Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de febrero de 2014

El Dulce abismo: una lectura imprescindible para conocer a Los Cinco

"Basta hojear algunos textos del libro “El dulce abismo” [...] para comprender mejor cómo ser buen hijo, padre, esposo, amigo y, sobre todo, la crueldad con que el gobierno de los Estados Unidos irrumpe inescrupulosamente entre ellos y todo lo que aman, buscando destruir sus sueños y esperanzas; pérfida intención que no han logrado ni lograrán jamás, como afirman nuestros compatriotas en sus misivas a distintos familiares" (Ecured)
Descargar en versión pdf  en Rebelión

Introducción de las familias
http://lapolillacubana.typepad.com/.a/6a013487ba52ae970c01a3fcb9d004970b-500wi
"Con nuestros recuerdos, nuestros dolores y nuestras esperanzas hemos armado este libro.

Revisamos una a una las cartas de nuestros hijos y esposos, sacamos las fotos de los cuadros, lloramos y reímos al volver a vivir los momentos juntos y, al final, hemos reconstruido un diálogo escrito durante años con ellos, cinco presos cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos.

Aunque lo ronda la tristeza, éste no es un libro amargo. Es el testimonio de fe en que la justicia se abrirá paso y ellos volverán a casa, donde son amados por su familia, sus amigos y todos los que luchan por su liberación. Aquí ustedes descubrirán los valores humanos, el altruismo y la ternura de estos hombres que renunciaron a una vida estable junto a sus familias y a permanece en su país, para defender a su pueblo de actos terroristas, organizados y financiados desde Estados Unidos.

Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González fueron víctimas en Miami de uno de los procesos judiciales más plagados de violaciones en la historia reciente de Estados Unidos. Desde mucho antes de ser sentenciados se les tildó de espías, aun cuando la fiscalía no pudo presentar una sola prueba que los inculpara y varios generales y expertos militares norteamericanos testificaron que no existía ninguna evidencia de espionaje en este caso. La fiscalía ya no tendría que probar las acusaciones, ni siquiera ganar el juicio, para lograr que los declararan culpables y se dictaran contra ellos las peores condenas juicio, para lograr que los declararan culpables y se dictaran contra ellos las peores condenas por decisión de un jurado y una jueza minados de prejuicios contra Cuba.

Se trata de hombres de nobles ideales que estaban plenamente conscientes de sus actos, especialmente convencidos de la necesidad de hacer lo que hicieron. En este libro aparece reflejada la verdadera naturaleza de estos cinco cubanos y una parte importante de las historias de nuestras familias.

Leerán, por ejemplo, el testimonio del injusto encarcelamiento en Estados Unidos de Olga, la esposa de René, para obligarlo a colaborar con los fiscales, su posterior deportación a Cuba y la negativa a concederle la visa para visitar a su esposo y acompañar a su pequeña Ivette de apenas seis años de edad y que no ve a su papá desde el año 2000; o del amor de Adriana y Gerardo, que se crece ante dos injustas cadenas perpetuas y la prohibición de las autoridades norteamericanas a que ella lo visite; del dolor de Rosa y Fernando al saber que no pueden ya tener hijos propios; de lo difícil que es para las hijas más pequeñas de Ramón mantener una relación con su papá sin poder tenerlo a su lado; de la fuerza de voluntad de la mamá de Tony para ayudar a sus nietos y a su hijo a enfrentar esta separación. Podrán apreciar hasta qué extremos han sido pisoteados los derechos de estos presos, y cuán difícil ha sido para todos nosotros esta separación.

En los últimos tres años, aquellos que hemos recibido las visas, sólo hemos podido viajar a visitarlos dos veces al año como promedio, aun cuando, de acuerdo al régimen de visitas de sus respectivas prisiones, podíamos haberlo hecho con una frecuencia mayor, de no existir las trabas e impedimentos cada vez más frecuentes que el gobierno de los Estados Unidos impone a nuestras solicitudes de viaje. Ellos y nosotros, estamos sufriendo un castigo adicional al impedírsenos tener un contacto regular.

Este es un libro desgarrador, sí, pero no está hecho con odio, a pesar de cuánto hemos sufrido.

Tampoco pedimos aquí nada excepcional para ellos, ni para nuestras familias. Solo la simple y elemental Justicia".

En nombre de todos los familiares:

Mirta Rodríguez, Madre de Antonio Guerrero
Adriana Pérez, Esposa de Gerardo Hernández
Elizabeth Palmeiro, Esposa de Ramón Labañino
Rosa Aurora Freijanes, Esposa de Fernando González
Olga Salanueva, Esposa de René González

viernes, 15 de febrero de 2013

Mi amor… [Homenaje a los Cinco en el Día del Amor y la Amistad]

Por Marlene Caboverde Caballero*


I

Quiero ir con aquel a quien amo.
No quiero calcular lo que cuesta.
Bertolth Brech
La mujer de ojos azules estaba nerviosa. Miraba fijamente el cristalito alto en aquella puerta que no acababa de abrirse. Hacía frío. Había viajado por varios días para llegar hasta la penitenciaría de Oxford, en los Estados Unidos, pero por fin estaba allí.

De pronto, la puerta se abrió. Se abrazaron. Habían transcurrido casi cuatro años desde la última vez que se vieron en Cuba.

Este es solo un pasaje de una historia de amor entre un hombre y una mujer.
Ella es Rosa Aurora Freijanes Coca, él, Fernando González Llort. Llevan separados casi quince años porque Fernando está preso. Es culpable de los delitos de amar a su patria y combatir el terrorismo. Pero Fernando no está triste, tiene el cariño de su mujer, de su Rosa Aurora. Son dos y a la vez son muchos, porque son nuestros.

Su historia de amor comenzó en mil 990 cuando Rosa Aurora Freijanes estudiaba la carrera de Técnico Medio en Colaboración Económica. Martha, la hermana de Fernando era su amiga y le presentó a Fernando, que era Licenciado en Relaciones Económicas Internacionales y enseguida se ofreció para ayudarla con esas materias.

Así fue como se acercaron y al poco tiempo estaban viviendo juntos una hermosa historia de amor.

Poco tiempo después llegó la separación, inexplicable para ella. Fernando marchaba a los Estados Unidos para monitorear las actividades de organizaciones terroristas que habían causado daños humanos y materiales en Cuba en los primeros años de la década de los noventa.

En mil 998 Fernando es detenido en la Florida y condenado a 18 años de prisión. Como él y Rosa Aurora no estaban casados legalmente tardaron en reencontrase casi cuatro años. Para ese entonces, ella pasaba de los 40 años de edad y la posibilidad de tener hijos se perdió.

