Usaid para impulsar la "democracia" y la "libertad" en Cuba tenían otros destinos. La olla se destapó, y de ella emanaron los fétidos vapores de lo que siempre fue negocio, "industria", y sostén de aventureros, vividores y mafiosos.

 Tomemos el patético caso de Alan Gross, mercen… perdón, contratista de la Usaid, y la insólita seguidilla de editoriales del New York Times (NYT) planteando la necesidad de normalizar las relaciones con Cuba y reconociendo que Gross, fingiendo ser turista, viajó en 2009 cinco veces a La Habana, transportando furtivamente equipos de comunicación.

 Detenido y condenado a 15 años de prisión, Gross envió al presidente Obama una carta pidiendo por su liberación, en la que dice: “Con el mayor respeto, señor presidente… temo que mi gobierno, el mismo gobierno al que yo servía… me ha abandonado”.

 En realidad, Gross era un eslabón más de las docenas de organizaciones que en los pasados 15 años recibieron fondos de la USAID para "estimular la democracia en Cuba". Programas, viajeros, tuiteros interesados en fomentar falsos flujos de información, para los que se distribuían equipos con instrucciones precisas (memorias flash, devedés, smart phones, etcétera).

 El investigador Trace Eaton, ex corresponsal de The Dallas Morning News en México Distrito Federal, y creador del blog Cuba Money Proyect, con sede en Miami, elaboró una lista parcial de aquellas organizaciones: Creative Associates (7 millones de dólares, md), ECHO Cuba (1 md), Fundación para los Derechos Humanos (3.4 md), Grupo de Apoyo a la Democracia (1.5 md), International Relief and Development (3.5 md), International Republic Institute (3.5 md), National Democratic Institute (2.3 md), Pan American Development Foundation (3.9 md), Loyola University (3 md), Freedom House, etcétera.

 Con sus matices, todas buscan lo mismo: manipular, tergiversar, subvertir, cooptar, interferir en el proceso político cubano. Me detengo, entonces, en la que llamó mi atención, y de la que hasta hoy tenía buenas referencias: la prestigiada congregación de maestros laicos (los "hermanos lasallanos"), fundada a finales del siglo XVII por Juan Bautista La Salle (1651-1719), y que hoy cuenta con 5 mil maestros y cerca de un millón de alumnos en 85 países.

 Al parecer, el proyecto Educación Lasallista para la participación en Cuba (2013) fue elaborado en la isla y su objetivo se dirige a 14 comunidades cristianas en barrios marginados de Santiago de Cuba, apuntando al "crecimiento pacífico de la sociedad civil en la isla, poniendo las bases para una transición pacífica hacia la democracia".

 Sigue: “El modelo educativo cubano en la práctica es ‘conductista’ (sic) y no ayuda a forjar personalidades bien definidas, con pensamiento propio, altos niveles de autoestima y grandes deseos de transformaciones sociales que permitan a la población construir proyectos de vida satisfactorios”. Perdón… ¿conoce usted algún cubano sin "alto nivel" de autoestima?

 Los contenidos de los cursos dirigidos a niños, jóvenes y adultos ofenden el prestigio académico de las escuelas lasallanas. Pura basura seudoterapéutica, tomada de libros adquiridos en mesas de saldos: "yo soy yo", "de qué soy capaz", "la cultura es la paz", "cómo hacer amigos", "derecho a expresar sentimientos", "el amor humano", "llamados a la felicidad", etcétera.

 El programa de los "hermanos lasallanos" parece responder a objetivos que contradicen los místicos y asépticos recursos pedagógicos del Señor: "cambio pacífico a mediano y corto plazo del modelo socio-político-económico que impera en la isla" (sic), y "alternativa educativa distinta a las propuestas del Estado, que tienen una gran carga de adoctrinamiento..." En fin… ¡de pinga!

*Escritor y periodista argentino. Columnista de La Jornada de México
Tomado de CubAhora
 Dibujo de Martirena

jueves, 23 de octubre de 2014

La fallida subversión anticubana

Por Nydia Egremy*
 

Sin saberlo, con sus impuestos, estadounidenses y europeos financian el terrorismo mercenario y la fabricación de disidentes en Cuba. Hace más de 55 años que Estados Unidos patrocina esos planes contra la isla, así como la rancia derecha española que regala euros mientras priva de bienestar al pueblo ibérico. Crear tensión en la isla con intentos de subversión es un desatino político, económico y diplomático. Con el bloqueo genocida, acciones encubiertas y actos terroristas, la superpotencia sólo pasará a la historia como víctima de sus propios sicarios.