“Con el transcurso de estos años que hemos pasado en cárceles  norteamericanas la realidad nos obliga a asimilar circunstancias y aceptarlas como parte del necesario sacrificio. Guiados por nuestra absoluta convicción de que nos acompaña la verdad, aceptamos la realidad y vivimos con ella. Una de las más doloras realidades es la de los hijos por tener… Será el amor el que sustituya la risa infantil en nuestra casa. Seguramente mi caso no será único. Sin embargo, lo que le confiere singularidad a nuestro dolor es que la realidad a la que nos obligan a adaptarnos las provoca una injusticia colosal”.

Fernando debe salir en libertad el 27 de febrero de 2014. Tenía solo 35 años cuando fue arrestado y ya tiene 49. Pero Fernando jamás se sentido aprisionado, ni triste ni solo. Se le debe a  mucha gente, pero en especial a Rosa Aurora.

Y es que, ellos dejaron de ser solo dos para ser millones. Su historia de amor se agiganta y agrieta los muros, carcome los barrotes, ahuyenta la soledad, porque aunque su tema de amor, como dice Silvio, tiene  quebranto, sana el dolor y a ellos les ha costado tanto, que ya es un sueño y una canción.

II


“…..solía preguntarme/ cómo serías en tu espera/
si abrirías por ejemplo los brazos/para abrazar mi ausencia…..”
                                                                           Mario Benedetti



Él sabía la hora exacta en que la mujer pasaría. Casi no podía distinguirla desde el duodécimo piso donde estaba. Pero siempre se asomaba con el ánimo, no solo de volverla a ver, sino para disfrutar de los ojos, la risa y los gestos de la niñita que la acompañaba. Desde arriba, los otros prisioneros solo veían un puntito negro en los brazos de la mujer, de su mujer.

Ella era Olga Salanueva Arango y el preso que la observaba desde aquella altura en el centro de detenciones de Miami era su esposo René González Shewerert. Corría el año 1998. Acusado de espía, él permanecía entonces en el “hueco”, donde entonaba El necio de Silvio, mientras soñaba con los besos de su mujer, y las risas de sus hijas.

Olga y René se conocieron entre la arena y el mar en 1982, quizás por ese motivo su amor es tan profundo, inmenso. Pienso que esa grandiosidad del océano tiene mucho que ver con la paciencia y el optimismo de esa pareja que por más de doce años debió conformarse con la voz del otro lado de la línea, con un amor de papel, pero a prueba de distancias, injusticias y maldades.

“….después de haber pasado ambos tantas pruebas durante estos años sin dejarnos aplastar, seremos capaces también de sobreponernos a esto, de todos modos siempre hay una compensación por cada sueño no realizado, y en este caso será cuando pueda hablar directamente contigo por teléfono y oír tu voz llenándome de alegría y aliento… no te niegues un momento de alegría, una sonrisa, un juego con las niñas… Si algún día la sombra de mi situación se interpusiera para privarte de alguno de esos momentos, ¡espántala! Pues no será mi figura la que está proyectando esa sombra…”.

Primero fueron los meses interminables en el Hueco, luego la prisión de Olga, y su deportación, después el juicio y la condena de quince años de privación de libertad para René, y más tarde una separación terrible que duró más de una década, hasta su reencuentro en Cuba el pasado año, cuando Roberto, el hermano de René, agonizaba.

Creo que tantas tribulaciones embellecieron a Olga y agigantaron a René. Ella está más hermosa, él, más alegre y optimista aunque padece en la Florida una condena adicional de libertad supervisada que terminará el 7 de octubre de 2014. Son abuelos de un bebé hermoso que se llama Ignacio René. Irmita, la hija mayor, es Psicóloga, Ivett, la menor, es una excelente estudiante y llegará lejos. Estoy segura.

Quienes condenaron a René González Shewerert y pretendieron aislarlo se equivocaron. Lograron el efecto contrario. El rostro de René se diseminó por el mundo, la voz de Alguita se escuchó en decenas de países, su historia de amor se repitió en mil idiomas diferentes, porque el lazo que un día los unió se parece al mar, enorme, insondable, eterno.


III

Madre, ya no estés triste, la primavera volverá,
madre, con la palabra libertad.
 Silvio Rodríguez

Una mujer en silla de ruedas salía del edificio. En su mirada brillaba una lágrima, que ahogaba a otras muchas. En la memoria, la figura del hijo andando por la sala, lentamente, por el frío de las cadenas en los pies. La ropa gris flotaba en su cuerpo más delgado. Su cabeza alta, sus ojos anegados de versos y colores. Ni un saludo. Allí lo prohíben. Entonces, bastó cruzar una mirada y el mundo se convirtió en un abrazo.

Esa escena transcurrió el martes 13 de octubre de 2009 en la Corte Federal de Miami. La mujer era Mirta Rodríguez Pérez y el hombre encadenado, Antonio Guerrero Rodríguez, su hijo.

A la salida del colosal edificio ella volvió a mirar el Centro Federal de Detención y quiso adivinar cuál de aquellas ventanas minúsculas se confabuló con el hijo para darle luz a sus primeros poemas.

Tony estaba por cumplir los 50 años de edad y los jueces corregían el error de la cadena perpetua con un remiendo tan espantoso como 21 años y 10 meses de privación de libertad. No obstante el soldado poeta parecía vivir otro día feliz, y tengo la certeza de que su fuerza se debía, sobre todo, a la presencia de su madre.

Aquel día Mirta volvía al encuentro del hijo con sus 77 años a cuestas como si no pesaran. Una leve sombra en su rostro delataba el dolor de la nueva sentencia. Tony lo percibió y sintió deseos de abrazarla.

La nostalgia flotaba en el aire y los atrapó a los dos. Entonces, se dibujaron fugazmente en el aire los días de pastel y fiesta de cumpleaños, las visitas a la beca, los paseos de domingo, el arroz amarillo…

Pero el pesimismo tenía prohibida la entrada en sus vidas. Había una promesa mutua que cumplir: él regresaría y ella estaría para esperarlo.

"Regresaré y Regresaré y le diré a la vida/ he vuelto para ser tu confidente./  De norte a sur le entregaré a la gente/ la parte del amor en mí escondida./ Regresaré la alegría desmedida/ de quién sabe reír humildemente./ De este a oeste levantaré la frente/ con la bondad de siempre prometida./ Por donde pasó el viento, crudo y frente,/ iré a buscar las hojas del camino/ y agruparé sus sueños de tal suerte que no puedan volar en torbellino./ Cantaré mis canciones al destino/ y con mi voz haré temblar la muerte".

Antonio Guerrero Rodríguez regresará. Nadie lo duda. En este tiempo de encierro se las ingenió para volver como mariposa, ave, hormiga, ola. Tengo la certeza de que ese retorno permanente es posible gracias al cariño por su familia.

Hoy permanece en la prisión de Marianna, en los Estados Unidos donde continúa siendo el maestro artista que sobrevive entre el espanto y la ternura. Es un hombre querido por los reclusos y admirado por sus carceleros. No podía ser de otro modo, porque como bien dice Mirta: “¿Quién no ama a un poeta?”.

Allí aguardará el 18 de septiembre de 2017, que es la fecha fijada para su libertad a medias, porque, como René, también deberá padecer una sanción adicional de 5 años de libertad supervisada.

Mirta y Tony tomaron en estos años de encierro una dimensión extraordinaria. Ella sabe que es un premio haberlo parido, por eso pelea con el reloj para apurar el tiempo. Quiere estar para esperarlo y cumplirá su promesa, ese es también mi mayor deseo.

IV

Mi amor existe y nunca se peina/ ni ríe ni mira.
Es amor solamente. /  Sólo amor.
     Silvio Rodríguez
               
Una mujer junto a tres niñas de cinco, diez y catorce años espera. El aire se enrarece con las pisadas secas y el ruido de llaves y cadenas. Después, de llenar algunos formularios las cuatro son revisadas. La más pequeña, muy inquieta. Uno de los guardias la regaña. Se resiste a que le estampen ese cuñito transparente en la ropa. Ya es la hora, pero no pueden entrar todavía. El cuñito no se ve bien. Hay angustia en la cara de la mujer. Otra vez vuelven a marcar el vestido de la niña. Entonces, ella la consuela: “vamos a ver a tu papá, a tu papá”.

Ya en la sala de visitas el rostro de la mujer se ilumina. Un prisionero rubio, alto, de ojos rasgados se aproxima con una risa de oreja a oreja. La familia se reúne por primera vez después de casi cuatro años. Era un día de abril de 2002, en la prisión de Beaumont, Texas, en los Estados Unidos.

Los protagonistas de estas escenas son Elizabeth Palmeiro Casado y Ramón Labañino Salazar. Para sus carceleros él es un espía; para ella, es simplemente su amor, su esposo, su hombre, el padre de sus hijas; para Cuba, un héroe.

Aquel día Ramón hizo chistes, contó anécdotas graciosas de Ailín, Laurita y Lizbeth, evocó los días felices en Cuba, y en pocos minutos la sala semejó para las niñas un parque de diversiones. Elizabeth,  atenta, solo añadía algún que otro detalle.

Hubo un instante mágico en que se miraron hasta el alma para sellar otro pacto con el amor: protegerían a sus hijas siempre, de todo y de todos.

Entre Elizabeth y Ramón pervive un amor de esos que no se marchitan ni se mueren. Jamás él la vio embarazada, tampoco estuvo durante el nacimiento de las niñas, llevaban más de dos años sin verse cuando a él lo detuvieron y hasta hoy él cuenta más de catorce años en prisión.

Durante todo este tiempo solo el amor los ha librado de las maldades y los rencores ajenos, del olvido, la soledad, la desesperanza.

“No hay fórmula para esperar”, admite ella cuando habla de Ramón. “Es su voz la que hace andar el mundo”, repite él en cada verso, en cada conversación.

“Acabo de oír tu voz/  Y ya el mundo es diferente/ Vuelven los pájaros a volar/ Y las nubes a ser más tenues,/ El brillo del sol se sube/ Entre/ las montañas verdes/ Como el pico de la ternura/ Entre rubíes y suertes…/ Todo tiene su rumbo/ Que marcha felizmente/ Vuelve el/ mundo a andar/ Porque yo soy un hombre de suerte/ Acabo de oír tu voz/ Y ya el mundo es diferente//”.

Cuentan que Ramón ríe desde las paredes de su casa en el Vedado, donde asoma feliz en decenas de fotografías. Dicen que Lizbeth, la hija más pequeña prometió que no iba a dejarlo salir más cuando regresara y Laura y Ailín confían en la fiesta de arroz congrís y puerco asado prometida por él en cada encuentro.

Por su parte, Elizabeth convirtió la distancia en semillas y raíces. Aprendió el secreto de esperar y por eso tiene la certeza de que el 30 de octubre del 2024, fecha fijada para su libertad, está llegando. Los dos resisten con las manos tendidas, yo también se las aprieto fuerte, muy fuerte y les regalo hoy otra esperanza en versos.

Lento pero viene
El futuro se acerca
Despacio pero viene

Ya se va acercando
Nunca tiene prisa
Viene con proyectos
Y bolsas de semillas

Con ángeles maltrechos
Y fieles golondrinas

V

Hay ausencias/ que te hablan de un mañana
/ que se tornan de todos los colores/
que te ponen el mundo en la ventana/
y de esperanza llenas los balcones.
Liuba María Hevia


Era una mañana de julio de 2002. La mujer comienza a descender por la escalerilla del avión. Está nerviosa. Tres años sin verlo. Cuánto tiempo, piensa. Una vez en el aeropuerto de Houston, en los Estados Unidos, revisan sus documentos. La miran una y otra vez, hablan en voz baja. Alguien más llega. Debe esperar. La interrogan, la fotografían, manchan sus dedos de tinta. Se angustia y un desespero terrible minan su voluntad. Once horas después le dicen que no es bienvenida, que debe regresar a Cuba. En la prisión de Lompoc un hombre se queda esperándola.

Así transcurrió la estancia de Adriana Pérez O’connor la única vez que viajó a los Estados Unidos para visitar a su esposo, Gerardo Hernández Nordelo.

Aquel día ella hizo el viaje de regreso como si fuera una pesadilla interminable. Una vez en casa la incertidumbre pasó, volvió a sentir la presencia de él en la sala, en la cocina, en el jardín. Llenó la cama con sus cartas y postales y miró el sillón donde tantas veces la acunó como si fuera una niña.

Ni Adriana ni Gerardo sospecharon entonces que la espera se alargaría indefinidamente. Quienes le impiden hasta hoy reencontrarse, tampoco adivinaron que hay lazos que no se rompen como las normas, las convenciones, las leyes, o los mandamientos.

Pasan los años y jamás es invierno en la vida de esta pareja. Adriana, más hermosa, con una esperanza a prueba de odios y bombas, con el sueño intacto de los hijos que están por nacer.

“Queridos hijos: Cuando lean estas líneas habrán pasado algunos años desde que fueron escritas. Ojalá no sean muchos. En esta fecha ustedes no han nacido, y hasta su mamá tiene dudas de si algún día nacerán. Todo se debe a que estoy viviendo momentos difíciles de mi vida, lejos de mi país y de mi familia, de los que sin embargo, estoy muy orgulloso y espero que algún día ustedes también lo estén…”

 A Gerardo le queda estrecha la celda para tantos amigos, para tantos sueños, para tanto amor.

Cuba, le llaman a él en Victorville, esa prisión en medio de un desierto que colma a diario de mariposas, pepinos, cigüeñas, ejemplos. Mientras, los carceleros se asombran por la alegría inusitada de un hombre condenado a dos cadenas perpetuas más quince años de privación de libertad.

La nostalgia existe, es cierto, pero también el teléfono, el correo, los amigos, la risa, la música, la esperanza.  Gerardo y Adriana saben que el miedo es inútil y la mentira también, que los besos no se pudren ni los abrazos, ni los deseos.