 Imaginemos que una potencia extranjera destina dinero, expertos y equipo para capacitar a activistas para subvertir el orden político de otro país. Esa violación al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas ha sido la norma del Gobierno de  Estados Unidos (EE. UU.), que aporta recursos, entrena mercenarios y espía a Cuba desde hace más de medio siglo.

 Aunque la disidencia cubana se dice demócrata y libertaria, en realidad es una red mercenaria que en el interior de su propio país lucha ferozmente por los fondos del Gobierno estadounidense para atizar el odio entre los cubanos, subvertir la gobernabilidad de su propio país y cometer sabotajes.

 Al sostener a esos grupúsculos de interés, el Gobierno de Barack Obama imita a su antecesor George Walker Bush y a los últimos 10 presidentes estadounidenses en su obsesión por descarrilar gobiernos que defienden su soberanía y que aspiran a un mundo sin hegemonías. Un movimiento genuino político nacional no se fabrica en una capital enemiga; la libertad de expresión es cotidiana y lo sabe cualquiera que ha hecho la cola de bodega, como recuerda el abogado cubanoamericano, José Pertierra.

 Sin embargo, bajo acción de esos grupos mercenarios, el territorio cubano, sus pobladores y el patrimonio son víctimas del terrorismo y la subversión articulados desde el exterior. La beneficiaria de esas acciones delictivas es la élite depredadora, desnacionalizadora y ávida de poder –no de libertad y democracia– que aspira a reconquistar Cuba para perpetuar la marginación e ignorancia que violarían nuevamente los derechos humanos de más de 12 millones de cubanos.

 Ser disidente en Cuba es un negocio redondo. Seguros de que el Gobierno cubano no ejercerá violencia contra ellos, los supuestos luchadores de la libertad de expresión callan ante más de medio siglo de bloqueo genocida que la superpotencia ha impuesto a Cuba y guardan silencio ante la abierta injerencia política, económica y social de los servicios de inteligencia de la superpotencia contra el régimen de la isla.

 Los presupuestos clandestinos y abiertos para desestabilizar a Cuba provienen de los contribuyentes estadounidenses. El Congreso oculta a sus ciudadanos el monto real que destina para presionar al Gobierno cubano en el exterior; para capacitar a ciertos actores en nuevas tecnologías de la información; para fortalecer a las organizaciones no gubernamentales (ONG) ligadas a Washington y para sostener a familias de supuestos presos políticos, pseudo-opositores artísticos, periodistas y blogueros, entre otros.

 Ese flujo de recursos para la subversión viola el derecho internacional, las mismas leyes estadounidenses y las de otros países, como describe el especialista en comunicación Octavio Fraga Guerra, al citar que el artículo 951 del Código Penal de EE. UU. establece que cualquiera que no sea diplomático y actúe en ese país como agente de un Gobierno extranjero, sin notificación previa al ministro de Justicia, será sancionado hasta con 10 años de prisión.

 El párrafo 530 del Código define que todo estadounidense que sin autorización de su Gobierno establezca relación con un Gobierno extranjero, con intención de influir en la conducta de éste por un conflicto o controversia con EE. UU., enfrentaría prisión. 

Fábrica de opositores

 La  Fundación  Nacional  Cubano  Americana (FNCA), del terrorista confeso Jorge Mas Canosa, es beneficiaria histórica del apoyo económico estadounidense. Hoy esos recursos acrecientan la fortuna multimillonaria de su hijo, heredero del tráfico de influencias y de su liderazgo político. Sólo en 2011 recibió 3.4 millones de dólares para apoyar la contrarrevolución en Cuba, además de aportes privados mayores a los 600 mil dólares. Su sección de Derechos Humanos recibe el cuarto nivel de fondos de la Agencia de EE. UU. para el Desarrollo Internacional (USAID) para proyectos contra Cuba.

 A su vez, el grupo ibérico Solidaridad Española con Cuba (SCC), ha enviado emisarios a la isla con el ilegal objetivo de recopilar información sobre la situación política. La dirige Ricardo Carreras Lario, cuyo perfil incluye su paso por Rendon Group, una firma experta en operaciones psicológicas ligada al Departamento de Defensa (Pentágono) y al Departamento de Estado de EE. UU., así como la asesoría a gobiernos y candidatos latinoamericanos que brinda su firma Latin Analysis, INC.