Ella dice que sonríe siempre porque esa la mejor forma de esperarlo y a él tampoco se le marchita la alegría, porque sabe de un jurado de millones que un día le regalará la libertad.


*Periodista cubana, trabaja en la emisora Radio Jaruco, y una de las fundadoras del Comité “Alas de Libertad” de esa emisora por la Libertad de los 5

sábado, 17 de noviembre de 2012

Los que se aman merecen estar juntos

Conozco de ese amor y de sus protagonistas, cada persona de este mundo que ame debería conocer del amor de Gerardo y Adriana. Regalemos al amor el reencuentro de esas dos personas, hagamos un fuego común, un grito total para conseguir la libertad de Gerardo y sus compañeros, para que el hilo de Adriana llegue al punto donde dos bocas se besan

Cupido no equivoca sus flechas
por JorgitoXCuba
Después de varios días de sacrificio, cogiendo tres guaguas para verla, esperándola a la salida del instituto, aquel 7 de noviembre Gerardo decidió no esperar más. En este entonces ya Adriana tenía en su poder el poema “La muchacha de la parada” donde el aún sin  saber su nombre ya le declaraba su amor, no solo en Romeo y Julieta existe el amor a primera vista.
Caminaron unas cuantas cuadras hasta llegar a la playita de 16, era como si todo hubiera estado escrito o planificado, yo no lo dudo, pues Gera es un hombre que lo calcula todo.

De allí surgió un amor sin igual en estos tiempos, similar al de Ignacio y Amalia que fueron capaces de dejar atrás comodidades y riquezas para acompañarse uno al otro en la guerra liberadora cubana.

Qué tristeza saber que de 26 años que llevan como pareja, solo han podido estar juntos cerca de 6 años pues en los otros restante el héroe ha puesto los intereses de la patria por encima de los individuales.
Este amor parece estar hecho para situaciones difíciles. Más de 14 años sin verse, solo conformándose con una conversación telefónica de unos diez minutos cada dos días y  de vez en cuando un correo electrónico, amores como este se ven muy poco.

Parece ficción pero es una triste realidad, en este aniversario Gera le envió una postal donde desde miles de kilómetros de la isla en Victorville California le muestra su amor eterno y esta mujer, excepcional aunque ella lo niegue, gestionó en Perú un disco de Tania Libertad dedicado especialmente al antiterrorista cubano. Cuando Gerardo llamó Adri le puso una canción como regalo de aniversario...

Amigos del mundo, si creemos en el amor, hagamos lo posible para que estos dos corazones, flechados por Cupido aquel 7 de noviembre, no permanezcan más tiempo separados por el odio del imperio.


FuenteTurquinauta

viernes, 21 de septiembre de 2012

Máquina del tiempo

Un joven me invito en Facebook a leer un texto suyo sobre la Brigada Henry Reeve, constituida por jóvenes médicos internacionalistas...
Estimada: Soy un joven cubano que vivo en Chile hace unos años. Aquí le envio una nota que hice sobre lo realizado por la Henry Reeve a su paso por Chile. Un abrazo:
Me gustó el trabajo, lo difundí rápidamente y me puse a "chusmear" en su blog... y di con esta verdadera joya... sólo puedo decir que a mí me hizo llorar...

Máquina del tiempo
Por Mauricio Leandro
Yo conozco la máquina del tiempo. Me he subido un par de veces en ella, ignorando totalmente esa capacidad.

Estoy seguro que no soy el único que la conoce. Siento que aquellos que han vivido la distancia, el exilio, saben claramente a qué me refiero.
Aún recuerdo y puedo sentir en mis venas el sabor de las calles en que anduve una vez. Aún puedo llegar a la cola de la 190 y pedir el último y esperar eternamente hasta hoy. Aún puedo verme dándole una vuelta al árbol que está en el Parque de la Fraternidad.

Tomé mi maleta, hace ya varios años (qué increíble: “hace ya varios años”) y la llené de prendas y cajas de tabaco. Guardé monedas del Che y grabé todos los discos de Silvio Rodríguez. También pude conseguir la última producción de Habana Abierta y el recién estrenado disco de Interactivo “Goza pepillo”.



Gracias al formato mp3, casi toda esa música cupo en 3 o 4 discos y partí de La Habana con el impulso que le dio al avión, las melodías de Carlos Varela que zumbaban en mi oído.

Mi ciudad se hizo tan pequeña, al punto que pude guardarla en una mirada. Tras el último adiós, empezó de inmediato el mundo nuevo, justo cuando la aeromoza me ofreció una Coca Cola y la comida compacta.

Hice dos escalas en unos aeropuertos inmensos y llenos de productos, tan llenos que me colmaron y dejé de lado por un rato mis canciones.

Finalicé mi viaje en Santiago y viví allí por primera vez la máquina del tiempo, sin sospecharlo siquiera.

En el aeropuerto Arturo Merino Benítez sentí un estruendo en la cabeza que no pude comprender con claridad a mis 19 años. Mi padre estaba un poco más viejo, su cabeza gris y sus manos eran tristes como la cordillera. El abrazo fue fuerte, pero no lloré. Hoy sé, o por lo menos creo saber, por qué no lloré. No lloré porque ese no era mi padre, mi padre tenía el pelo largo e intensamente castaño; sus manos eran fuertes y las arrugas que tenía eran muy pocas. 

Aquel señor que me invitó un café, era mi padre en el futuro, no el que dejé de ver. En el dedo anular de su mano izquierda había un anillo, que en el pasado fue de mi abuelo y bastó un gesto, para darme cuenta que no había nada que preguntar.

Al pasar los días y los meses redescubrí a mi viejo, a mi abuela, a mis primos, a mis tíos.
No todo el proceso fue triste, recuerdo en la mesa, a la hora del almuerzo, toda la familia chilena muertos de la risa con las historias que les contaba de mi Habana y sus particularidades.

La comida era diferente, sabrosa, pero poco a poco empecé a extrañar, desde el bistec, hasta el picadillo de soya.

Mi discurso era repetitivo, contaba las mismas historias una y mil veces: cantaba las mismas canciones, ponías los discos hasta sabérmelos de memoria, leía los mismos poemas y los cuentos que empecé a redactar tenían un estilo muy parecido y una cadencia única.

Pero insisto, no todo fue triste. Me asombraba con muchas cosas: los edificios, las plazas, el metro, el Internet y claro, mi primer celular. Parecía un guajirito en La Habana.

Cuando llamaba a mi madre, le contaba y hasta exageraba sobre las cosas que habían acá. Nunca lo hice con la intención de afirmarle que “esto” era mejor que “eso de allá”, pero es que para mí todo era tan sorprenderte que para que ella me entendiera, necesitaba exagerar un poco.

En Chile me enamoré, entristecí, volví a enamorarme, canté, aprendí a tocar la guitarra, conocí las luchas y me desilusioné. Al pasar de los años entendí que todo esto ocurría porque mi padre también navegó en la máquina del tiempo.

Para él, el exilio fue algo más que un viaje. Fue el destierro, pero mi padre estaba anclado en su puerto, en su ciudad. Me imagino lo triste que debe haber sido para él, mirar el horizonte pleno, pero no hallar su cordillera.

De niño supe de un Chile lindo, un Chile nuevo, no el de los golpes y los desaparecidos. De niño Chile sonaba a Manns, a Jara, a Parra, a Inti; sabía a sopaipilla, a cola de mono (sin alcohol); era en blanco y negro y tenía un fusil en la mano. En el aeropuerto de Pudahuel mi padre también sintió un estruendo en su cabeza y no pudo comprender qué había pasado. La cordillera ya casi no se veía, su calles eran grises y su pueblo tenía miedo. El abrazo fue fuerte, pero sé que no lloró.

No han pasado muchos años, pero “todo lo malo se ha ido bailando” como dirá alguna canción popular, y mi pueblo así lo hecho. Tal vez a regañadientes, tal vez aguantando los bloqueos, tal vez mirando con nostalgia la puerta de salida.

Son muchos los que han tomado un avión en mi país, en busca de “mirar un poco más allá”. Tengo cientos de amigos que han sido bebidos sorbo a sorbo por “la Coca Cola del olvido” y tengo varios más que se desgarran con añoranza por volver.

Yo muero por descargar una trova en la azotea de un amigo, por tomarme un ron Cienfuegos y despreocuparme por llegar junto al sol a mi barrio de Buena Vista. Pero nada es lo mismo. El viaje de ida no tiene vuelta. Cuando vuelves después de un par de años las cosas cambian, a pesar de que algunos insistan de que Cuba está detenida en el tiempo.

Intenté tomar el pasaje de vuelta seis años más tarde y fue mentira. Cuando llegué, La Habana era otra. Muchos no estaban y sólo eran mis amigos por correo o facebook. Mi madre había sufrido la misma transformación que mi padre y también tuve que redescubrir a cada uno de los míos. Mi primo menor, que era casi mi hermano, estaba en otra onda. Su tatuaje del Che en la espalda y su discurso cargado de desidia y apoliticismo lo delataban como un ser ajeno. 
Nadie recordaba la melodía de “si tú te fuiste perdiste, yo no, yo me quedé”, canción de El Médico de la Salsa, un músico que ahora vive en Miami y se presenta en los programas de televisión de la mafia cubano-americana. La gente estaba en otra “vola’a”, casi todos tenían celulares y alguno que otro pensaba en emigrar para poder ayudar a la familia o para “progresar”.

Un día conversé con el vocalista de un muy famoso grupo cubano, Israel de Buena Fe y él me explicó todo. Cada palabra iba descifrando sus canciones, temas que conocía hace tiempo pero que jamás me senté con detenimiento a escuchar. Versos como “tengo un catalejo donde la Luna se ve, Marte se ve, hasta Plutón se ve, pero el meñique del pie no se me ve”, o como “y que aventurera que se ha puesto la juventud, le da lo mismo Tokio, Barcelona, que Moscú”, me hicieron mucho sentido.

A pesar de todo, como dijera Israel, “no puedo navegar contra la corriente”, tampoco puedo negar que tengo fe en mi pueblo y algo en él me da esperanza. Aún me siento libre en Cuba. Mi tierra navegará hacia donde su pueblo bogue, yo no puedo ser infeliz por eso. Tengo que reconocer que aquel que no vive el día a día, está condenado a aterrizar en otro tiempo, en el futuro de la página que se dejó de escribir. 

Tomado de EL Blog de Mauricio Leandro.



miércoles, 18 de julio de 2012

Tony Guerrero: Con ustedes siempre


Queridos amigos:

Todo por acá está bien.

Recibo, como de costumbre, numerosas cartas y también mensajes de muchos de ustedes. Todo lo leo y me alienta. Sigo en irremediable deuda al no poder responderles a todos directamente.

Imagino a muchos de vacaciones en estos meses de verano.

He leído sobre la graduación de miles de médicos en nuestra patria de diferentes países. Así debe haber sido en otras carreras en los institutos superiores de nuestro país.

¡Qué decir de los graduados de la enseñanza primaria y secundaria, nuestros pioneros y jóvenes!

Muy gratificante es palpar el avance de la Revolución en tiempos tan complejos.

La hermandad latente de Pastores por la Paz.

Cinco jóvenes recorren América con la estrella de Che en sus corazones.

Sigue la batalla legal y la batalla solidaria por nuestra libertad, jamás cesará.

Algo de poesía.

Me encontré un libro de poemas del querido Miguel Hernández. Solo 31 años tenía al morir, pero hombres como él nunca mueren, para ellos "la muerte no es verdad".
Recorrieron naufragios
cada vez más profundos
en sus cuerpos, en sus brazos.
Perseguidos, hundidos
por un gran desamparo
de recuerdos y lunas,
de noviembres y marzos,
aventados se vieron
como polvo liviano:
aventados se vieron,
pero siempre abrazados.

-------------------

No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión:
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Soy libre. Siénteme libre.
Solo por amor

---------------------

¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?

-------------------

 La libertad es algo
que solo en tus entrañas
bate por un relámpago.

Al leer estos versos he pensado mucho en el indestructible amor entre mis hermanos y sus esposas; he pensado en toda la injusticia, todo el ensañamiento, no contra nosotros cinco sino contra nuestro hospitalario y solidario pueblo.

Sólo por amor odiado.
Sólo por amor.

¡Venceremos!

Cinco abrazos.


Antonio Guerrero Rodríguez
18 de julio de 2012
Prisión Federal de Marianna

viernes, 16 de marzo de 2012

Cuando el amor a Cuba aflora

Por Wilkie Delgado Correa

Cuando se arriba a un nuevo año muchas cosas pueden suceder, y todo el mundo puede, a nivel personal o colectivo, desear o vaticinar una miríada de alternativas que luego la realidad tozuda, mezcla del azar y las posibilidades, se encargará de poner en su sitial más evidente. Este 2012 no escapa a esa aseveración.

Por ejemplo, ya es una realidad el anuncio de que el Papa visitará a Cuba del 26 al 28 de marzo, y en torno a ello han surgido y surgirán los más variados juicios, las más discrepantes opiniones, los más controvertidos análisis y, en fin, lo que cualquier persona convertida en pitonisa quiera pronosticar como realidad posible en el contexto de una visita normal de un jefe de estado, en este caso del Vaticano, y guía supremo de la Iglesia Católica. Es como si lo trascendente y extraordinario no coexistiese siempre con lo normal y cotidiano en un pueblo cualquiera del planeta, y, por lo tanto, el cubano no es una excepción.