 Con la cobertura de turista, Carreras ha contactado a contrarrevolucionarios en la isla para aportarles dinero y equipos. Fraga Guerra recuerda que aunque la SCC oculta el origen de sus fondos, se sabe que entre septiembre de 2008 y diciembre de 2009 el estadounidense Instituto Republicano Internacional (IRI) le dio 615 mil dólares. ¡Tal cifra equivale a 41 mil dólares por mes, 533 mil pesos mexicanos!

 Sobre el rol desestabilizador de ciertos grupos, Fraga cita el artículo Solidaridad Española con Cuba: una ONG con olor a “Guerra Fría”, firmado por Julio Ferreira (marzo de 2013). Ahí, el autor sostiene que el cerco subversivo contra la Revolución Cubana se vale de las ONG y supuestos periodistas independientes que actúan como caballos de Troya.

 También el Código Penal español prevé prisión para quien cometa actos para perjudicar la autoridad del Estado o comprometer la dignidad o intereses vitales de España al relacionarse con agentes de inteligencia o gobiernos extranjeros. Otro artículo, el 589 prevé prisión a quien publique o ejecute en España cualquier orden, disposición o documento de Gobierno extranjero que atente contra la independencia o seguridad del Estado.

 A pesar de esa ilegalidad persiste la ofensiva contrarrevolucionaria, aunque se les revierta, como ocurrió a comienzos de este año. La agencia AP reveló que 17 cubanos, de entre 18 y 37 años de edad, viajaron a Miami como becarios del Centro de Iniciativa Latinoamericana y del Caribe del Miami Dade College para capacitarse como dirigentes políticos y reunirse con líderes hispanos del Congreso.

 Lejos de ser un viaje de estudios, los jóvenes ingresaban al plan subversivo de la FNCA contra Cuba, que financia la USAID. Según AP, esos jóvenes, familiares de contrarrevolucionarios, desertaron y esa aventura fallida costó a los contribuyentes estadounidenses unos 16 mil dólares por persona.

 El perfil de los elegidos es elocuente: San Miguen Molina denunció en Univisión 23 que la FNCA lo usó para justificar los fondos recibidos; el rapero Raudel Collazo se dice seguidor de Malcolm X pero en Facebook sostiene el lema “Paz, amor, libertad y a la mierda la política”. La tercera disidente frustrada es Aleidys Catá Moya, de quien el Nuevo Herald ocultó que es sobrina de Berta Soler y Ángel Moya.

 También es negocio declararse preso político en Cuba. La mayoría han cometido asaltos con fuerza, lesiones graves, tráfico de drogas, desorden público, amenazas y violencia doméstica. Si se declaran contrarios a la política del Gobierno cubano e incumplen las normas carcelarias (vestir el uniforme y negarse a trabajar para pagar su deuda social), la FNCA da a cada uno al menos 50 dólares mensuales. Esa cifra es el doble de lo que en promedio recibe un trabajador de la isla, refiere Luciano Estremera Morales.

 El dinero les llega por la ilegal Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), que en agosto pasado dejó de dar su mesada a esos pseudo-disidentes, porque la UNPACU gastó el dinero en una fiesta en la playa santiaguera de El Francés. Tras el escándalo, la FNCA duplicó la mesada de septiembre, pero los presos sólo recibieron 90 dólares y una disculpa.

 Otras subsidiadas son las llamadas Damas de blanco. Previo pago, protestan contra el Gobierno cubano sobre la 5ª Avenida de La Habana encabezadas por Berta Soler y Belkis Cantillo. Si cumplen su tarea van al extranjero con gastos pagados, cobran notoriedad y hasta reciben premios. Pero en el interior libran una enconada lucha por el dinero y el poder que sólo abochorna a sus patrocinadores.

 Las deserciones crecieron cuando Soler les recortó salarios, dio becas a su propia familia, organizó viajes al exterior y ocultó los 50 mil euros que recibió por el Premio Sajárov, revela Ramón Bernal. Otro decepcionado es Giordano Lupi, traductor italiano de la bloguera Yoani Sánchez, quien descubrió que ésta sólo piensa en el dinero y no en los valores democráticos que proclama. 

Obama al descubierto

 En las dos gestiones de Obama, la FNCA ha recibido grandes aportes para su guerra sucia. Se le atribuye, junto con el Consejo por la Libertad de Cuba, la contratación de mercenarios para efectuar actos violentos en el marco de la visita de Benedicto XVI a La Habana y la Feria Internacional de La Habana 2013.