Tanto los enemigos de Cuba y su Revolución, externos como internos, maquinan para entorpecer o deslucir la visita pastoral, como el pueblo cubano y su gobierno aprestan sus mejores sentimientos para recibirle en forma respetuosa, amable y cariñosa, tal cual ha sido tradicional en la recepción de visitantes a nuestro país, especialmente de los jefes de estado.    

Comparto con los lectores dos historias breves -representativas de un anecdotario infinito en el que malintencionados e ingenuos de toda laya acostumbran a intercambiar con los cubanos- pero que tienen en sí mismas una gran riqueza espiritual…

Hace cierto tiempo el profesor titular y profesor consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, doctor Raúl Rizo, se encontró casualmente con un joven cubano residente en Miami a quien conocía. Parece que como una manera de halagarle personalmente y ponerle de manifiesto la valoración sobre el precio material de su labor profesional, le preguntó:

-¿Profesor, Ud. sabe que en Miami Ud. podría ser millonario?

El profesor le miró con una ligera sonrisa. Resaltaba en él todo el cabello cano, y la mirada vivaz a través de los espejuelos. Tenía la existencia cargada de satisfacciones plenas y también de necesidades como cualquier mortal de nuestra tierra. La respuesta fue dictada por sus convicciones, en las que se mezclaban todas las experiencias y acontecimientos de su vida, y fue tan inmediata como escueta y contundente, aunque condescendiente con aquel joven médico que había sido su alumno años atrás.

 - Sí, lo sé. Pero aquí en Cuba tengo todo lo que amo.

Su interlocutor pareció no comprender ni sentirse satisfecho con la respuesta. Y es que algunos no están aptos, por naturaleza o por reflejo condicionado propio de amaestrados, para comprender el valor de la virtud como escudo de resistencia de los ciudadanos de la nación cubana, con sus grandezas y pequeñeces, y, por supuesto, con sus abundancias y escaseces

Esta fue una simple confrontación entre dos concepciones, dos vivencias, dos ópticas, dos caminos, dos escogencias, entre dos personas que se encuentran e intercambian casualmente, y que es algo que ocurre muy frecuentemente dentro y fuera de Cuba.

La otra historia ocurrió fuera de Cuba, precisamente en Miami, y tuvo mayor connotación pública porque se trataba de una actuación por TV.

Este fue el pie forzado que pretendió poner en aprieto al cantor sonero y  excelente repentista Cándido Fabré, en su visita a Estados Unidos el pasado año: “A Cuba yo no regreso”.

Al respecto el cantor ha confesado: “Viví un momento de gran tensión, pero tranquilo. Era el tiempo justo para descargar mi capacidad de improvisar ante lo inesperado, sobre todo con un tema cargado de intencionalidad.”

Finalmente la ovación prolongada del público asistente aprobó el mensaje del cantor, que enumeró los elementos queridos que entrañaría olvidar y renunciar para escoger la opción de no regresar a su patria. Citó en primer lugar a su madre Sixta, en segundo lugar al terruño natal San Luis, y luego en una sucesión coherente los paradigmas de su nación, como su Héroe Nacional José Martí, de su cultura, con nombres señeros y sus manifestaciones artísticas autóctonas, y finalmente su convicción de fe patriótica y estima de sí mismo. He aquí la improvisación referida:

Si olvido a mi vieja Sixta / Si me olvido de San Luis / Si yo me olvido del Benny, / Si me olvido de Martí / Si yo me olvido del son, / De las claves y el bongó, / Si me olvido de la rumba / Y olvido este guaguancó, / Si olvido a Sindo Garay, / A Matamoros y a Chepín, / Si olvido a Enrique Jorrín / Y también a Rafael Lay, / Si me olvido del Compay / Y acaso pierdo la fe / Si me olvido de Fabré / Y que yo vengo en progreso / Entonces diré que: a Cuba yo no regreso.

En una entrevista para la prensa en Cuba reflejó en forma brillante su opinión sobre la identidad y la cubanía. Estas fueron las preguntas y respuestas.

-¿Qué es para ti identidad?

-No dar pie a la duda, exteriorizar los valores con los cuales te educaron, nunca renunciar a tus principios ni a tus rasgos distintivos. Tener sentido de pertenencia, el modo de entregarte a la vida durante la vida, de proyectarte como persona dondequiera que estés, en el mayor sentido de la palabra: es ser original.

-¿Y la cubanía?

-Son los patrones que rigen y tipifican el pensamiento del cubano, los elementos naturales que definen nuestro paisaje. La palma, la mariposa, el tocororo... Es tener presente la representatividad, la gracia y el sabor de donde provienes. No existe identidad sin cubanía, ambas categorías se encuentran estrechamente unidas.

Es una realidad que tanto los cubanos de la Isla como miles de cubanos residentes fuera de su país son capaces de vibrar por ese sentimiento filial de amor a Cuba. Y aspiran lo mejor para su patria, incluyendo la paz y la prosperidad. Sólo en las personas de espíritu canijo y vil, obnubilados por el odio y la ruindad, se manifiesta un antagonismo tal que les lleva a desearle la peor a su tierra de origen.  

Pero en fin, este mes que recibiremos en Cuba al Sumo Pontífice, 265º Papa de la Iglesia Católica, Benedicto XVI, podremos mantener un diálogo sintético con él como éste, utilizando dos frases de las historias narradas. El Papa nos dirá de muchas formas: “A Cuba yo la visito”. Y comprobará lo que nosotros le diremos: “En Cuba tenemos todo lo que amamos.”

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

Enviado por su autor

Imagen agregada RCBáez

viernes, 10 de febrero de 2012

Por todo el amor que dan


No se escribió para estas fechas. Pero cada vez que un 14 de febrero se acerca, un mismo tema se hace presente en el corazón de todos los que en esta isla amamos, en primer lugar, a la Patria y a la Revolución, y es la injusta separación de dos amantes, la historia, no suficientemente narrada,  de un Romeo y una Julieta más dignos de admiración y cariño  que los eternos amantes de Verona; la historia, en suma, de Gerardo Hernández Nordelo, y Adriana Pérez O’Connor…

En la supuesta pared de Julieta, en Verona, decenas de amantes han dejado sus mensajes… haz tu algo mejor: difunde esta historia de amor, la de Adriana y Gerardo, la de Olga y René, la de Elizabeth y Ramón, la de Rosa y Fernando… que circule a los cuatro vientos… tal vez llegue hasta los oídos de Obama, y ellos puedan, finalmente, celebrar su amor.

Por todo el amor que dan
Por Natacha Santiago


“El verdadero epílogo de esta historia lo escribirán muchos.  Lo escribirán cuando regresen Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René. Cuando podamos abrazarlos  ya libres, aquí en la tierra  por la que sacrificaron sus vidas,  para que al final reciban de su pueblo,  como en la última canción de los Beatles “todo el amor que dieron”  
Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular


Amor a primera vista (En un cumple  de nuestro querido Gerar)

Nada más placentero que la química que impulsa a dos, en medio de la obnubilación del encuentro, a la aproximación  de los cuerpos. ¡Quién lo duda! A partir de ese mágico instante, las ideas bullen insoportables, entorpeciendo el pensamiento racional.

Esa sensación fue experimentada por Gerardo Hernández Nordelo el día que coincidió con Adriana en una parada de ómnibus en la Rampa en  Octubre de 1986:

“Ante mí apenas distingo una silueta
que se empeña en dibujar ademanes didácticos
Y a mis oídos casi llegan detalles
de conceptos jurídicos y conflictos internacionales
pero en mi mente sólo está aquella muchacha
de la parada
la estudiante de Química
cuyo nombre ignoro
aunque conozco su tímida mirada
porque día a día agiganta el hechizo
de los amaneceres en La Rampa.

Esa muchacha,  tal vez mañana
cuando al sentarse tome cortésmente mis libros,
se entere que un desconocido
admirador de su belleza,
desatendió una clase
por escribirle este poema
                                     (Escrito por Gerardo en un turno de Derecho Internacional)

Gerardo obsequió este poema a Adriana al día siguiente de escribirlo. cuando aún no conocía su nombre, de ahí su título  “Poema a la muchacha de la parada”. Y hoy, casi 25 años después, el Departamento de Estado de los Estados Unidos de América, después de más de doce años de ilegal encierro, impide que estos dos jóvenes amantes se encuentren, violando lo establecido en la propia Constitución de ese país.

Reiteradamente, durante este largo tiempo, se le ha denegado la visa a Adriana, aunque no han impedido que el amor surgido en plena Rampa habanera se acreciente y profundice cada vez más.

Pudiera pensarse que mucho se conoce sobre el caso de los Cinco patriotas cubanos prisioneros en cárceles dispersas en distintos estados del país “vecino”. Sin embargo, el tema tiene numerosas aristas, incluyendo las jurídicas,  que en ocasiones ignoramos.

Nos gustaría  concluir esta aproximación al tema, con la siguiente anécdota narrada por el propio Gerardo, que encara el cargo más serio de los que acusa el Gobierno de Estados Unidos a Ramón, Fernando, René y Antonio y que nos muestra, sin el empleo de adjetivos innecesarios, la extirpe de estos cinco hombres amados. En el V aniversario de los alegatos a sus defensas  Gerardo escribió:

“Cuando en la tarde de aquel 12 de diciembre sintonicé la radio y escuché a la estridente Ninoska Pérez Castellón, vocera de la mafia anticubana de Miami, no tuve dudas de que mi alegato había cumplido su objetivo: “¡Es un cínico¡” repetía una y otra vez  mientras daba a los oyentes su versión de lo ocurrido en la Corte:  “¿Por qué no dijo una frase de su comandante  en vez de citar a un patriota de este país? ¡Es un cínico...!”.

“Lamentablemente –comenta Gerardo en su escrito- la mayoría de las personas  en Miami no tienen idea de lo que sucedió en el juicio, ni de lo que expresamos en los alegatos,  porque la famosa “ciudad del sol” es en realidad la ciudad de las tinieblas y lo seguirá siendo mientras los principales medios de prensa, como la mayoría de las instituciones, continúen bajo el control  de la mafia anticubana que impidió que tuviéramos allí un juicio justo”, para concluir: “Cinco años después,  parece ser que algunos de esos personajes  que no pudieron saciar sus deseos de venganza,  aún albergan esperanzas” […] “Por eso, cinco años después, valdría la pena complacer a Ninoska, a quien tanto le molestó que en mi alegato no citara una frase de nuestro Comandante en Jefe… Hay una que, tras ocho años de injusta prisión, agregaría hoy con letras mayúsculas a aquellas palabras:    

¡PATRIA O MUERTE!   ¡VENCEREMOS!


“Así son ellos… en aquel sitio de penumbras,
  en la aspereza del límite de escasos metros,
  en la incertidumbre del tiempo:
  hombres epítome de certezas solares
  con memoria y con sueños”.
                              Fragmento de poema de Natacha Santiago

martes, 27 de diciembre de 2011

Tony Guerrero: Hace una década

 
Queridos amigos:

Ha pasado exactamente una década desde que en una sala de la Corte de Miami la Jueza Lenard me impuso una sentencia de vida errónea.

¿Cuántas cosas erróneas hubo hasta llegar a ese día en aquella sala?, me pregunto.

Erróneo fue buscar allí un jurado imparcial donde jamás se podía hallar.

Erróneo fue no permitirnos tener acceso a nuestras evidencias, clasificándolas como documentos secretos y encerrándolas en un segundo hueco, a donde pocas veces pudimos ir a leerlas con nuestros abogados.

Erróneo fue decidir que sólo una parte de esa evidencia, la que determinó el gobierno, fuera la que se pudiera usar en esa sala.

Erróneo fue impedir usáramos la fundamentada teoría de necesidad, que demostraba las razones que nos llevaron a hacer nuestra actividad sin registrarnos.

Erróneo fue permitir impunemente todos los actos de mala conducta de los fiscales y de muchos de sus testigos.

Errónea fue cada sentencia impuesta a mis hermanos, a los que tuve el honor de ver erguirse en sus palabras sinceras y dignas, y recibir con entereza las mayores y más descomunales condenas.

Erróneo, en fin, fue haber hecho el "juicio" más largo que se haya visto en esas Cortes, donde jamás podríamos recibir justicia, tras habernos negado un cambio de sede a una ciudad que está a pocas horas de allí.

Ese error lo corroboró un panel de tres jueces del Onceno Circuito de Apelaciones de Atlanta, de forma unánime, luego de por tres años analizar todos los argumentos de nuestra apelación directa y dar su veredicto en el 2005.

Allí, en medio de la tormenta perfecta, en esa Sala de la Corte de Miami, está nuestro último recurso legal, el Habeas Corpus, en manos de esa misma Jueza Lenard que por su error nos hizo estar en una de las más violentas penitenciarias de este país por ocho años y medio.

Hay cosas que uno es capaz de vencer, pero nunca de olvidar, aunque jamás albergaremos en nuestros corazones un ápice de rencor.

Con el amor y la amistad, ¡Venceremos!

Cinco abrazos.
Antonio Guerrero Rodríguez

27 de diciembre de 2011
FCI Florence

lunes, 14 de febrero de 2011

Día de los Enamorados: Mensaje de Tony Guerrero


 rcb_amorysoloamor.JPG

Queridos amigos:
 
En Cuba le llamamos al Día de San Valentino, Día de los Enamorados. Aquí y en otros países dicen que es el Día del Amor y la Amistad. 

Es, sin dudas, un día especial, de reunión familiar y de detalles hacia la persona amada.