 La capacidad de presión de la FNCA se consolidó el 8 de noviembre de 2013, cuando el mandatario visitó la casa de Jorge Mas Santos con miras a recibir aportes de la contrarrevolución en Florida para el Partido Demócrata. Ahí, el presidente estadounidense saludó a Guillermo Fariñas y Berta Soler; con esa visita, Washington cumplía con su compromiso de garantizar fondos de la USAID a la oposición, como recuerda el periodista guatemalteco Percy Alvarado.

 Ante la multiplicación de agencias e instituciones que reparten dinero estadounidense a los mercenarios cubanos y la falta de transparencia, Obama decidió centralizar los recursos. Desde 2012, el Departamento de Estado concentra su esfuerzo en tres de sus órganos: la Oficina de Latinoamérica y el Caribe (LAC), que depende de la USAID; la Oficina de la Democracia, Derechos Humanos y el Trabajo (DRL) y la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental.
 Al mismo tiempo, reforzó el rol de la Oficina de Intereses Estadounidenses (SINA) para distribuir dinero entre la disidencia cubana. El jefe de la misión, John Caufield, usa su experiencia como funcionario en América Latina para operar los planes desestabilizadores al instruir a su personal para que identifique a quienes otorgarán ayuda económica y tecnológica para impulsar su oposición subversiva.

 Pese a la reestructuración ordenada por Obama, aumentó el presupuesto anticubano. Si George W. Bush elevó el presupuesto de 3.5 millones de dólares en el año 2000 a 45 millones en 2008, el gasto específico de Obama, diseñado por la Comisión para la Asistencia de una Cuba Democrática (creada por Bush), apoya medidas dirigidas al entrenamiento, desarrollo y fortalecimiento de la oposición y la sociedad cubana, recuerda José Pertierra. Esto ocurre a pesar de que el informe 2006 de la Oficina General de Contabilidad (GAO en inglés) descubrió falta de rendición de cuentas en los fondos para ese fin.

 Mientras operan los planes subversivos desde el extranjero, el presidente Raúl Castro afirmó el 6 de octubre de 2013 que el territorio de Cuba nunca ha sido utilizado ni se utilizará jamás, para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra ningún otro país, incluyendo EE. UU. El mandatario agregó que su nación ha suscrito 13 convenios internacionales contra el terrorismo y que cumple compromisos y obligaciones de las resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Lamentablemente, hace 55 años que EE. UU. no respeta esa posición.

* Internacionalista mexicana y periodista desde hace 30 años. Sus investigaciones sobre seguridad nacional, inteligencia y conflictos armados la han llevado a países de Medio Oriente, Europa y América Latina

Publicado en Revista Buzos

martes, 30 de abril de 2013

Más de $200 millones destinó EEUU a la subversión contra Cuba, denuncian en Ginebra (+ Video)

La editora de Cubadebate Rosa Miriam Elizalde, en el Palacio de las Naciones, de Ginebra. Foto: Rafael Salvador/ Cubadebate
La editora de Cubadebate Rosa Miriam Elizalde, en el Palacio de las Naciones, de Ginebra, el 30 de abril de 2013. Foto: Rafael Salvador/ Cubadebate

La periodista cubana Rosa Miriam Elizalde denunció hoy en el Palacio de las Naciones, de Ginebra, las agresiones perpetradas por Estados Unidos contra su país y los fondos millonarios destinados por el gobierno norteamericano a los grupos contrarrevolucionarios.

Sólo entre 1997 y 2012 Washington destinó más de 200 millones de dólares para programas subversivos contra Cuba, declaró Elizalde en una conferencia ofrecida en el Palacio de las Naciones, donde presentó datos del propio gobierno de EEUU.

Fondos que ha destinado EEUU a Cuba desde la década del 40 del siglo pasado hasta la actualidad. Fuente: Oficina de Préstamos y Donaciones al Extranjero del Gobierno de los EEUU.
Fondos que ha destinado EEUU a Cuba desde la década del 40 del siglo pasado hasta la actualidad. Fuente: Oficina de Préstamos y Donaciones al Extranjero del Gobierno de los EEUU.

La editora del sitio Cubadebate y autora de varios libros, entre ellos “Clic Internet” y “Chávez Nuestro”, recordó que esa historia de agresiones no comenzó ahora, sino desde el mismo momento del triunfo de la Revolución, en 1959.

“Setenta y cinco por ciento de los cubanos ha vivido bajo el bloqueo”, recordó la periodista y añadió que a la guerra económica se suman las campañas mediáticas, los planes de desestabilización y las agresiones terroristas.

En una de las salas del Palacio de las Naciones, sede del Examen Periódico Universal (EPU), fue presentado también un capítulo de la serie documental “Las razones de Cuba”, que denuncia el financiamiento, la entrega de equipos y el apoyo abierto de Washington a sus empleados locales en La Habana.

Se trata de grupos con intereses espurios que no tienen ascendencia en Cuba y están motivados muchas veces por el deseo de emigrar o de obtener determinadas prebendas económicas, denunció Elizalde, amparada en documentos desclasificados por Wikileaks.

Recordó que el Departamento de Estado, de acuerdo con lo publicado por Wikileaks, ha reconocido que la representación diplomática de Estados Unidos en Cuba tramita el financiamiento para la “lucha por los derechos humanos” en la Isla, sus propios diplomáticos reconocen que además de esa vía existen fuentes alternativas de financiamiento, incluyendo embajadas de otros países en La Habana, y que ha existido descontrol de los fondos asignados para estos fines.

En la conferencia participaron miembros de la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, de las misiones permanentes de numerosos países, así como de la solidaridad con Cuba.

También asistieron representantes de organizaciones no gubernamentales, entre ellos la Asociación Cubana de las Naciones Unidas, la Unión Nacional de Juristas y la Federación de Mujeres Cubanas.

La conferencia tuvo lugar un día antes del Examen Periódico Universal (EPU) de Cuba en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

El informe que el país caribeño presentará ante el EPU denuncia el incremento de fondos y medios por parte del gobierno norteamericano para la destrucción del orden constitucional refrendado por el pueblo cubano.

Ese texto también revela los ataques promovidos, organizados o financiados por Estados Unidos o desde su territorio, que incluyen desde invasiones, hasta agresiones biológicas, radiales y televisivas, planes de asesinato a sus principales dirigentes y sabotajes.

Como resultado de 681 acciones terroristas y una invasión mercenaria, todas probadas y documentadas, se ha producido la pérdida irreparable de la vida de tres mil 478 mujeres, hombres y niños, mientras que otros dos mil 99 quedaron físicamente discapacitados.

(Con información de Carmen Esquivel, de Prensa Latina)


Tomado de Cubadebate




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miércoles, 6 de junio de 2012

¿Cuál es la sociedad civil cubana, según el fichaje de la NED?

Por Jorge Ángel Hernández

Con el empoderamiento de los tópicos más banales y perversos de la postmodernidad, la idea de sociedad civil, cuyos puntos más profundos vienen de Hegel y se redefinen en el tránsito de Marx a Gramsci, terminó por equipararse al conjunto de instituciones desarrolladas por el capitalismo para legitimar su imagen de sistema y, sobre todo, para ocultar los procesos alienatorios por los cuales transita la ciudadanía en medio de una economía de mercado que define, orienta y controla sus destinos. La depauperación de las instituciones políticas del Estado moderno, propiciada por los propios estatutos del capitalismo en su fase suprema, contribuyó a separar radicalmente a la sociedad del sistema institucional de gobierno y, sobre todo, de los mecanismos que ponen en acción las prácticas políticas.


Son estos los antecedentes sobre los cuales se levanta la idea de sociedad civil que se construye para la subversión en Cuba. Y como el término ha sido reducido a tal punto por el propio pensamiento neoliberal y globalizador hegemónico, se hace difícil de concebir en el contexto cubano. Sobre todo a partir de lo que se predica como necesitado de ayuda financiera, ya que en el país existen instituciones, Asociaciones, ONGs y hasta grupos, que califican mejor para esas ayudas que quienes las reciben. Pero hay un planteamiento contractual que define con toda claridad sus condiciones.