Yo estuve pensando en compartir con ustedes algún poema. Se hace muy difícil seleccionar un poema de amor. ¿Qué poeta no le ha escrito al amor? Sería justo decir que la poesía es imposible escribirla sin una alta dosis de amor al amor.

Aquí les van dos poemas de dos admirados y queridos poetas, y uno mío, que he encontrado entre papeles de hace más de una década.

A MI AMADA

En el Día de los Enamorados, el domingo, he despedido a mi amada.
Subió al ómnibus de la mano de su compañero,
Que en la otra mano llevaba una guitarra remendada.
Se sentaron sonrientes en el primer asiento: ella ocultaba su tristeza con un giro de sus bellos ojos,
Y él estaba ya proyectando aventuras, cacerías, veladas con música.
Los rodeaban nuevos amigos que aun ignoraban que lo eran:
Iban a empezar a conocerse en un largo viaje,
Cambiando de avión en Madrid, en Roma, hasta llegar a su destino,
Su destino de médicos durante dos años.
Fui a buscar una flor, o al menos una hoja de árbol,
Para dársela como hacia cuando ella regresaba cada domingo de su beca.
Pero el ómnibus empezó a ronronear, y tuve que regresar a prisa.
Mi amada había descendido y me esperaba en la calle.
Apenas nos abrazamos. No teníamos tiempo. Quizás tampoco teníamos fuerza.
Regreso a su asiento. Movimos nuestras manos en el aire del mediodía.
Sé que lleva en su maletín dos dólares y unos centavos y una novela alucinada.
Confío en que le duren los tres días de viaje.
Luego empezara su otra vida, su otra novela, de médica en África,
De medica en Zambia, adonde mi hija ha marchado,
En el Día de los Enamorados, de la mano de su gallardo compañero de barba roja.
- Se útil. Se feliz. Éste triste está orgulloso de ti.
Te espero siempre, amada.


Roberto Fernández Retamar
La Habana, febrero de 1988


POEMA 18: AQUI TE AMO...

Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Atlas, atlas estrellas.

O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma esta húmeda.
Suena, resuena el mar lejano. Este es un puerto.
Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aun entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.
Ya me ve olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida- inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estas tú tan distante.
Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
pero la noche llega y comienza cantarme.
la luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.


Pablo Neruda
De Veinte Poemas de Amor.


Este es mi poema:
AMAR

Como calmar mi sed. Todo es inútil.
Hay ganas de volver, de reclamar un beso
donde unos dulces labios se clavaron en mí.

Hay ganas de sentir, de contemplar un cuerpo
como en viaje infinito entre inviernos y estrellas.
Hay ganas de un combate de fuego, de arder,
de derramar la miel ardiente del deseo.

Yo te amé,
y quedó en mí escondida la luz de tu piel
encendiendo mis manos y mis ojos.

Y ahora comprendo mejor
que pude amarte sólo de una forma,
de un modo en que se mezclan todo lo eterno y puro:
tan eterno que escucho tu voz en cada estrella,
tan puro que escribo con tu alma mis versos.

6 de junio de 1999

Llegue a todos el amor de los cinco.
Cinco abrazos.


¡Venceremos!
Tony
13 de febrero de 2011
FCI Florence

sábado, 12 de febrero de 2011

14 de febrero, día del amor y la amistad


rcbaez_felicidadesdesdeelalma.JPG

Hermanas y hermanos:

Todos ustedes han estado siempre a nuestro lado, en los malos y los buenos momentos, en la risa por las victorias, en el dolor por los reveses, pero siempre unidos.

Cada uno de ustedes nos entrega la virtud del amor, la amistad más fiel, la lealtad más eterna, y queremos hacerles llegar en este día especial, todo el cariño y gratitud que merecen, porque los amamos de igual manera, porque somos invencibles porque ustedes nos hacen; porque vivimos en la lucha porque ustedes nos dan las fuerzas y las armas; porque soñamos con la ternura que nos entregan, porque son la realidad que hará posible todas las maravillas, porque son el amigo y el amor, en una sola palabra....

¡Felicidades desde el alma! Los cinco.


René, Gerardo, Fernando, Antonio, Ramón

Feb. 11, 2011, Jesup, Georgia

Sin amor, casi nada

Queridos amigos:

Se acerca una fecha que celebra el amor.¿Cómo podemos amar de verdad sin amar a nuestra madre tierra?

Recuerdo hoy unos versos que escribí y compartí con muchos amigos en el 2009

Sin amor, casi nada


Sobre el amor de pareja les ofrezco este maravilloso escrito de José Martí.
EL QUE ASI NO AME JAMAS SERA AMADO
Sucede casi siempre que las relaciones que el amor comenzó, concluyen por no tener más lazo de unión que el del deber.
¿Es que la satisfacción del amor mata al amor? ¡No! Es que el amor es avaricioso, insaciable, activo: es que no se contenta con los sacrificios hechos sino con los sacrificios que se hacen. Es que es una gran fuerza que inquieta, que requiere de grandes alimentos diarios; es que es el único apetito que no se sacia nunca.
No es que se anhele cuerpo que lo sacie: es que solo la solicitud incesante, tierna, visible y sensible, lo alimenta. Creen las mujeres con error y creen los hombres, que una vez dada la gran prenda, la prenda del cuerpo; el beso sacudidor, todo está dado, y todo conseguido ¡Oh! ¡No! El alma es el espíritu, y se escapa de las redes de la carne: es necesaria conquistarla con el espíritu.

Un beso presente desarruga una frente que no basta a desarrugar el calor entibiado de muy amantes besos anteriores.

Ni amante ni amada han de dejar que la falta de frecuencia de mutuas solicitudes, reveladoras de constantes pensamientos, haga sentir la necesidad al alma siempre ardiente del alimento de que vive y la empujan a buscarlo, o la proponen para aceptarlo, si los azares de la vida se la ofrecen.
Las atenciones amorosas que se dan son un cuerpo de resistencia que se hacen en el alma del ser amado contra la invasión del amor ajeno, compensación inteligente, premio sabroso, dulcísimo trabajo. ¡Dando a otro ventura fabricamos la nuestra! Siendo tiernos elaboramos la ternura que hemos de gozar nosotros. Y sin pan se vive: sin amor ¡No!
No ha de desperdiciarse ocasión alguna de consolar toda tristeza, de acariciar la frente mustia, de encender la mirada lánguida, de estrechar una mano caliente de amor. Perpetua obra, obra de todo instante es la ternura. Si no, el amor no satisfecho busca empleo.

Hay una palabra que da idea de toda táctica de amor: rocío-goteo. Que haya siempre una perla en la hoja verde, una palabra en el odio, una mirada meciente en nuestros ojos; en nuestra frente, un beso húmedo.

El que así no ame, no será jamás amado. Caerá y volverá a caer, y clamara desesperado, y se perderá en abismos negros, y morirá solo.
Cinco abrazos.
!Venceremos!

Tony

11 de febrero de 2011

FCI Florence