 Si revisamos los últimos fondos oficiales publicados por la institución estadounidense National Endowment for Democracy (NED), correspondientes al año fiscal 2010, hallamos la erogación de un presupuesto de 2 449 340 dólares. Estos fueron destinados a un total de quince organizaciones y se repartieron del siguiente modo:
International Republican Institute (IRI): $800,000
CubaNet News Inc.: $239,434
National Democratic Institute for International Affairs (NDI): $325,000
Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (GIRSCC): $200,000
Cuban Democratic Directorate (Directorio): $175,000
Afro-Cuban Alliance, Inc.: $110,000
Clovek V Tisni, o.p.s. (People in Need) (PIN): $103,875
Asociación Encuentro de la Cultura Cubana: $91,000
Committee for Free Trade Unionism (CFTU): $90,000
Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina: $60,000;
Evangelical Christian Humanitarian Outreach for Cuba (ECHOcuba): $60,064
Center for a Free Cuba: $55,000
Disidente Universal de Puerto Rico: $50,000
Instituto Político para la Libertad Perú (IPL): $49,967;
People in Peril Association CVO (PIPA): $40,000.
El informe no es nuevo ni, tampoco, el hecho del financiamiento injerencista a través de la NED para la subversión en Cuba. Si comparamos este presupuesto con el del 2006, por ejemplo, apreciamos, en primer lugar, que ha disminuido el número de organizaciones destinadas a la ayuda económica oficial, (fueron diecisiete entonces) y que, no obstante, el monto total ha aumentado en 87 854 dólares. Se incluye al IRI, con la más alta partida presupuestaria, y sube el monto designado a instituciones como CubaNet ($67,000 en 2006), NDI ($175,000 en 2006) y Alianza Afrocubana ($62,000 en 2006). Se redujo considerablemente, al menos en cifras oficiales, el presupuesto designado a proyectos como la Asociación Encuentro de la Cultura Cubana ($200,000 en 2006)  y el Directorio Democrático Nacional ($663,690 en 2006).

Los sectores a los cuales pretenden dirigir su incidencia ideológica son los jóvenes, los negros y mulatos, las mujeres en desventaja social, la educación, la cultura, los sindicatos y, desde luego, la reproducción de noticias. Si su aplicación fuese neutral, sin condicionamientos sistémicos estructurales, no parecería un mal proyecto. Pero la ideología del accionar injerencista es en esencia estrecha, concisa y definida: buscar un estatuto mediático de caos que justifique el derrocamiento del sistema cubano con el apoyo intervencionista de fuerzas externas. Los cincuenta años de bloqueo, con persecuciones a las relaciones comerciales cubanas y confiscación ilegal y extraterritorial de bienes, dan fe de lo concreto y constante de esta práctica.

El foco mediático que sobre Cuba se orienta, se halla dentro del patrón construccionista que complace a quienes propugnan una imagen caótica, de descontento general y de inviabilidad futura. De ahí que cualquier acción que en beneficio concreto del desarrollo revolucionario se haga, sea duramente atacada desde diversos sectores, aunque es abrumadoramente mayoritario el que construye noticias, en correspondencia salarial con los montos de ayuda financiera. Así, se han sacado de la manga represalias inexistentes, protestas invisibles, esmirriadas manifestaciones como si fuesen acciones en grande, palizas desmentidas por la propia prensa occidental y hasta falsos tiroteos. Se trata de un accionar construccionista cuya esencia radica en el carácter contractual del sistema presupuestario aprobado anualmente por el Congreso estadounidense en relación con Cuba y con el lobby electoral que La Florida domina. Por tanto, a esa reproducción de noticias construccionistas cínicamente falsas, la califican, invariablemente, como independiente, y consideran que su ámbito de relaciones, y hasta de credibilidad, se halla en la sociedad civil cubana. La paradoja pudiera explicar, en alguna medida, la persistencia del fracaso.

Los objetivos de las organizaciones financiadas por la NED insisten en la expresión “civil society”, reiterando la necesidad de intervenir en su ayuda, ya sea en redes, organizaciones, sindicatos, o en su capacidad de acción en el contexto nacional, o sea, en la promoción subversiva. Entre los propósitos declarados de la mejor dotada financieramente en ese año, el IRI, se encuentra alentar la participación cívica en Cuba mediante el fortalecimiento de la capacidad de la sociedad civil cubana para responder a las más altas prioridades de los ciudadanos. Lo cierto es, sin embargo, que esos millonarios presupuestos no responden a cuestiones concretas de la sociedad cubana, mucho menos de la sociedad civil, la cual se les reduce a pequeños grupos que ninguna estadística consideraría siquiera como minoría, sino que, por el contrario, la construcción predeterminada del panorama mediático se ajusta a esos objetivos que justifican ante las sesiones del Congreso de los EEUU la erogación financiera.

¿Y es ese el mejor ejemplo de cómo ejercer la Democracia?

Publicado en exclusiva de Cubasí